
Pienso en Lanata. Pienso en PPT (Periodismo Para Todos). Pienso en las puteadas que nos comíamos, en las maldades que nos hacían, en el desafío y la presión que eso suponía. Algunas maldades hicimos también.
Pienso en los viajes a una provincia del interior o al destino más insólito que pudiera imaginar. Pienso en las horas de aeropuerto y de rutas. Pienso en toda la gente que me habla hoy de cualquier parte del país.
Pienso en alguna lanateada de esas de escaparse de Buenos Aires en su cumpleaños el 12 de septiembre, podía ser a Formosa o a New York.
Pienso en esos viajes en los que casi no dormíamos, en los fines de semana enterrados en las cabinas de edición con Félix, Dani y Carlitos. Pienso en los pedidos de Lanata. Qué rompebolas, Jorge...
Pienso en las reuniones en su casa, en el sumario de cada semana, en la frase: “¿De qué nos disfrazamos?”. En la locura de Lanata y Andrea de mandarte al aire siendo nadie y con cero experiencia. Pienso en los viajes relámpago en un jet privado porque se podía y se necesitaba. Pienso en las discusiones por querer más minutos para los informes que me valió el mote de “Francis”, por Ford Coppola.
Pienso en los temas, mayoritariamente denuncias de corrupción, alguna nota de color.
Pienso en Venezuela y la situación de la detención en el aeropuerto de Caracas. Ahí todos quisimos ser Jorge. Su salida ante los agentes del SEBIN fue espectacular.
Pienso en muchas situaciones más, desconocidas. Pienso en la banda que éramos, pienso en la mística que había. Pienso que conocí a Maru (Duffard), tuvimos hijas, dos, preciosas. A Isabel la conoció, ella se sabe el jingle de Radio Mitre por escuchar su programa. Aurora no tuvo el gusto.
Fuimos a su casamiento, abusábamos de su generosidad y le pedíamos consejos. Ya desde que estaba internado nos preguntábamos: “¿Qué diría o qué haría Lanata?”.
Pienso en todas las cosas que vivimos y de las que no tenemos fotos, pero que siempre voy a atesorar. Pienso en Margarita, en Barbi, en Facu, en Francisca y en Martu.
Lanata fue parte de nuestra historia, fue un privilegio total y un placer. Un desafío constante a mejorar y superarse. A pensar las cosas de otra forma. Un tipo, como siempre dice Maru, que ve en vos “lo que ni vos mismo ves”.
Jorge, para mí fuiste, sos y serás un tipo inolvidable. Pienso en qué cursi suena esto, pero ya está, no soy Lanata para hacer algo genial ante la muerte. Vamos a ver quién escribe tu mejor crónica de despedida.
*El autor es periodista y productor. Formó parte del equipo de PPT
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