Gobierno, poder económico y memoria histórica

La consolidación de dogmas económicos y la creciente desigualdad abren un debate crucial sobre la viabilidad del proyecto nacional y el papel de la industria y el Estado ante un escenario de fragmentación social

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El capitalismo en su última
El capitalismo en su última etapa es criticado como un dogma que destruye lo colectivo y aleja sus logros de la realidad social. REUTERS/Tomas Cuesta

En su última etapa, el capitalismo termina convirtiéndose en dogma, en una convicción irracional donde se impone la idea de que destruir lo colectivo implica una posible mejora. Lo destruido, con su dolor, con su miseria, está a la vista; lo que nace, hasta el momento, es difícil de imaginar, y lo más doloroso es una realidad, cuyos logros son cada vez más una respuesta lejana.

Los industriales se atreven ya- con suma cautela, aunque lo hacen- a expresarse sosteniendo que sin industria es muy difícil construir un país, una sociedad donde exista trabajo para la mayoría de sus habitantes. Los grandes empresarios nucleados en AEA se animan por vez primera a proponerle al Gobierno una necesidad de diálogo. Las ideologías de ambos grupos coinciden en profundidad con la idea de achicar el Estado, reducir los impuestos y también en el resto de las conocidas exigencias del Liberalismo. Pero, como sufrirlo en carne propia pareciera que comienza a generarles un daño, deben imponer sus necesidades por encima de la mediocridad de su pensamiento.

El patético personaje que preside nuestro país actúa imitando a Trump, olvidando que carece del mismo poder. El resultado está a la vista: agredió a Venezuela hasta el cansancio, tuvo que pedirle a Lula que defendiera nuestra embajada, y luego, enfrentado con Lula, dio el paso de solicitárselo a Italia. De ahí, surge la provocación que expresa en Venezuela, al dejar en manos del fútbol, de una institución hoy confrontativa y difícil de defender, la liberación del gendarme Nahuel Gallo, al cual nuestra política exterior enterraba más de lo que lo ayudaba. Provocar a un sistema, a un régimen, por presunta convicción ideológica, solo sirve para dañar las relaciones y lo que es peor, a los damnificados por ese mismo sistema.

La inflación, el Riesgo País, el precio de las acciones, no reflejan los logros de leyes construidas para una propuesta de inversores, que no solo no llegan, sino que parecen tener la voluntad de alejarse. Un dólar demasiado bajo favorece la intención de sostener esta superficial idea de que todo lo importado es más barato. Obviamente, la moneda norteamericana determina esa realidad, y, como nadie se anima a cuestionar al dólar, son muchos los que hablan de impuestos, empleos públicos y desregulaciones varias. La manida frase de que “somos el país más protegido del mundo” es un lugar común que puede expresar limitación mental o corrupción. De ninguna de ambas formas se logra extirpar la raíz de su falsedad.

No imaginamos que China o India hubieran adquirido fácilmente los caños sin costuras de la empresa Techint, tampoco entendemos por qué nosotros podemos actuar en consecuencia, sin adoptar sus mismos razonamientos y en este caso sí, el valor del dólar permite inventar sueldos que no existen al tiempo que hay datos de la realidad, claramente percibidos en el descenso del consumo, que se modifican a voluntad en los números del INDEC.

El nervio del poder actual está centrado en la distancia entre pobres y ricos, en la desmesurada acumulación de capital por los grandes grupos económicos y en la entrega del patrimonio de la nación, sin imaginar una idea futura de integridad. Agobia repetir que el miedo al retorno al pasado es el principal sostén de tan oscuro presente. y de ahí, la necesidad de un cambio de visión, desde la cual algunas visitas a Cristina y algunas ideas de sumar todas las partes del peronismo muestran tan solo ignorancia política. Hay sectores capaces de convocar, y otros, convertidos desde siempre en lo que el General Perón denominaba “Pianta votos”.

El Gobernador Kicillof pareciera ser hoy el último refugio de aquellos que deseamos enfrentar al Gobierno actual, y sus pasos, sus medidas, son esenciales para definir esa voluntad. El hecho de que la Provincia de Buenos Aires se haya presentado a la licitación pública de algunas autopistas desnuda la realidad de fondo: el Estado puede administrar, y muy bien, aquellos recursos que, como las autopistas, han sido construidos por sus mismas inversiones. Por ende, no logro imaginar por qué razón, si el Estado pagó las rutas, debería entregar su administración a algunas empresas privadas, en muchos casos, extranjeras.

La elección del nuevo Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques muestra a las claras, como lo fue en su momento el intento de imponer la candidatura del juez Lijo, que para los intereses no es necesario gestar nada nuevo, basta con rescatar de lo peor aquello que sirve a las necesidades expresadas por los que se decían innovadores.

El Presidente Trump recibió de la Justicia una limitación a la desmesura de sus aranceles, de su proteccionismo, y hoy se discute si debe devolver y de qué manera, esa enorme suma que les cobró a aquellas importaciones, enmarcadas hoy en el contexto de la Justicia. Claro que el soñado premio Nobel de la Paz que dicho personaje imaginaba obtener quedó para siempre en ruinas cuando decidió el ataque a Irán más allá de la voluntad de la ONU y de la habilitación de sus fuerzas políticas, es decir, de su Parlamento. Es nuevamente el Primer Ministro de Canadá Mark Carney quien convoca al mundo a retornar a aquellas normas que nos permitían convivir en paz y a no asumir ni aceptar el exitismo de los que las destruyen, sin tener en cuenta el dolor de los pueblos agredidos ni las consecuencias políticas generadas. Entre los logros de esos bombardeos, estuvo el siniestro error de asesinar a decenas de niñas por una confusión inexplicable de esta superior manera de hacer la guerra. La muerte se impone y aceptar el derecho de existir al pueblo palestino y las limitaciones de las reglas internacionales son dos aspectos que deben estar presentes en nuestros conceptos de patria y de futuro. Cuando Putin inició su invasión a Ucrania se refirió a una batalla de corto plazo, y la realidad es que está ingresando en su quinto año, lo que demuestra, si apelamos a experiencias anteriores, que sobran datos para asumir que cuando se opta por la violencia no se pueden medir las consecuencias.

Estamos cercanos a cumplir 50 años del Golpe del 76´, de aquel golpe que generó multitud de muertes y la destrucción de una sociedad integrada que había durado hasta la muerte de Perón, pequeño detalle que a veces algunos, en nombre de visiones economicistas, dejan de lado como si el peso de un liderazgo y de una organización política pudiera ser secundario al devenir de la historia.

El pasado, ese que asusta, ese que todavía sostiene los desatinos del presente, exige una autocrítica, y con ella, una salida de aquellos que fueron responsables directos de la destrucción del movimiento nacional. Por lo tanto, creo que nos queda la imagen del Gobernador de Buenos Aires y de sectores radicales, socialistas, conservadores, y hasta liberales, con los cuales se podría intentar una recuperación del campo nacional, de ese patriotismo imprescindible para retomar nuestro rumbo de justicia y soberanía y que en nuestra sociedad hoy está ausente. No es personal mi aversión a Cristina. Simplemente recuerdo que es una presidenta del Partido Peronista a nivel nacional que no conduce en ninguna provincia, y por consiguiente, aquellos que van a visitarla solo lo hacen en un intento de erosionar a la única figura que nos queda, la del Gobernador de Buenos Aires. Por ello, y evitando ser sinuoso o conspirativo, podría imaginar, que quienes visitan a Cristina lo hacen en favor de la solidez de Milei, cuyo sostén principal es el miedo al pasado.

Finalmente, me causa gracia la cantidad de individuos que se preguntan con la inocencia propia de una ignorancia supina si Milei podrá o no ser reelegido. ¿Estarán pensando, acaso, en que los desocupados y empobrecidos, van a ser tan frívolos, tan necios como para votar a quien los hundió? A todos ellos les recuerdo que De la Rúa cayó solo, sin ningún adversario enfrente, y que, comparado con Milei, De la Rúa se acercaba más a la concepción que podemos tener de un estadista.