
Hoy es el segundo aniversario de la masacre que Hamas ejecutó en Israel, cuando con perversión mató a jóvenes y adultos civiles, decapitó y quemó niños y bebés, violó y asesinó mujeres, quitándoles la vida en total a aproximadamente 1.200 inocentes, entre ellos 5 argentinos.
Además de los asesinatos, Hamas secuestró a 251 personas, entre las cuales se encontraban 21 argentinos, incluidos los hermanos Bibas muertos en cautiverio junto a su madre. A la fecha de hoy, permanecen como rehenes Eitan Horn y los hermanos Ariel y David Cúneo. No los olvidamos.
El 7 de octubre es una fecha sin igual en la historia contemporánea, porque nos recuerda que la amenaza mortal que representan Hamas y sus aliados para toda la humanidad puede ser diabólica e insaciable.
La guerra de creencias
Desde el 7 de octubre, Hamas y sus aliados también están desarrollando una guerra de creencias en todo el mundo. Su objetivo es ser presentados como un movimiento de resistencia islámico y no como un grupo terrorista, victimizarse y socavar la legitimidad de la defensa de Israel. Al mismo tiempo, esta manipulación narrativa busca estigmatizar a todos los judíos y promover una ola de antisemitismo como la que no se veía desde el nazismo.
El campo de batalla de esa guerra no es Gaza: son nuestras mentes, el enfoque periodístico de nuestros medios occidentales, las voces virulentas en nuestras redes, los estudiantes, los académicos, los políticos, las declaraciones en nuestras instituciones; al final, nuestro entendimiento de la verdad, la historia que nos contamos a nosotros mismos.
En esta segunda guerra, Hamas y sus aliados en todo el mundo lograron establecer con éxito una edición de los hechos que funcionó como una droga de confusión para parte de la opinión pública occidental. Desde entonces, hay miles que gritan con fanatismo Free Palestine y aluden al exterminio de Israel cuando proclaman “desde el río hasta el mar”.
Dondequiera que estemos, luchar esta guerra de creencias es nuestra tarea. No podemos permitirnos ser derrotados ahí. No podemos quedarnos callados hoy. Los que condenamos el ataque terrorista del 7 de octubre y repudiamos a Hamas y sus aliados tenemos que decirlo en voz alta: que todos sepan que no olvidaremos a las víctimas, que reconocemos el derecho de Israel a salvaguardar su existencia, que anhelamos la paz, siempre.
Hamas y sus aliados son los terroristas.
Hamas es el genocida.
Liberen a los rehenes.
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