
Hay una Argentina que trabaja y que produce, con mucha gente que se levanta a la mañana y va para adelante, con lo que hay y con lo que no hay.
Hace unos días estuve en Villa Martelli, cerca de mi casa, y conocí a muchos hombres y mujeres que van para adelante en serio, que la pelean todos los días para generarse oportunidades para sus familias. Quisiera contarles sus historias.
Las casi diez personas que trabajan en la cooperativa Maxim, una fábrica recuperada que elabora las galletitas “Unitostas”, luchan con lo que hay: consiguieron, con apoyo del Estado, una máquina automática que arma los sobres de cinco galletitas y viven sufriendo por un compresor viejo que está a punto de palmar. Ahora están viendo, porque tienen chances de exportar, aunque hay seis tostadoras que no funcionan en una línea que los obliga a repetir el proceso varias veces para que las galletitas queden como a ellos les gusta: con la mejor calidad. Le ponen mucha garra, son la Argentina que produce y trabaja silenciosamente.
Delante de la fábrica, hay una panadería con dos chicas orgullosas de sus prepizzas, sus pastafrolas, sus tortas y sus budines. Producen y venden en el local a la mañana y hacen el reparto a la tarde. Les fue bien con el pan dulce a fin de año, pero en enero se les rompió la heladera y ahora hacen las tortas en el momento en que se venden. Se crearon su propio trabajo, están con la última bolsa de harina con el precio viejo, van para adelante siempre con una sonrisa. Son la Argentina que produce con lo que hay.
Cruzando la calle, hay otras mujeres que están a punto de inaugurar un jardín comunitario para chicos de 3, 4 y 5 años. Durante seis meses sacaron basura de un predio que va camino a ser orgullo del barrio. Son mujeres con mucha garra, orgullosas de esa sala que va a albergar a 90 chicos y chicas en dos turnos. Se preparan muy bien, están llenas de ideas, esperando para arrancar con ese espacio de primera infancia a mediados de abril. La Argentina va a ser un poco más igual cuando todos los chicos vayan al jardín. Ellas lo están logrando. Son la Argentina que trabaja, que casi nadie ve.
Atrás del predio, está el Polo Productivo. Cuando llegué, había varios pibes entrando ladrillos huecos para la construcción del jardincito. Son pibes que la tienen complicada en un barrio y en un país en donde las cosas están complicadas. La coordinadora del Polo los ayuda todo el tiempo, los pibes (todos hinchas de Boca, aunque el profe es de River y así lo muestra orgulloso en el mate que tiene en el taller) aprendieron lo básico y ya engancharon algunos laburos. Hace poco repararon por completo el techo de chapas de una casa del barrio. El profe todavía no les pudo enseñar a soldar porque están a full con las terminaciones del jardín. El profe sabe, les enseña, se pone contento con los logros que van teniendo.
Algunas de estas personas tienen planes sociales, otros no. Pero todos son parte de esa Argentina que produce, que la pelea, que va para adelante. Son la Argentina que busca que sus hijos tengan oportunidades.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Educar para el futuro, el arte de enseñar a navegar lo desconocido
La creatividad adquiere así una nueva dimensión: ya no se trata solo de resolver los problemas del presente, sino de anticipar las transformaciones del mañana

De aprender tecnología a conseguir trabajo: el desafío que la Argentina no puede postergar
Potrero Digital realizó una feria de talento tecnológico que generó más de 100 ofertas laborales. En tiempos de inteligencia artificial y transformación del empleo, capacitar ya no alcanza: hay que construir el puente entre las personas y las empresas

El fin del PowerPoint: las ideas ya no se validan con slides, se validan con prototipos
Presentar una idea de negocio en diapositivas frente a un prototipo funcional es jugar en desventaja. Las barreras técnicas han desaparecido, hoy la verdadera validación ya no se hace con encuestas o promesas en PDF, sino con productos reales que los usuarios pueden tocar e iterar en cuestión de horas



