
En la última reunión de presidentes del Mercosur se generó una polémica por las referencias que hiciera el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, a que éste no fuera un “lastre”, sobre todo para flexibilizar las negociaciones comerciales con otros países. El recientemente anunciado Índice de Calidad Institucional 2021, publicado por la Red Liberal de América Latina (Relial), confirma que eso es así para el Uruguay, al margen de las declaraciones de su presidente.
Este país se encuentra en el puesto 38° entre 189 países, y es el segundo de América Latina después de Chile (25°), mientras que sus socios en el Mercosur se encuentran esta vez uno atrás de otro, pero bien lejos. Así Brasil está 110°, Paraguay 111° y Argentina 112°, aunque es necesario notar que el índice refleja la situación antes de la pandemia.
Mejor calidad institucional se relaciona positivamente con mayor nivel de ingresos, de inversiones, de calidad ambiental, de desarrollo humano, temas que se han analizado en ediciones anteriores del ICI. En las circunstancias actuales, parece obvio plantear esta pregunta: ¿existe una relación entre la calidad institucional y los resultados de la pandemia?
Es bastante probable que la calidad institucional haya caído en todos los países, ya que hemos visto el deterioro de libertades políticas, civiles y económicas a través de medidas restrictivas, tomadas por poderes extraordinarios que los gobiernos reclamaron y recibieron. En algunos el deterioro habrá sido mayor que en otros.
Tal vez sea muy temprano para poder realizar una evaluación acerca del éxito o fracaso de distintas políticas implementadas. Hemos visto todo tipo de estadísticas, pero no brindan un veredicto claro, son muchas las variables a tener en cuenta. Por ejemplo: una de las cifras más observadas es la de muertes por millón de habitantes, pero lo que parece simple y claro no resulta serlo: los países tienen distribuciones etarias diversas, hay algunos con mucha población de riesgo mientras que otros tienen poblaciones jóvenes con riesgo mucho menor; hay países que son islas y están más aislados naturalmente; otros tienen grandes ciudades con alta concentración de población, otros mayor porcentaje de población rural; algunos recibieron la pandemia primero e improvisaron todo tipo de medidas, otros bastante después y pudieron observar lo ocurrido en los primeros; o tienen distinto clima; mejores o peores estadísticas; mejores o peores servicios de salud, mejores o peores programas de testeo. Seguramente pasará un tiempo hasta que podamos tener en claro todo el panorama.
Mirando hacia adelante, sin embargo, parece que aquellos países que tienen mejor calidad institucional tendrán más y mejores oportunidades para superar las actuales circunstancias. Por ejemplo, uno de los temas de mayor importancia en los próximos meses es el de la vacunación contra el COVID. Pues serán los países con mayor calidad institucional los que avanzarán más rápido en la cobertura de su población con la vacuna.
Los países que lograrán una extendida cobertura de la vacuna para fines de 2021 se encuentran en los primeros puestos del ICI. Es cierto que son también los países con mayores recursos económicos para hacerlo, pero ya hemos visto aquí que precisamente es la calidad institucional el origen del proceso de generación de riqueza que permite contar con esos recursos.
Asimismo, la calidad institucional también ha impactado en el desempeño económico de los países y, tal vez más, en la velocidad de su recuperación. En el cuadro siguiente se encuentran las proyecciones del Fondo Monetario Internacional respecto a la evolución del PIB en los países de América, tanto para el año que pasó como los siguientes hasta 2025, presentado según su posición en el subíndice del ICI que evalúa la calidad de las instituciones de mercado:

Los países caribeños se vieron particularmente afectados por su dependencia del turismo, cerrado durante la pandemia, pero luego muestran altas tasas de recuperación. Aún así, si separamos a los países de nuestra región entre los que se encuentran entre los primeros 95 puestos del ICI y los 95 últimos, el promedio de su desempeño previsto y esperado es el siguiente:

Los países con mejor calidad institucional de mercado han caído, en promedio, menos durante 2020 y se recuperarían más rápido a partir de 2021. Los países de peor calidad institucional, en el último grupo: Argentina, Granada, Bolivia, Surinam, Haití y Venezuela (Cuba no es evaluada por el FMI), muestran la mayor caída en promedio y la más lenta recuperación.
La mala calidad institucional muestra su costo durante la pandemia, tanto económico como en limitación de las libertades individuales. El resultado sanitario no es mejor al de los países con buena calidad, aunque ya señalamos las dificultades para una comparación precisa entre países con características muy diferentes.
Una mejor calidad institucional permite hacer frente a crisis como ésta con mayores recursos, dispara más rápidamente la innovación y todo tipo de emprendimientos para hacer frente a las nuevas necesidades que la situación impone, fomenta la cooperación social voluntaria y permite un menor cercenamiento de las libertades individuales, con un costo económico menor.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Qué va a pasar con la economía argentina
El escenario internacional muestra menor dinamismo, mientras que Argentina enfrenta desafíos y oportunidades tras dos años de crecimiento, con expectativas puestas en la estabilidad fiscal, la acumulación de reservas y la desinflación
Perspectivas para 2026
Las expectativas son alentadoras en materia de actividad e inflación, al tiempo que es razonable esperar un proceso de remonetización. El desafío, no exento de dificultad, es que el Gobierno acumule reservas

Tiempos de balances y principales amenazas del año que arrancó
El cierre de 2025 invita a repasar logros y desafíos en la gestión nacional, con foco en los riesgos políticos, económicos y sociales que marcarán el rumbo de Argentina en el nuevo año

Un shot en el tablero global
Nos asomamos a la definición de un nuevo orden global. Una geopolítica basada en la ley del más fuerte. Desde esta perspectiva, la captura de Maduro puede entenderse como un espectacular golpe de efecto
La interminable tragedia venezolana
La captura de Nicolás Maduro no garantiza el retorno de la democracia ni el fin del sufrimiento de millones de exiliados. La intervención de Estados Unidos responde únicamente a intereses geopolíticos y energéticos



