Un salto logístico en marcha: África potencia corredores y atrae inversión internacional

Con inversiones crecientes, obras multimodales y nuevos nodos de conexión, África refuerza su infraestructura estratégica y se posiciona como un actor cada vez más relevante para el comercio internacional

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Tanto Latinoamérica como África ambos
Tanto Latinoamérica como África ambos continentes comparten desafíos estructurales: bajo nivel de inversión sostenida, presión fiscal, dificultades en atraer capital privado y una infraestructura logística que limita el potencial exportador (Imagen: Shutterstock)

África ingresa en una etapa de expansión logística sin precedentes. Un nuevo informe elaborado por la Unión Africana y el OECD Development Centre, revela que el continente necesita USD 155.000 millones anuales hasta 2040 para alcanzar niveles de infraestructura comparables a los países con mayor transformación productiva del mundo.

Más de la mitad de esa inversión está destinada a nuevas obras, mientras que el 42% corresponde a mantenimiento, un componente crítico para mejorar la continuidad operativa en rutas, puertos, corredores multimodales y redes energéticas.

De acuerdo con el estudio, África enfrenta un déficit concentrado en carreteras, ferrocarriles, fibra óptica y energía solar, que representan el grueso de la inversión pendiente. Una mejora sustancial en estos frentes permitiría potenciar la integración de cadenas de valor, la conectividad logística y la competitividad regional.

Corredores estratégicos: el corazón de la nueva conectividad africana

El informe destaca el rol de los corredores transfronterizos como pieza clave para ampliar mercados, reducir tiempos de tránsito y conectar zonas productivas con puertos de exportación.

Ejemplos como el Lobito Corridor, que podría reducir tiempos de envío de 45 días a apenas 48 horas, muestran el potencial de estas obras para transformar cadenas logísticas regionales y atraer inversiones industriales.

Otros corredores —como Praia-Dakar-Abidjan o Cotonou-Niamey— ya evidencian mejoras en competitividad, integración comercial y acceso a mercados extra continentales.

Comparaciones con Latinoamérica: similitudes, brechas y aprendizajes

Aunque el informe se centra en África, incorpora referencias directas a Latinoamérica que permiten entender los paralelos entre ambas regiones:

  • África debería invertir 5.6% de su PIB anual en infraestructura, más del triple que Latinoamérica y el Caribe (1.7%).
  • Si se lograra ese nivel de inversión, el continente podría aumentar su crecimiento promedio anual en 4.5 puntos, mientras que la proyección para Latinoamérica ante un escenario equivalente es de 1.5 puntos.
  • En materia fiscal, la presión de la deuda también muestra paralelos: entre 2009-2013 y 2019-2023, el tiempo necesario para repagar deuda aumentó 1.2 años en Latinoamérica, frente al incremento aún mayor en África.

Estos puntos permiten entender que ambos continentes comparten desafíos estructurales: bajo nivel de inversión sostenida, presión fiscal, dificultades en atraer capital privado y una infraestructura logística que limita el potencial exportador.

La expansión de corredores multimodales
La expansión de corredores multimodales amplía el alcance del continente hacia Europa, Asia y América, reforzando su rol como abastecedor de materias primas y bienes esenciales para la transición energética y la industria global (Foto: Shutterstock)

África como proveedor global

África consolida su posición como proveedor estratégico de insumos clave para las cadenas de suministro internacionales. Corredores como el Lobito Corridor facilitan la conexión de zonas mineras y agrícolas con puertos atlánticos, impulsando exportaciones de minerales críticos como el cobalto, productos agroindustriales y energía. Además, la expansión de corredores multimodales amplía el alcance del continente hacia Europa, Asia y América, reforzando su rol como abastecedor de materias primas y bienes esenciales para la transición energética y la industria global.

África como receptor de inversiones y tecnología

Paralelamente, el continente se consolida como destino prioritario de inversiones globales en infraestructura. Fondos provenientes de la Unión Europea, JICA y bancos multilaterales impulsan obras viales, ferroviarias, energéticas y digitales. Marruecos, por ejemplo, lidera la expansión regional de centros de datos con el 35% de la capacidad proyectada, mientras que los corredores verdes y la infraestructura energética atraen financiamiento renovado. La magnitud de las necesidades —equivalentes al 5,6% del PIB anual— mantiene una demanda constante de maquinaria, tecnología, servicios logísticos y soluciones de ingeniería, conectando al continente con proveedores de todo el mundo.

Impacto logístico global y oportunidades para proveedores latinoamericanos

Aunque el informe no menciona intercambios directos África–Latinoamérica, sí plantea tendencias que impactan en la logística global y abren oportunidades para empresas de la región:

  • El fuerte desarrollo de corredores multimodales, un modelo que también crece en Sudamérica, genera espacios para proveedores de ingeniería, planificación, tecnología logística y gestión de activos.
  • La expansión de centros de datos, energía renovable y fibra óptica impulsa servicios asociados a logística de proyectos, transporte especializado y almacenaje técnico.
  • La mejora del transporte terrestre y ferroviario en África tiene efectos sobre los flujos entre Europa, Asia y Sudamérica, especialmente en commodities, alimentos, energía y manufacturas de media tecnología.

Un continente en transformación con impacto en las cadenas de suministro globales

El informe deja una conclusión central: África se encamina a una transformación logística profunda, que exige inversiones sostenidas, fortalecimiento institucional y mayor coordinación regional. Su evolución tendrá impacto directo en la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, particularmente en sectores como minería, agroindustria, energía y manufactura ligera.

Para Latinoamérica —que comparte desafíos y ambiciones—, la experiencia africana se convierte en un espejo y a la vez en una ventana: un espacio donde convergen oportunidades de cooperación, comparación y aprendizaje para mejorar su propia infraestructura logística y elevar su competitividad internacional.