
El hallazgo de un pez remo sin vida en las playas de Nayarit ha generado inquietud entre la población, alimentando relatos y debates sobre su significado, mientras expertos insisten en la necesidad de interpretar este suceso con criterios científicos y no supersticiosos.
Este animal, identificado en la zona restaurantera de Bucerías y ampliamente conocido como el “pez del fin del mundo”, ha sido asociado por generaciones a la llegada de desastres naturales, una creencia que carece de sustento científico y que se difunde especialmente en ocasiones donde las redes sociales amplifican versiones infundadas sobre lo que implica su aparición.

Aunque su presencia resulta extraordinaria dadas las profundidades en las que vive (entre 200 y mil metros), debe entenderse como un fenómeno natural condicionado por factores ambientales más que por presagios apocalípticos. Para los biólogos marinos, la importancia de reforzar una divulgación científica responsable resulta fundamental para evitar alarmismos fruto del folclor y la desinformación.
El pez remo, cuyo nombre científico es Regalecus glesne y forma parte de la familia Regalecidae, puede alcanzar hasta ocho metros de longitud, lo que lo convierte en uno de los peces óseos más largos conocidos. Su morfología, con el cuerpo alargado y aplanado de tonalidad plateada y una extensa aleta dorsal rojiza, ha contribuido a cimentar su imagen mítica. Habita habitualmente aguas profundas lejos de la costa, lo que explica la rareza de sus avistamientos por parte de seres humanos.
Según los reportes de los pobladores, el ejemplar encontrado no presentaba signos de vida, por lo que fue imposible que representara riesgo alguno para las personas. El incidente se notificó a las autoridades y, de inmediato, las imágenes y videos captados por los presentes invadieron las plataformas digitales. Las reacciones en línea no tardaron en relacionar el suceso con posibles terremotos, inundaciones o pandemias, evocando así leyendas presentes tanto en Asia como en América Latina.

La biología marina explica que la aparición de un pez remo en la superficie responde habitualmente a episodios de enfermedad, desorientación, variaciones abruptas en la temperatura marina o alteraciones en las corrientes y el hábitat natural.
Estos factores pueden perjudicar la capacidad de estas criaturas para permanecer en las profundidades, obligándolas a ascender y quedando, en ocasiones, varadas en las playas.
A pesar de la magnitud visual que genera encontrar un ejemplar de estas dimensiones, no existe ninguna relación probada entre la presencia de este animal y la inminencia de terremotos u otros desastres. El carácter legendario del pez remo persiste debido a la escasez de avistamientos y la fuerza del relato popular, pero las pruebas actuales lo relegan al terreno del folclor antes que al de la predicción científica.
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