
Seguramente, muchos se han encontrado con una gran traba al momento de querer comenzar a invertir su dinero: es que el mundo financiero, aunque no sea complejo, es muy amplio y se necesita partir desde una base para poder comenzar a invertir y no fallar en el intento.
¿Cuál es esa base que se debería tener antes de adentrarse en ese mundo? Lo primero es conocer es la diferencia entre ahorrar e invertir, ya que generalmente se suelen utilizar las palabras como sinónimos, pero son conceptos muy distintos. La principal diferencia radica en el destino que se le da al dinero.
Por un lado, el ahorro es el excedente de dinero que queda después de afrontar todos los gastos y se “guarda” para disponer de él en un futuro. Algunas veces, ese ahorro puede llegar a generar un pequeño interés. Algunas formas de ahorrar son tener el dinero guardado en una alcancía, mantenerlo en una cuenta bancaria o depositarlo en una caja de seguridad.
En cambio, invertir, es destinar recursos actuales para que en un futuro aporten una rentabilidad. La diferencia con el ahorro es que, en lugar de guardar el dinero, se renuncia a él en el presente para sacar un provecho e incrementar su valor a futuro. Generalmente la inversión se asocia a la adquisición de algo y su posterior venta o rescate.
Pero ¿por qué es tan importante la inversión? La inflación acumulada en 2022 fue de 94,8%. Si no se invertía el excedente de dinero, en un año su valor se hubiera reducido a la mitad. El siguiente gráfico lo muestra con mayor claridad:

En el ejercicio anterior se partió del supuesto de contar con $50.000 a inicios 2022. Si no se hacía nada con ese dinero y se lo guardaba bajo el colchón, ahora se tendría la mitad de poder adquisitivo de bienes y servicios, ya que, ajustados por la inflación, esos $50.000 equivalen hoy a 96.400 pesos.
Si se hubiese invertido en un plazo fijo (considerando una TNA promedio de 53%) o simplemente se compraba dólares MEP a $197,8 y vendido al cierre del año a $328, también se hubiera perdido frente a la inflación. Lo mismo si con esos dólares MEP se suscribía una cuota parte de un Fondo Común de Inversión (FCI) compuesto por Obligaciones Negociables con cláusula dólar.
De la única forma que en 2022 se le hubiera podido ganar a la inflación es haber invertido en acciones (en el ejemplo del gráfico, el rendimiento es por invertir a través de FCI). De esta forma, se hubiese terminado el año con un capital final $131.000, es decir, una ganancia aproximada de 162% frente a la inflación del 94,8 por ciento.
4 factores claves
No obstante, cuando invertimos hay cuatro factores que no podemos pasar por alto: rentabilidad, riesgo, plazo y liquidez.
1. La rentabilidad es el beneficio obtenido por una inversión. Se mide generalmente como el porcentaje de ganancias o pérdidas obtenidas sobre la cantidad invertida inicialmente en un determinado periodo de tiempo. Es el objetivo, lo que se espera recibir a futuro.
2. Cuanto mayor sea el riesgo de perder el dinero invertido, mayor será la rentabilidad que se espera de una inversión. Es por eso que mientras que con el ahorro no se asume riesgo alguno, tampoco se puede esperar una gran rentabilidad por el dinero guardado. En cambio, con la inversión se acepta cierto riesgo a cambio de mayores ganancias. El riesgo que se asume dependerá del activo que se elija.

3. El tiempo que dure la inversión juega un papel muy importante. Las inversiones a largo plazo suelen ser más rentables que las de corto plazo. Esto ocurre porque se renuncia más tiempo a tener el dinero disponible.
4 La liquidez es la capacidad de convertir un bien, ahorro o inversión en dinero en efectivo. El ahorro es muy líquido, en cambio con la inversión generalmente se va a tener que esperar para poder disponer del dinero. A cambio de esa pérdida de liquidez, una vez finalizado el período de inversión se tendrá más dinero que el inicial.
Por lo tanto, antes de comenzar a invertir hay que tener muy claros esos conceptos y preguntarse: ¿Cuál es el objetivo y que rentabilidad se espera? ¿Cuánto se está dispuesto a arriesgar para alcanzar ese objetivo? ¿En cuánto tiempo se espera obtenerlo? Y por último, ¿Qué necesidad de liquidez se prevé? Es decir, ¿Se podrá esperar indeterminadamente o es posible que en algún momento se necesite disponer del dinero aunque aún no haya alcanzado el objetivo?
Una vez que se haya definido estos puntos, se estará mucho más capacitados para poder comenzar a invertir. Sin embargo, la recomendación para un inversor que está dando sus primeros pasos, sería consultar con un asesor financiero cuál es la estrategia que más se adapte a sus necesidades.
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