El Banco Central se corrió y el dólar voló

El motivo que explica porque el dólar rompió la barrera de los 1.300 pesos

Guardar
Los futuros de julio vencían
Los futuros de julio vencían el día 31 del mismo mes, por lo que la ganancia o la pérdida asociada a estos se definía según el valor  de cierre del dólar en esa especifica fecha

Recientemente, el dólar registró lo que técnicamente se denomina como un salto de apreciación significativo. Siempre que esto ocurre, se debe a una de las dos siguientes causas: o bien hay un cambio repentino de expectativas por parte del público, o bien hay un cambio de políticas económicas de último momento.

Así, por ejemplo, vimos cómo cambiaban las expectativas sobre el dólar y éste trepó de 45 a 63 pesos el día que Mauricio Macri perdió las PASO, allá por agosto de 2019. O, por el contrario, sin que las expectativas jueguen un rol, observamos un salto del 22% en un solo día cuando Sergio Massa acordó con el FMI un nuevo valor para el dólar oficial, en agosto de 2023. Y así, sucesivamente, se podrían mencionar numerosos episodios de menor cuantía en los que el disparador de un salto en el valor del dólar es invariablemente, alguno de estos dos factores: un cambio en las expectativas o una modificación en la política cambiaria.

¿Que pasó durante julio?

Durante todo julio, el dólar mostró un comportamiento progresivamente alcista. Sin embargo, se advirtió una fuerte y consistente intervención por parte de la autoridad monetaria en el mercado de futuros, evitando de manera recurrente que el valor del dólar superara la barrera psicológica de los 1.300 pesos. La intervención en futuros fue altamente efectiva: durante casi todo el mes, incluido el 29 de julio, los futuros valían menos que el valor de contado (ejemplo, $1.280 el futuro vs $1.290 el contado).

Entonces, ¿por qué se rompió la barrera psicológica de los 1.300?

Los futuros de julio vencían el día 31 del mismo mes, por lo que la ganancia o la pérdida asociada a estos se definía según el valor de cierre del dólar en esa especifica fecha. Por esto era esperable que la autoridad monetaria siguiera interviniendo los dos últimos días del mes, con lo cual hubiese logrado satisfacer dos objetivos: evitar que el dólar superara los $1.300 y, al mismo tiempo, eludir pérdidas cuantiosas en la posición que tenía abierta en los futuros de julio.

Sin embargo, eso no ocurrió. No se advirtió presencia del BCRA en el mercado de futuros los días 30 y 31 de julio, y el valor del dólar saltó de $1.280 a $1.360 en apenas 24 horas.

¿Y esto se dio por un cambio de expectativas del público o por un cambio de política cambiaria?

La dinámica de las expectativas del público se mantuvo constante: alcista, debido a la estacionalidad —por la ausencia de liquidaciones del agro— y a la incertidumbre política por vetos y elecciones. Sin embargo, la política cambiaria se modificó radicalmente hacia fines de julio. La ausencia de intervención los últimos dos días del mes, hizo que el dólar se moviera con mayor velocidad, y esa falta de intervención parecería, por sí sola, explicar la depreciación repentina del peso y la perforación del techo de $1.300.

Pero entonces, ¿qué explicaría que el BCRA abandonara su intervención?

Si bien no hay confirmación oficial al respecto, basta con observar ciertas fechas e informes para intuir una explicación. Los días 30 y 31 de julio, el BCRA dejó de intervenir masivamente en el mercado de futuros. Argentina se encontraba en plena revisión de metas con el FMI y el foco estaba puesto en el incumplimiento del objetivo de acumulación de reservas. La aprobación por parte del Board del FMI se produjo el día 31 de julio. En el mismo sentido, el propio Fondo realizo un informe (previo a esa fecha) en el que destacaba que el Banco Central de la Republica Argentina mantenía una posición vendida de 5.000 millones de dólares en futuros, algo que no estaba previsto en el acuerdo firmado con el organismo.

Si ese fuera el caso, no sería la primera vez que el Fondo condiciona la discrecionalidad en la política cambiaria de nuestro país. Por lo tanto, si esta hipótesis se confirma, sería razonable esperar una menor intervención en el mercado de futuros dentro de las bandas cambiarias.

Esto incrementaría el nivel de incertidumbre dentro de la zona de no intervención y, en consecuencia, haría esperable un mayor nivel de volatilidad en el comportamiento de la divisa.

El autor es socio fundador de Gardel Trading