
Hay decisiones que la historia no absuelve. Y poder mirarlas en perspectiva nos ayuda a entender el reclamo histórico de nuestra ciudad en torno a una parte de su territorio.
Antes de ser un complejo administrado por la Provincia, las playas de Punta Mogotes pertenecían a Mar del Plata. En plena dictadura militar, el Municipio de General Pueyrredon contrajo una deuda con el Banco Provincia que con el transcurrir del tiempo pasó a ser con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. En dicha situación, desde el Estado provincial se decidió conformar y administrar el denominado Complejo Punta Mogotes. Fue una medida producto de un contexto político excepcional y que transcurrió en un período antidemocrático. A casi medio siglo de aquel acuerdo, lo insólito no es solo su origen, sino su persistencia en el tiempo.
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Punta Mogotes es un sector de la costa atlántica bonaerense cuyas playas no son administradas por el municipio al que pertenecen. Es una anomalía institucional y una injusticia para los marplatenses, que históricamente han considerado como propio dicho espacio y que han sido protagonistas directos de su desarrollo. Lo que nació como una cesión temporal, devino por la inacción del gobierno provincial, en una apropiación que ya no tiene fundamentos . Podemos afirmar que lo que debía ser una obra para el crecimiento de Mar del Plata se transformó en una hipoteca sobre su autonomía.
Desde hace años, diversas iniciativas presentadas por legisladores de la Unión Cívica Radical en la Legislatura bonaerense y varias ordenanzas municipales aprobadas en el Concejo Municipal de General Pueyrredón impulsaron propuestas para revertir esta situación. También lo hizo el Municipio, que en diciembre de 2024, llegó a ofrecer el pago voluntario de la deuda con la Provincia para poder recuperar y administrar las playas. La respuesta del gobernador Kicillof fue negativa. Ni una mesa de diálogo, ni una alternativa de solución, ni siquiera un gesto de voluntad política. El Municipio, frente a esta falta de respuestas, se vió obligado a recurrir a la Justicia.
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Lo que pedimos no es un privilegio, ni un capricho, ni un favor: es justicia. Lo que es de los marplatenses debe ser administrado por los marplatenses. Que se reconozca su derecho a decidir sobre sus propios recursos, su propio desarrollo, su propio destino.
La recuperación de Punta Mogotes no es un tema menor ni una disputa burocrática: es una causa local. Es la defensa del federalismo real, el que empieza por respetar a los municipios, a sus instituciones y a sus vecinos. Mar del Plata no puede seguir siendo rehén de un acuerdo impuesto en dictadura ni de un gobernador que le da la espalda a su gente.
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Es tiempo de reparar. Es tiempo de que la Provincia devuelva a Mar del Plata lo que siempre fue suyo.
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