
La media sanción de la reforma laboral aprobada en el Senado de la Nación es sin lugar a dudas un punto de inflexión para nuestro país. No sólo porque remarca la responsabilidad política para llegar a acuerdos necesarios, sino porque reafirma el compromiso y decisión con los cambios que demanda la realidad laboral y productiva argentina.
La visión del presidente Javier Milei respecto a la urgencia en afrontar esta temática se vio reflejada en el DNU 70/2023, desde el inicio de su gestión. No fue un gesto aislado ni coyuntural, sino la firme convicción frente a un diagnóstico claro. El mundo del trabajo ya no es el de hace medio siglo. La cuarta revolución industrial -con inteligencia artificial y nuevas formas de organización productiva- está redefiniendo perfiles y trayectorias laborales. Responder a esa dinámica con estructuras rígidas es condenar a millones de personas a la informalidad o a la exclusión.
Los datos del mercado laboral muestran con crudeza el problema: Hace 15 años que el empleo formal se mantiene estancado, existe un alto nivel de presión sobre la población económicamente activa, subocupación persistente. Defender el statu quo no es defender derechos: es sostener un sistema que no logra incluir.
La propuesta de modernización laboral introduce previsibilidad y orden. Clarifica conceptos y crea instrumentos destinados a evitar contingencias laborales. Reconoce, además, nuevas demandas de quienes se incorporan al mercado laboral; habilitando modalidades de organización del tiempo de trabajo más adaptadas a la realidad productiva.
Un punto central es el costo del empleo. Hoy, las contribuciones y cargas asociadas generan una cuña significativa entre lo que paga el empleador y lo que recibe el trabajador. Si queremos empleo de calidad, debemos avanzar en esquemas más racionales e incentivos que combatan la resistencia a la formalización.
El Pacto de Mayo, expresó el compromiso de avanzar en reformas estructurales, entre ellas la laboral y la impositiva, para liberar la capacidad productiva argentina. Ese espíritu estuvo presente en el debate y en la media sanción lograda, aunque hubiésemos deseado unanimidad. Reafirmo que el camino de los acuerdos amplios sigue siendo el único capaz de sostener cambios duraderos. La jornada de ayer (por el miércoles) demuestra que el camino de la transformación se consolidó en el Congreso. Que cuando se pone en el centro la generación de empleo y la inversión, se logra el consenso. La Cámara de Diputados ahora puede reafirmar este camino.
Aún resta avanzar en otras reformas estructurales que Argentina necesita. Cada paso firme genera condiciones para el siguiente. El mensaje es de esperanza y optimismo. La Argentina está dejando atrás inercias que la estancaron durante años y el futuro deja de ser una promesa y empieza a ser una construcción concreta. El trabajo formal, dinámico y de calidad debe volver a ser el motor de movilidad social. Ese es el horizonte y estamos avanzando en esa dirección.
Últimas Noticias
La Ciudad también tiene que decidir
Durante años, el Estado eligió no decidir. Dejó a las víctimas solas, debilitó a la Justicia y mantuvo a los menores que delinquen en un vacío legal. El resultado no fue más derechos ni más inclusión: fue más impunidad, más violencia y más abandono

Verano, energía y conciencia: por qué la eficiencia ya no es opcional
Las altas temperaturas en la última semana de 2025 impulsan un aumento significativo en el consumo eléctrico, lo que pone a prueba la capacidad de respuesta de la red y evidencia la urgencia de prácticas de eficiencia

La renuncia al futuro
Una tendencia persistente de descenso en los nacimientos está transformando la relación de las comunidades con su continuidad histórica, afectando su identidad y tejido social más allá de los impactos en los sistemas económicos y demográficos

Datos personales: riesgos penales que no deben ignorarse
Las empresas deben adoptar medidas inmediatas y estructurales: auditar integralmente sus bases de datos personales

La demagogia no construye viviendas
El déficit habitacional no es un fenómeno coyuntural ni se resuelve con anuncios grandilocuentes: es el resultado de décadas de desorden urbano, informalidad y políticas públicas mal diseñadas


