Pescar en río revuelto: cómo se posiciona Colombia en el mercado internacional actual

El país enfrenta el reto de diversificar mercados y productos, reduciendo su dependencia de EEUU y potenciando exportaciones agroalimentarias, con sostenibilidad y valor agregado como claves del futuro

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Javier Díaz Molina es presidente
Javier Díaz Molina es presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Foto: Movant Connection)

Las situaciones tan cambiantes de este 2025 han reconfigurado las dinámicas comerciales a nivel mundial. Con la guerra comercial como telón de fondo, vimos que, en junio y principios de julio de 2025, hubo una clara tendencia a la baja en las tarifas globales de transporte marítimo, luego de varias semanas consecutivas de incrementos.

Este ajuste responde a una menor presión de demanda por parte de los importadores estadounidenses, tras el aumento anticipado de compras en mayo, generado por la incertidumbre arancelaria entre EEUU y China.

Panorama comercial de Colombia

Del lado colombiano, tenemos una clara dependencia de nuestras exportaciones hacia Estados Unidos, nuestro principal socio económico, con cerca del 30% de participación en el total de nuestras ventas externas. Con toda la política comercial que está aplicando Donald Trump en el mundo, el proceso de diversificación de mercados es muy importante para “pescar en ese río revuelto” y aprovechar las oportunidades que se abren con este nuevo panorama.

De igual forma, hay que decir que no se trata de reemplazar a un socio como Estados Unidos, sino de equilibrar un poco más nuestras exportaciones. Es importante mirar a destinos como Europa, Asia, al igual que Latinoamérica y el Caribe. Es importante trazar una hoja de ruta de largo plazo, entre el sector público y el privado, para hacer que la diversificación sea una realidad.

Diversificación de productos y mercados

Hay un gran potencial que aún no hemos explotado verdaderamente. Colombia le ha dado la espalda a Asia Pacífico, mientras que vecinos como Perú y Chile sí han hecho la tarea. Los productos que podrían destacar son los agroalimentarios, porque del lado de las manufacturas, más allá de algunos casos puntuales, no es tan viable ganar participación de mercado. Hace falta una política definida de Estado y avanzar en protocolos fitosanitarios.

Hay retos que tiene Colombia al momento de establecer nuevos vínculos comerciales y tener nuevos mercados en donde diversificar su canasta exportadora. Precisamente, hemos visto que hemos ganado terreno en temas arancelarios, pero en asuntos de accesibilidad fitosanitaria la tarea todavía está pendiente.

Igualmente, debemos avanzar en mayor tierra cultivada con productos definidos para exportación, porque la frontera agrícola que tenemos es muy grande. El otro reto es tener bienes con valor agregado, que sean competitivos a la hora de ganarle el pulso a otros orígenes. Adicional, la parte de sostenibilidad es un requisito clave en mercados como el de Europa, y en esto se debe profundizar más.

Crecimiento de las exportaciones

Las cifras para rescatar están del lado de las ventas externas de los bienes no minero energéticos, que hoy representan el 48% del total de las exportaciones del país. En este sentido, estamos viendo cómo está retomando fuerza un destino como Venezuela, y los grandes crecimientos de ventas hacia Unión Europea, gracias al café y al aceite de palma, principalmente.

El café y el aceite
El café y el aceite de palma están ayudando a mejorar el posicionamiento colombiano en el mercado internacional (Foto: Shutterstock)

Además, las exportaciones no minero energéticas hacia vecinos de la región tuvieron un buen comportamiento, ya que, entre enero y mayo de 2025, según cifras de la Dian (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia) con análisis de Analdex, Ecuador creció 2,9%, Perú con 8,5%, Brasil con 7,9%, Chile con 3,2% y Argentina con 36,7%.

Desde Analdex, la invitación es a trabajar de manera articulada entre el sector público y privado, para hacernos fuertes internamente, ya que los vientos arancelarios internacionales nos están obligando a ser más resilientes que nunca. Además, el déficit estructural en cuenta corriente y fiscal de Colombia obliga a mantener una postura más activa en materia de atracción de inversión extranjera y fortalecimiento exportador.