Tras semanas de intensa incertidumbre y volatilidad, el resultado electoral -inesperado incluso para los pronósticos más optimistas- renovó las perspectivas de los inversores. Luego de la reacción inicial de los activos, ahora surge la necesidad de repensar estrategias para 2026, considerando un marco con reglas de juego diferentes.
La posibilidad de acceder nuevamente a los mercados internacionales, la implementación de medidas orientadas a normalizar el mercado monetario, el movimiento del tipo de cambio y una mayor probabilidad de avanzar en las reformas pendientes -en un contexto donde el Gobierno manifestó su disposición al diálogo con la oposición y a la búsqueda del consenso político- son algunos de los factores positivos del escenario que se abrió tras el domingo.
Este nuevo contexto amplía el universo de opciones para los inversores. Los cambios pueden, e incluso deberían, impulsar la asunción de un mayor riesgo de lo que muchos consideraban hace unas semanas y extender el horizonte de inversión. De este modo, el mercado vuelve a ofrecer alternativas menos conservadoras y a más largo plazo. Es fundamental recordar que la decisión final deberá basarse en el perfil de cada inversor y sus objetivos personales.
Los cambios pueden, e incluso deberían, impulsar la asunción de un mayor riesgo de lo que muchos consideraban hace unas semanas y extender el horizonte de inversión
El propósito aquí es enumerar algunas alternativas de Fondos Comunes de Inversión (FCI) para quienes son optimistas con el nuevo escenario y dispuestos a incrementar el riesgo en sus carteras en busca de mayor retorno potencial -siempre conscientes de que, aunque la volatilidad ha disminuido, no desaparece-.
¿Por qué elegir FCI?
Estos fondos presentan ventajas significativas, especialmente para montos bajos (por su diversificación) y para quienes no pueden o no desean monitorear constantemente el mercado y los arbitrajes disponibles. Además, la administración está a cargo de un especialista, quien toma las mejores decisiones de inversión para alcanzar el objetivo propuesto.
1. FCI Renta Fija Balanceados en pesos
Dentro de este segmento, el nivel de riesgo varía según la composición de cada cartera. Individualmente, existen fondos con mayoría de bonos soberanos, otros enfocados en ONs (deuda privada) y los que diversifican en ambas clases de activos.
Estos fondos resultan accesibles para perfiles moderados, pues buscan aprovechar la continuidad de la compresión de spread en las curvas de pesos (CER y Duales, entre otras). También incluyen exposición a Obligaciones Negociables y, en algunos casos, a instrumentos en dólares (privados, soberanos o incluso extranjeros).
Las carteras de estos fondos, factor clave en la volatilidad, suelen tener una duration promedio de un año y volatilidad estimada entre 10% y 15%. Los fondos identificados como de riesgo corporativo rondan el 5%–7% de volatilidad promedio, mientras que los soberanos superan el 20%. El retorno en lo que va del año se ubica entre 25%–35%, mientras las tasas internas de retorno (TIR) de referencia varían entre 30%–40%, siempre dependiendo de la gestión específica de la cartera.
2. FCI Renta Variable en pesos
Esta alternativa presenta un perfil más agresivo en comparación con la anterior, con volatilidad superior al 50%. Es aconsejable para horizontes de inversión de largo plazo. La mayoría de estos fondos busca replicar la performance de su benchmark: el S&P Merval. En los últimos meses, por ejemplo, padecieron fuertes bajas en agosto y septiembre (14% y 10% respectivamente) y repuntaron en octubre, alcanzando aproximadamente el 50%, gracias a la última semana de ese mes.
Estos fondos invierten principalmente en acciones locales -como YPF, GGAL, PAMP y BMA- y pueden incluir Cedear de empresas fuera del Mercosur y Chile, la posición no puede superar el 25 por ciento.
La posible caída adicional del índice de riesgo país, una recuperación de la actividad y la microeconomía, la implementación de reformas pendientes y la desregulación son factores que favorecen estas opciones.
Dato adicional: Para quienes prefieren una opción intermedia, conviene evaluar los fondos de Renta Mixta.
3. FCI Renta Fija en dólares
Estos fondos están compuestos, en su totalidad, por bonos. Es fundamental analizar a qué tipo de riesgo se exponen: pueden ser fondos soberanos en USD, ON en USD o mixtos. Para quienes desean mantener posiciones dolarizadas y anticipan una continuidad a la baja del índice de riesgo país, los FCI soberanos resultan atractivos. Un elemento clave es la duration, determinada por la vida media de los bonos seleccionados y la gestión activa del portfolio manager.
Actualmente, las TIR de referencia se encuentran entre 8%–11% en dólares, significativamente menores respecto al 15%–17% que mostraban al inicio de octubre tras un excelente cierre del mes.
4. FCI Retorno Total en dólares
Esta opción es aún más agresiva que la renta fija tradicional. En este caso, el administrador del fondo dispone de mayor margen de maniobra para buscar retornos superiores, incluso pudiendo invertir en activos fuera de los instrumentos de renta fija (acciones, ETF, dentro de lo permitido por la regulación).
Estos FCI presentan mayor volatilidad y aspiran a TIR superiores a los fondos de renta fija.
Estos FCI presentan mayor volatilidad y aspiran a TIR superiores a los fondos de renta fija
Dato adicional: Resurgen los FCI Renta Fija Corto Plazo USD. El objetivo es ofrecer una rentabilidad similar a un plazo fijo a un año (4%–5% en dólares estadounidenses) pero permitiendo liquidez -si fuera necesaria- en 24 horas.
En definitiva, el mercado ofrece distintas estrategias dentro de los FCIs, adaptadas a cada perfil y meta. El universo es amplio; incluso en un mismo segmento, hay diversas alternativas de gestión. Lo esencial es comprender cada opción y elegir aquella que mejor se adapte a las expectativas y necesidades de cada inversor, permitiendo invertir con tranquilidad.
La autora es directora de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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