La industria tecnológica impulsa cambios decisivos en el comercio exterior

Adrián Sly, responsable de comercio exterior y logística, analiza los cambios recientes en el mercado argentino y proyecta un escenario donde la innovación y la infraestructura serán determinantes

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Adrián Sly es responsable de
Adrián Sly es responsable de comercio exterior y logística (Foto: Movant Connection)

“El principal desafío es la inversión en infraestructura”, advierte Adrián. Con mirada puesta en el futuro, analiza el crecimiento del comercio exterior en tecnología, los avances en puertos y la llegada de la inteligencia artificial a los procesos aduaneros.

¿Cómo ves la actualidad del comercio exterior en el sector tecnológico?

La actualidad del comercio exterior en el rubro tecnología mejoró muchísimo por los cambios que ha impuesto el gobierno, sobre todo la baja de derechos de importación. Antes un teléfono celular pagaba un 16%, ahora paga un 8% y en enero va a pagar 0%. También hubo reducción de impuestos internos, por ejemplo, que pasaron del 19% al 9,5% en aire acondicionado, televisores y otros productos. Incluso los que se importan a Tierra del Fuego pagan 0%.

Además, la actualidad es mucho mejor por todas las desregulaciones que hubo en comercio exterior. Por ejemplo, hoy la Aduana prácticamente ya no controla lo que corresponde a ANMAT, SENASA o seguridad eléctrica. Eso agiliza mucho los trámites y permite que el sector se mueva más rápido. Hoy en día es fabuloso cómo creció el comercio exterior.

¿Esa baja de impuestos ya se ve reflejada en los precios al consumidor o se verá a futuro?

Sí, ya se ve reflejada. Hay una baja. Lo que pasa es que también está ligado al poder adquisitivo de la gente. Las empresas necesitan vender, entonces bajan los precios, pero si lo comprás desde afuera todavía puede ser más barato.

¿Y cómo están los precios de estos productos en Argentina comparados con los internacionales?

Son un poco más caros. Argentina todavía tiene que bajar mucho los costos logísticos. No es solo el producto en sí, sino que sumás costos de terminales, depósitos fiscales y también impuestos locales o municipales. Todo eso hace que no seamos tan competitivos como en otros países donde estos artículos se consiguen más baratos.

Hoy la gente se anima más a traer por courirer porque el cupo de envíos se amplió: pasó a 3.000 dólares y 50 kilos, con una franquicia de 400 dólares. Entonces muchos prefieren comprar afuera. Pero también hay que tener en cuenta que tanta desregulación puede traer pérdida de empleos en algunos sectores, y eso también impacta.

¿Cómo describirías la presencia de productos electrónicos de origen chino en Argentina?

Es muy fuerte. Hay una diversidad enorme, desde productos de excelente calidad hasta otros más básicos. Antes había prejuicios con lo chino, pero hoy ya nadie duda. China es un país totalmente industrializado, con tecnología de punta y costos laborales distintos. Eso le da una ventaja competitiva enorme. Si lo dejás entrar sin regulación, puede complicar a las fábricas locales porque no hay con qué competir.

Los productos chinos tienen certificación internacional y pasan pruebas de calidad. Claro, como en todos lados, puede haber cosas mejores y peores. Si pagás más caro seguramente tenés un producto con mejores materiales y confección. Pero no es como antes, hoy son totalmente confiables.

Para Adrian, "la actualidad del
Para Adrian, "la actualidad del comercio exterior en el rubro tecnología mejoró muchísimo por los cambios que ha impuesto el gobierno, sobre todo la baja de derechos de importación" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo ves el volumen de importaciones de esos productos en el último tiempo?

El volumen aumentó, no solo de China sino de todo el mundo. Creció por la desregulación y la reducción de impuestos y derechos. Y va a seguir aumentando. Fijate que ya se están haciendo mejoras en puertos y hay proyectos para ampliación. Eso marca que el comercio exterior seguirá creciendo.

En exportaciones, Argentina probablemente continúe con productos sin tanto valor agregado: commodities, minerales, alimentos. Lo pendiente es generar alianzas o políticas para exportar con más valor agregado y así crear empleo de calidad.

¿Qué desafíos a futuro identificás en este escenario de alta importación?

El principal desafío es la inversión en infraestructura. Hacen falta rutas en buen estado, accesos rápidos a los puertos, calados profundos para que entren porta contenedores de gran capacidad, inversiones en grúas y sistemas de última generación.

Además, está todo lo vinculado a la inteligencia artificial (IA). La Organización Mundial de Aduanas está trabajando con varios países, incluida Argentina, para aplicarla en controles y recaudación. También ya se trazan rutas marítimas con IA para optimizar recorridos. Es costoso y no sabemos cómo impactará en el empleo, pero es un cambio que se viene y hay que adaptarse.

¿Qué mensaje le darías al consumidor final que compra un celular o un equipo electrónico?

Que entienda que ese aparato hizo un camino muy largo hasta llegar a sus manos. Puede venir ensamblado en Tierra del Fuego, pero muchos equipos salen de fábricas en Asia, se cargan en un barco que tal vez deba desviarse por piratas o tormentas, y después de semanas llega a puerto. Desde ahí empieza otro proceso logístico hasta que lo tiene en la mano.

Detrás de ese equipo hay un montón de personas y procesos que no se ven: quien lo fabricó, quien lo despachó, los trabajadores del barco, los controles en puerto, la logística de ingreso al país. Todo eso ocurre para que el consumidor pueda abrir una caja y usar el producto.

¿Qué particularidades tiene la logística del comercio exterior en la industria tecnológica?

Una particularidad reciente es la implementación obligatoria de un QR en el packaging de los equipos electrónicos. Ese código permite escanear con el celular y verificar que el producto está certificado para ser usado. Antes esos controles los hacía Aduana; ahora pasaron a la Secretaría de Industria y Comercio en la etapa de comercialización.

Ese cambio agiliza los ingresos y es clave para el sector. En la industria tecnológica cada detalle cuenta: equipos de telecomunicaciones, baterías de litio, módems, antenas, rectificadores. Todo eso llega en grandes volúmenes y requiere procesos muy cuidados.