El vino argentino en el mercado internacional

La industria del vino enfrenta el reto de mantener su competitividad en un entorno de desafíos logísticos y costos elevados

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Sofía Rigo es compradora senior
Sofía Rigo es compradora senior en la industria vitivinícola (Foto: Movant Connection)

La industria vitivinícola argentina ha logrado posicionarse en el panorama internacional gracias a la calidad y diversidad de sus vinos. Este reconocimiento global no solo se traduce en prestigio, sino también en crecimiento económico y desarrollo del sector.

En todo ese proceso, el comercio internacional ha sido el principal motor de avance, permitiendo que tanto pequeñas como grandes bodegas se beneficien de economías de escala, optimicen sus recursos y accedan a nuevos mercados.

Una industria que mantiene su ADN artesanal

El vino argentino sigue siendo una producción con un fuerte componente artesanal, donde la maestría de los enólogos juega un papel central, sin embargo, la industria ha experimentado un proceso de modernización e industrialización que busca incrementar la eficiencia y competitividad. No obstante, este proceso enfrenta limitaciones propias de un mercado dependiente de insumos importados. Esta realidad, inherente a muchas industrias, se acentúa en la vitivinicultura debido a la necesidad de contar con insumos en el momento preciso de producción. Además, muchos de los elementos necesarios no se fabrican localmente o, si se hacen, no alcanzan los estándares necesarios para competir en el mercado global.

La situación se agrava por las recientes dificultades económicas. La industria vitivinícola ha sufrido una caída significativa en las ventas internas, con un descenso del 6,3%, según el último informe anual 2022/2023 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y otro descenso del 1,3% acumulado a noviembre 2024. Este fenómeno se explica en parte por la disminución del consumo local, una tendencia que afecta especialmente a las pequeñas y medianas bodegas que dependen del mercado interno para sostenerse.

Sin embargo, no todo son malas noticias. A pesar de las adversidades, el comercio exterior ha mostrado signos de recuperación. En lo relevado hasta el momento, en 2024 se registró un crecimiento del 5,7% en las exportaciones, lo que genera cierta expectativa de una mejora sostenida en los próximos meses.

El desafío de posicionarse entre las principales industrias vitivinícolas mundiales

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la industria es establecerse dentro de las principales industrias vitivinícolas del mundo. Para poder llegar a cumplir este objetivo, es fundamental implementar una serie de estrategias orientadas a reducir costos de producción y logística. Los constantes cambios en la política cambiaria argentina y las regulaciones comerciales de los últimos años han impactado significativamente en las estructuras de costos del sector.

Por otra parte, la falta de producción local de ciertos insumos limita la posibilidad de reducir costos. Si bien existen iniciativas para fomentar la producción local de algunos de estos insumos, la realidad es que muchas bodegas siguen optando por importar productos que garantizan una mayor calidad en su producto final. Una de las principales acciones debería ser el desarrollo de una política industrial que promueva la producción local de dichos insumos esenciales. Esto no solo reduciría la dependencia del exterior, sino que también generaría empleo y fortalecería la cadena de valor local.

La caída de la industria
La caída de la industria vitivinícola argentina se debe, en parte, a la disminución del consumo local (Foto: Shutterstock)

Proyección: estrategias para un futuro cercano

Es crucial seguir apostando por el comercio exterior como una vía para el crecimiento. Esto implica no solo aumentar el volumen de exportaciones, sino también diversificar los mercados de destino. Existe un gran potencial en mercados emergentes, que aún están lejos de ser explotados en su totalidad.

Además, el reconocimiento al “Vino Argentino” como identidad nacional es una herramienta clave para posicionar al país como una potencia vitivinícola. Argentina cuenta con enólogos reconocidos a nivel mundial por su expertise y pasión, que han sido fundamentales para posicionar a nuestros vinos como sinónimo de calidad y diversidad.

También, es necesario fomentar la innovación en la industria. La incorporación de nuevas tecnologías y prácticas sustentables no solo mejorará la eficiencia productiva, sino que también contribuirá a la diferenciación del vino argentino en un mercado global cada vez más competitivo.

El comercio internacional ha sido y seguirá siendo un pilar fundamental para el desarrollo de la industria vitivinícola argentina. Solo a través de una estrategia combinada de reducción de costos, diversificación de mercados, fortalecimiento de la marca y promoción de la misma, la industria podrá superar los obstáculos actuales y consolidar su posición en el mercado global.