
Eli Geva tenía todo para seguir subiendo. Coronel joven, respetado, condecorado, hijo de un general israelí. No era un marginal ni un disidente: era parte del corazón del ejército. Y, sin embargo, en el verano de 1982, en plena guerra del Líbano, cuando le ordenaron avanzar sobre Beirut con su batallón de tanques, dijo que no.
No fue un acto de heroísmo, ni de cobardía, ni de cálculo político. Fue, como él mismo dijo en una entrevista publicada dos años después en El Porteño, una decisión ética: “No puedo justificar ninguna orden que responda a una desviación moral”.

No se quedó callado. Lo dijo públicamente para tratar de impedir, desde adentro, que se avanzara sobre la capital libanesa. Sabía que una negativa visible podía incomodar, frenar, quizás detener lo que intuía como un error.
Y no se equivocó.
En septiembre de 1983, el primer ministro Menachem Begin, arquitecto de la operación, renunció en silencio. No ofreció un discurso de despedida. Se fue solo, devastado por el rumbo que había tomado la guerra. No hizo falta que dijera más: sabía que se había equivocado.
Geva lo había advertido: bombardear una ciudad durante horas o decirle a su población cómo debe vivir no solo es ofensivo para el otro, sino “hiriente para mí”. No lo dijo como pacifista, porque no lo era. Nunca se alineó con los movimientos de izquierda israelíes. Lo dijo como oficial del ejército, como alguien que entiende que hay límites que no se cruzan, aunque la jerarquía insista.

También dijo otra cosa: que el problema palestino no se resuelve por vía militar. Que una guerra puede silenciar un conflicto por un tiempo, pero no lo elimina. Y que mientras se debilitaba a la OLP, se fortalecían los grupos más radicales. Todo eso lo advirtió. Todo eso pasó.
Eli Geva no pidió medallas ni homenajes. Solo marcó un límite. Y lo hizo desde adentro, con claridad, con riesgo, sin levantar la voz. No fue un objetor de conciencia. Fue un soldado que entendió -antes que muchos- que el valor también consiste en saber decir que no.
Últimas Noticias
Argentina: el desafío de la competitividad
La edición 2026 del “Ranking Mundial de Competitividad”, elaborado por el IMD, que evalúa el desempeño de 2025, ubica al país en el lugar 58 del listado de 70 economías, tras estar 66 en 2024 y superar a Perú, Colombia, México y Brasil

Cuando la diplomacia se personaliza y las emociones desplazan al pragmatismo estatal
Los roces entre mandatarios, desde América Latina hasta Asia, han pasado de ser un ruido de fondo a condicionar agendas, desgastar alianzas y volver más incierta la gestión de intereses compartidos

El laberinto de las conexiones virtuales: ¿más comunicados o más solos?
Una mirada crítica sobre cómo la hiperconectividad digital ha transformado la sociabilidad humana, generando una paradoja donde la tecnología acerca distancias físicas pero profundiza el aislamiento emocional y la superficialidad en los vínculos cotidianos

El trabajo con la IA deja atrás el teclado
La conversación empieza a funcionar como una forma de dirigir el trabajo con las nuevas tecnologías, impulsando un cambio cultural

Planificar también es cuidar
Pensar en formar una familia va mucho más allá de decidir si queremos tener hijos y cuándo hacerlo. También implica conversar sobre la crianza, el reparto de los cuidados y el proyecto conjunto que queremos construir




