
El presidente Milei ha dejado, en los primeros dos años de su mandato, un extraordinario legado, reafirmado con el resultado electoral del domingo 26:
- El descenso abrupto de la inflación y la reducción del 30 % del gasto público
- La definición que “no hay gasto posible sin la determinación del ingreso genuino que lo financie”
- La agresiva inclusión de la energía y la minería como motores del desarrollo de la inversión. En no más de un quinquenio, esta actividades superarán con creces a las agropecuarias.
- La negociación de una “alianza estratégica” con los EEUU, que nos permitió, aquí y ahora, evitar un inminente default, que de ocurrir, hoy sumaría la friolera de u$s 500.000 millones. Es inédita una intervención directa del Tesoro norteamericano, en forma cotidiana, por más de -hasta ahora- u$s 2.000 millones, en colocaciones en una moneda inexistente proveniente de un país no central, con altísimo riesgo país, otorgando, además, un crédito swap para garantizar los vencimientos de deuda del año que viene. No hay precedentes de un logro semejante.
- Al mismo tiempo, haber obtenido y acordado el salvataje chino en julio del 2024, cuando nos refinanciaron por dos años un crédito de corto plazo por u$s 5.500 millones, que nos hubiera provocado un default global en ese momento. En esas condiciones de fragilidad, se firmó en diciembre pasado el ”tratado de doble imposición” para evitar la duplicación del pago de impuestos, exenciones de visado y el aumento del comercio bilateral, que, desde septiembre del 2025, consagran a China como nuestro primer socio comercial (por encima de Brasil, USA y la UE). Esto es especialmente destacable, por la habilidad de hacerlo compatible con el objetivo central de la política exterior norteamericana: parar a China y forzarla a retirarse de la región.
- En diciembre de este año, el Consejo y el Parlamento europeo ratificarán la aprobación del Acuerdo de Libre Comercio con el Mercosur. Este extraordinario logro tiene dos beneficios directos: a) el aumento del flujo de inversiones, comercio, financiamiento y turismo entre ambas regiones y b) el fortalecimiento de nuestro vínculo con Brasil. Por encima de las diferencias ideológicas existentes entre ambos partidos de Gobierno.
- La ratificación de la inserción internacional global, con el crédito de u$s 20.000 millones con el FMI, pese al fracaso del programa del 2018, cuando el FMI nos otorgara u$s 55.000 millones (que representaba un 60% de su cartera total de créditos). Es de destacar que, los principales socios de la institución son -en orden de porcentaje accionario- USA, Japón, China y la UE. Mayor compromiso del mundo, imposible.
Queda así muy claro que, más allá del declarado “alineamiento con los EEUU e Israel”, y el rechazo de la “globalización”, la política económica y la exterior argentina se han caracterizado por un muy eficiente equilibrio global que nos ha permitido mantener y profundizar todas las opciones abiertas posibles.
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La nueva etapa que comienza, podrá persistir en los grandes siete lineamientos enumerados, más la puesta en marcha de un programa productivo consensuado, agregándole dos de neto corte político :
- La conformación de un “Gobierno de Coalición”, de fácil factura con los contundentes resultados electorales, que les dé inclusión plena a los principales aliados partidarios y provinciales. Allí podrá hacerse explícito el programa económico que se acuerde.
- Un “Acuerdo de Convivencia Democrática” con la oposición más dura, incluyendo a el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof (el cual pretende ser candidato a presidente en el 2027 y necesita que no se le “incendie” su territorio en los 2 próximos años).
Los dos acuerdos se pueden plasmar, en forma inmediata, en tres piezas de legislación liminares:
- La Independencia del Banco Central
- La Aprobación del Presupuesto 2026
- La aprobación de los pliegos de los jueces faltantes en la Corte Suprema y el llenado de las 200 vacantes de jueces nacionales y federales.
Después vendrán, durante el año que viene, las tan necesarias reformas laboral, previsional y tributaria, solo posibles si se se acuerdan las condiciones institucionales para gobernar y convivir.
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El momento es aquí y ahora, ni la opinión pública local ni nuestros importantes aliados en el mundo esperarán “ad eternum” que nosotros nos pongamos de acuerdo.
El presidente Milei, el gran ganador de la jornada electoral, tiene la palabra (y debe tener la iniciativa en un Régimen Presidencialista, no puede ser de otra forma).
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*El autor fue embajador argentino en Estados Unidos, la Unión Europea, China y Brasil
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