Entre flores, luz y devoción: así celebra México a la Virgen de Guadalupe

Desde fiestas y reuniones a largas peregrinaciones, los mexicanos han demostrado que la devoción a su santa patrona es parte de su cultura

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Millones de mexicanas y mexicanos
Millones de mexicanas y mexicanos celebran a la Virgen de Guadalupe. Foto: Jesús Tovar Sosa/Infobae)

Es la mañana del 11 de diciembre y la señora Dolores se ha levantado temprano para ir al mercado de Jamaica a conseguir algunas flores. En su casa, se levanta un altar en el que entre imágenes de varios santos se realza un cuadro de madera en el que está plasmada la imagen de la Virgen de Guadalupe.

“Este año le quiero dar gracias a la Virgencita porque dentro de todo lo que nos pasó en el año tenemos salud yo y mi familia”, declaró.

Ella es solamente una de los millones de mexicanos y mexicanas que desde el días antes se prepararon para recibir el tan esperado 12 de diciembre, fecha en la que, bajo la fe católica, se celebra a la virgen Santa María de Guadalupe, una figura que ha trascendido por generaciones enteras y que está presente en la vida cotidiana de muchos mexicanos.

Desde sus casa, miles de familias han organizado rezos en los que buscan en su devoción un espacio para compartir con la familia y vecinos la intención de dar gracias a la Virgen de Guadalupe. Entre las peticiones y agradecimientos son la salud, el bienestar, el éxito en metas personales y la solución a problemas, lo que más suele llevar a los feligreses ante la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Millones de peregrinos se desplazan
Millones de peregrinos se desplazan hacia la Basílica de Guadalupe. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

Pero la devoción no termina ahí, pues Guadalupe es un nombre que ha ganado bastante relevancia entre los mexicanos, lo que ha llevado a un estimado de 15 mil 884 mujeres y 643 hombres en México que portan ese nombre, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2020. Esto, como fenómeno social, hace advocación a el santo, que en México se acostumbra como una celebración para quienes su nombre coincide con el santoral en el calendario, por eso las personas que se llaman Guadalupe suelen ser el centro de celebraciones y reuniones familiares.

Desde hogares e iglesias, los rezos y las reuniones se acompañan con música como la del tradicional mariachi que, a ritmo de trompetas y entonadas voces entonan La Guadalupana, seguida de una Mañanitas, para darle pie a un amplio repertorio que incluye Amor eterno, Virgen ranchera y Mi Virgen Bella.

También hay gastronomía, pues los tamales, el atole y algunos platillos más sofisticados como el mole circulan como un menú especial en el que se ofrenda a la santa patrona de México.

Lo más destacado de esta celebración son las tradicionales peregrinaciones que en la Basílica de Guadalupe reúnen a millones de visitantes movidos por su fe. Este año, se rompió un récord que estima la visita de 13 millones de peregrinos, según el Gobierno de la Ciudad de México.

Muchos van en rodadas ciclistas, otros se transportan en autos y camiones decorados con lonas, y otros más se mueven a pie por las principales entradas a la capital mexicana. Son familias enteras que con devoción cargan imágenes de la Virgen de Guadalupe a las que muchas veces decoran con luces y flores.

Altares enteros levantados sobre nichos se desplazan con la fuerza de aquellos que llegan a la ciudad a pedir o agradecer. “Vamos haciendo una manda porque me ayudó a salir bien de una operación”, dijo para Infobae México don Jorge, quien caminaba por la noche fría cargando las cobijas con las que durmió por una noche bajo el cobijo del cielo.

Peregrinos llegan a adorar a
Peregrinos llegan a adorar a la Virgen de Guadalupe a la Basílica. FOTO: GRACIELA LÓPEZ/CUARTOSCURO.COM

La solidaridad no se hace esperar, pues no ha faltado quien sale a repartir comida, bebida y cobijo a sus hermanos peregrinos, demostrando que México es, por demás, un pueblo que está dispuesto a ayudar.

A su llegada al cerro del Tepeyac, los espera una edificación con una iglesia de forma redonda que se encuentra saturada de feligreses que quieren pasar solo un momento al frente de la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe. En el centro de la iglesia, sobre un ayate, es la imagen de una mujer morena cubierta por el cielo estrellado quien reúne a los mexicanos que entre lágrimas de emoción y fe entonan cantos para rendirle honor.

Su travesía es larga, pero, a decir de los mismos peregrinos, es una ofrenda, un sacrificio con el que ellos le muestran a la Virgen de Guadalupe el amor y la esperanza que siembran.

Y así, aquella imagen que en 1531, según la leyenda, se le apareció a Juan Diego, es el motivo de un día entero de celebración. Aunque está presente en la vida diario de México.

Son tatuajes, imágenes en negocios y automóviles, y atares a los que las madres mexicanas piden por el bienestar de su familia la muestra de que la Virgen de Guadalupe es religión, pero también cultura.