La fragilidad de la rama que sostiene a Javier Milei

El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos podría marcar el inicio del declive del poder de Donald Trump, cuyo respaldo resulta clave para sostener la estabilidad económica argentina

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Javier Milei y Donald Trump
Javier Milei y Donald Trump

El viernes la Corte Suprema de los Estados Unidos sacudió al mundo al dejar sin efecto toda la política arancelaria de Donald Trump, que ha sido el corazón de su política económica y una herramienta central para presionar a otros países. Trump reaccionó a su estilo: derramó una andanada de insultos contra los miembros de la Corte –“tontos”, “falderos”, “antipatriotas”, “desleales”, “una vergüenza”, “ridículos”, “influenciados por potencias extranjeras”— y anunció que reimplantará los aranceles, con lo cual la guerra apenas ha empezado. Pero la decisión de la Corte norteamericana va más allá del hecho puntual que resolvió: también puede significar el ocaso final del controvertido presidente de los Estados Unidos.

Trump ha empezado a transitar el segundo año de su segundo mandato. En condiciones normales, en 2028 debería entregar el poder como lo hicieron todos sus antecesores. La enmienda 22, que establece ese límite, es taxativa. “Ninguna persona puede ser elegida como Presidente más de dos veces”. Trump tiene dos opciones para saltear ese límite que terminaría con su carrera política. Una, reformar la enmienda. Para eso necesita dos tercios de ambas cámaras parlamentarias y el respaldo de las mayorías de 38 legislaturas estaduales. No es necesario explicar por qué esa vía estará trabada.

La segunda opción consiste en confiar en una Corte adicta que acepte una interpretación absurda del texto de la enmienda por medio de esos vericuetos en los que los juristas hablan del “espíritu” de un texto y omiten su literalidad. Existía un margen pequeño para suponer que esta Corte, donde los conservadores duplican a los liberales, podría habilitar un nuevo mandato de Trump. Pero en el fallo del viernes, tres de los seis conservadores votaron contra el jefe de Estado. Esta dinámica permite inferir por primera vez que no se trata de una Corte dispuesta a interpretar cualquier cosa, por lo cual Trump deberá retirarse en un corto período.

Donald Trump
Donald Trump

Si ello es así, será todo un desafío para el gobierno argentino. Trump jugó un rol central en el proceso político local. En abril del 2025, presionó al Fondo Monetario Internacional para que concediera un crédito extraordinario a la Argentina, en la mismísima semana en que sufría una hemorragia de reservas. En octubre, cuando la hemorragia era aún más grave, Donald Trump aterrizó en el escenario electoral para salvar a su aliado en medio de una crisis que ya era terminal. “Si Milei pierde no seremos generosos”, anunció antes de la elección. A partir de ese momento, se reinició el ingreso de dólares financieros al país, que en parte explican la caída del tipo de cambio. ¿Qué pasaría con todo el esquema si la fragilidad de Trump se acentúa?

Por eso, una fecha clave en este año son las elecciones de medio término de los Estados Unidos. El mundo entero está pendiente de eso. Si Trump no arrasa, eso contribuirá a la percepción de que el rey está desnudo. Los promedios de encuestas más reconocidos en los Estados Unidos reflejan que el rechazo al líder de MAGA supera en trece puntos a su aprobación. Son cifras parecidas a las que tenía Joseph Biden al final de su mandato. La caída de la imponente figura de Trump rediseñará las relaciones mundiales, más allá de quien lo suceda, porque hay figuras, como la suya, muy difíciles de reemplazar.

Esta semana, el buen estado de las relaciones entre Trump y Javier Milei volvió a ser exhibido al mundo. “No debería apoyar a personas –dijo Trump—, pero tengo un buen récord apoyando a dirigentes en mi país”. En ese contexto se refirió a Milei: “Estaba un poco atrás en las encuestas. Le fue bastante bien con mi apoyo. Terminó ganando de manera aplastante“. Milei había concurrido para participar del así llamado Consejo de Paz, creado por Trump, como una especie de Naciones Unidas paralelas. Argentina fue el país más importante representado en esa cumbre, lo que dice mucho de su relativa jerarquía. Milei se abrazó allí con el húngaro Viktor Orban, quien afrontará en pocas semanas unas elecciones donde las encuestas le auguran una derrota bastante clara.

El fallo de la Corte Suprema norteamericana debería ser celebrado por los liberales de todo el mundo porque su contenido central defiende el sistema de división de poderes: le explica a Trump sus límites como presidente, defiende las facultades del parlamento y se establece como poder independiente. Es decir, que el fallo es tranquilizador para quienes están preocupados por el avance de múltiples autocracias en el mundo. En ese sentido, además, contrasta con la indefinición de la Corte argentina frente a los decretos ómnibus que firmó Javier Milei en el comienzo de su mandato. En Washington apenas necesitaron 9 meses para expedirse. En Buenos Aires, hace más de dos años que los ministros se toman su tiempo para opinar sobre los límites de acción de un Presidente.

Javier Milei y Viktor Orban
Javier Milei y Viktor Orban

Mientras Trump pelea en su laberinto, Milei transita por días amables en su propio territorio. El Parlamento le obedece ciegamente al aprobar velozmente una ley que rediseña las relaciones laborales dentro de las empresas y el dólar, tal vez uno de los principales factores de inestabilidad en la Argentina, se rinde ante la entrada de capitales financieros, créditos a gobiernos y empresas de energía y la afluencia de fondos que huyen, justamente, de los desaguisados de la política económica trumpista. Como se sabe, cuando el dólar se tranquiliza, se instala una situación de triunfalismo.

Por eso Milei puede postear un texto como este y merece ser tomado en serio:

Milei no pasa las Paso.

Milei no va al ballotage.

Milei no es presidente.

Milei no baja la inflación.

Milei no baja la pobreza.

Milei no gana las legislativas.

Milei no hace las reformas.

Usted está aquí.

Milei no va a ser reelecto.

Todo esto se puede relativizar. Pero en el centro de la cuestión, el Presidente tiene razón. Se ganó el respeto de gran parte del país. Y nadie puede negar que su reelección, hoy por hoy, es el escenario dominante para el año que viene.

En ese proceso, deberá convivir con múltiples situaciones delicadas. Es que al triunfo parlamentario de esta semana se le superpuso el cierre de la tradicional fábrica de neumáticos FATE, que dejó sin trabajo a un millar de personas. La campaña oficialista contra el empresario que tomó la decisión omite que, desde la llegada del nuevo siglo, el bienio de Milei ha sido en el que más empresas cerraron, superando incluso a los dos años de cuarentena producto del coronavirus. El mismo día del cierre de FATE pasó desapercibido que cerró sus puertas la fábrica familiar de alfajores cordobeses La Paila. El texto de despedida es desgarrador. Una semana antes entró en convocatoria TN Platex, la principal textil del país, con 2 mil empleados. En las mismas horas, se conoció que el sector metalúrgico utiliza apenas el 40 por ciento de la capacidad instalada y que la producción automotriz se redujo un 30 por ciento, enero contra enero.

Esos datos, que en cualquier otra situación generarían angustia, son analizados de otra manera por el Presidente. Así ha explicado Milei este proceso que recién empieza: “Me dicen que cierran algunas empresas. ¿Y qué? ¿Cuántas veces escuchamos ‘no, porque si abren la economía el sector X va a caer’ o ‘va a dejar un tendal de desempleados’? Falso, de vuelta, la falacia de lo que no se ve. Si ustedes abren la economía y determinado sector quiebra, es porque el bien que ustedes están trayendo de afuera es de mejor calidad y/o más barato. Cuando pasa eso, ustedes tienen un ahorro y ese ahorro lo van a gastar en otro bien que además es más productivo y lo quiere la gente. Con lo cual, en realidad, no se produce pérdida de empleo. Y como van a un sector que es más productivo, la economía gana en productividad. Además, como los individuos disponen de mayor cantidad de bienes, son más felices”.

El secretario de Estado de
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio.

Volviendo a Donald Trump, la semana pasada tuvo enorme repercusión mundial un fuerte discurso que Marco Rubio, su secretario de Estado, pronunció en la Conferencia de Seguridad de Múnich. En medio de esa potente alocución, Rubio incluyó este párrafo.

“El infame muro que había dividido a esta nación en dos cayó, y con él un imperio malvado, y el este y el oeste volvieron a ser uno. Pero la euforia de este triunfo nos llevó a una peligrosa ilusión: que habíamos entrado, y cito, ‘en el fin de la historia’; que todas las naciones serían ahora democracias liberales; que los lazos creados por el comercio y los negocios sustituirían a la nacionalidad.. Era una idea absurda que ignoraba tanto la naturaleza humana como las lecciones de más de 5.000 años de historia documentada. Y nos ha costado muy caro. En este engaño, abrazamos una visión dogmática del comercio libre y sin restricciones, incluso cuando algunas naciones protegían sus economías y subvencionaban a sus empresas para socavar sistemáticamente las nuestras, cerrando nuestras fábricas, lo que provocó la desindustrialización de gran parte de nuestras sociedades, la deslocalización de millones de puestos de trabajo de clase media y trabajadora al extranjero y la entrega del control de nuestras cadenas de suministro críticas a adversarios y rivales… La desindustrialización no era inevitable. Fue una elección política consciente, una iniciativa económica que duró décadas y que despojó a nuestras naciones de su riqueza, su capacidad productiva y su independencia…”.

Fuera de la Argentina, se trata de ideas cada vez más populares y convincentes: en China, en India, en Brasil y, también, en los Estados Unidos.