Santoral del 4 de febrero: Santa Juana de Valois, la princesa que consolidó su legado en la Iglesia

Hija del rey Luis XI y Carlota de Saboya, sufrió el rechazo y el exilio en el castillo de Linières desde los cinco años

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Una infancia marcada por el
Una infancia marcada por el aislamiento llevó a una noble francesa a transformar el dolor en compasión a través de la entrega religiosa. (WikiCommons/Dominio público)

Hace unas décadas, incluso siglos, los ancestros acostumbraban a nombrar a sus hijos con el nombre del santo del día en que nacieron, no en vano en las famosas “Mañanitas” hay una estrofa que dice: “Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…”.

El onomástico hace alusión día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.

Como se indica en el calendario santoral, hoy también se conmemora a las mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con las divinidades, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tenían una elevada ética y moral, motivos que los llevaron a ser canonizados o beatificados y formar parte del santoral.

Este es el santoral del miércoles 04 de febrero

Quién fue Santa Juana de Valois

Los santos más venerados en el mundo. (Infobae México)

La historia de Juana de Valois, hija del rey de Francia, ha sido interpretada por muchos como una versión real de “Cenicienta”, según la plataforma catholic.net, aunque marcada por una existencia de privaciones y desdén palaciego que solo encontró redención a través de la religiosidad y el servicio.

Canonizada el 28 de mayo de 1950 por el Papa Pío XII, ella estableció la Orden de la Santísima Anunciación de la Virgen María en Bourges tras el fin de su regencia y su retiro obligado, destinando todo su empeño al cuidado de los necesitados e inspirándose en la piedad hacia la Santa Cruz, según el Martirologio Romano, citado por la misma fuente.

Hija de Luis XI, Juana de Valois vivió desde su nacimiento bajo el peso del rechazo. Su padre, insatisfecho por la ausencia de un heredero varón y agravado por lo que veía como defectos físicos, ordenó apartarla de la corte de los Valois y confinarla en el castillo de Linières desde los cinco años, donde no volvió a ver a su madre, Carlota de Saboya.

El vínculo matrimonial fue definido por intereses políticos. Luis XI dispuso que su hija se casara con Luis de Orleáns el 8 de septiembre de 1476, pese a la oposición de la familia Orleáns y las propias circunstancias personales de Juana. La ceremonia se celebró en la capilla de Montrichard, en un ambiente de hostilidad donde el nuevo esposo evitó cualquier trato con la esposa, limitándose a encuentros forzados por exigencia real.

La situación se agravó cuando Luis de Orleáns fue encarcelado por desafiar al monarca, y fue la santa quien intercedió por él ante su hermano, el entonces rey Carlos VIII. La muerte repentina de este último permitió que el duque ascendiera al trono como Luis XII, quien de inmediato promovió la anulación del matrimonio. Privada del título de reina, Juana de Valois pasó a ser duquesa de Berry y se instaló en Bourges.

Lejos de la corte, su vida tomó otro rumbo. En 1504, impulsada por su devoción mariana, fundó la Orden de la Anunciación —cuyo objetivo era honrar a la Virgen María, promover el aprendizaje de sus virtudes y atender a los pobres—, y realizó su propia profesión religiosa, según catholic.net.

Juana de Valois falleció en 1505 tras haber dado forma a una obra que trascendió los límites de las humillaciones sufridas en la corte. Su canonización, celebrada en Pentecostés de 1950, consagró la memoria de una mujer cuya vida estuvo marcada más por el sufrimiento que por la gloria, y cuya labor piadosa se transformó en legado para la historia de la Iglesia.

¿Qué otros santos se conmemoran el 04 de febrero?

Estos son los santos y mártires a los que también se les celebra este miércoles 04 de febrero:

  • San Gémino confesor
  • San Remberto obispo
  • San Eutiquio de Roma
  • San Juan de Brito (s. XVII)
  • Beato Juan Speed (s. XVI)
  • San Nicolás Estudita (s. IX)
  • San José de Leonessa (s. XVII)
  • San Filoromo de Alejandría (s. IV)
  • San Isidoro de Pelusio (s. V)
  • San Aventino de Chartres (s. VI)
  • San Aventino de Troyes (s. VI)
  • San Rabano “Mauro” (s. IX)

La canonizacióEl origen de los santos

Canonización del mexicano José Sánchez
Canonización del mexicano José Sánchez del Río. (AFP)

La iglesia católica y ortodoxa utiliza la canonización para declarar como santo a una persona ya fallecida que durante su vida hizo sacrificios o estuvo relacionada a un evento divino a favor de la iglesia.

Esto implica incluir el nombre de la persona en el canon (lista de santos reconocidos) y se concede el permiso de la iglesia católica de venerarla, reconociendo su poder ante Dios.

Durante el Cristianismo, las personas eran reconocidas como santas sin necesidad de un proceso formal; sin embargo, ello cambió en la Edad Media. En el caso del catolicismo, la Iglesia debe hacer una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar.

Para la iglesia católica existen cuatro formas de lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida.

Además, se considera si la persona vivió las virtudes cristianas en un grado heroico o si sufrió martirio a causa de su fe, asimismo, es requisito indispensable que haya hecho al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir).

Imagen del cuerpo embalsamado del
Imagen del cuerpo embalsamado del papa Juan XXIII en el interior de la basílica de San Pedro en el Vaticano el 25 de abril del 2014; fue canonizado el 27 de abril de 2014. (EFE/Claudio Peri)

El catolicismo

El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.

El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.

En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia -particularmente el Medio Oriente- y África.

En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.