Perrito anciano rompe corazones en TikTok por seguir esperando en la banqueta a su dueña fallecida

Aguardando por la persona que lo acompañó durante 12 años, la historia del can generó miles de reacciones en redes sociales

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El can sigue aguardando en
El can sigue aguardando en la acera por la mujer que lo cuidó durante más de una década. (TikTok: @ellandjakey)

La emotiva historia de Jakey, un perro de la tercera edad, ha conmovido profundamente a miles de usuarios en TikTok. El can, que hoy tiene 13 años, se viralizó después de que su nuevo propietario compartiera un video donde se le ve sentado en la banqueta, mirando a lo lejos con paciencia y nostalgia, como si aún aguardara la llegada de su anterior dueña anciana, quien falleció el año pasado.

El clip, publicado el 19 de noviembre por Elliot, conocido en la red social como @ellandjakey y quien decidió no proporcionar su apellido, muestra al ‘lomito’ inmóvil, con la mirada perdida, en un instante que ha conmovido hasta las lágrimas a miles de usuarios en la plataforma.

El hombre relató a la revista Newsweek que la vida del animal dio un vuelco repentino cuando terminó en Dogs Trust, un refugio de animales del Reino Unido. Tras 12 años viviendo con su dueña, la muerte de la mujer lo dejó completamente desorientado. Asustado y confundido, no comprendía por qué su hogar había desaparecido ni por qué ya no veía a la persona que lo cuidó durante más de una década.

Sumado a esta situación, su paso por el refugio no fue sencillo, pues el canino atravesó cuatro adopciones fallidas antes de que Elliot decidiera darle una oportunidad.

Sin embargo, la transición hacia una nueva vida juntos estuvo lejos de ser inmediata. El hombre contó que Jakey reaccionaba ante cualquier perro que se cruzaba en la calle; era nervioso, ansioso y fácilmente alterable. Les tomó varios meses establecer una rutina que les permitiera convivir en calma, pero con paciencia y dedicación, el animal comenzó a comprender que Elliot era su nuevo cuidador y que estaba a salvo.

Una recuperación lenta y un vínculo que crece

El vínculo entre Elliot y
El vínculo entre Elliot y Jakey se fortaleció con el tiempo. (TikTok: @ellandjakey)

Aunque hoy el cánido vive feliz, hay momentos en los que su pasado parece alcanzarlo. Al respecto, Elliot detalló para Newsweek que, de vez en cuando, el perro se sienta quieto en ciertos lugares como si esperara reencontrarse con su antigua dueña.

En la descripción del clip viral, el hombre escribió: “Todo su mundo cambió y le ha llevado más de seis meses finalmente calmarse y relajarse en su nuevo hogar”. De manera más concreta, el progreso de Jakey comenzó a ser evidente alrededor del quinto mes, cuando dejó atrás su agresividad y entendió que había encontrado un hogar definitivo.

Esa estabilidad le permitió incluso bajar de peso y mejorar su salud general. Este 27 de noviembre, Elliot publicó otro video donde agrega más detalles: “Jakey vivió con su dueña anterior en una ciudad cerca de Evesham, en el Reino Unido, y ahora, ya con 13 años, enfrenta problemas propios de la edad como ceguera parcial, sordera y artritis”.

El animal doméstico también sufre alergias y afecciones crónicas que ya tenía antes de llegar al refugio, pero Elliot asegura que las manejan diariamente y que actualmente se encuentra “mucho mejor” que cuando lo adoptó.

A pesar de sus dificultades, este último año juntos ha sido “maravilloso”, dice su nuevo dueño para Newsweek, quien espera compartir más momentos con él.

¿Los perros pueden comprender la muerte?

El proceso de duelo en
El proceso de duelo en los perros puede durar semanas o meses, según la relación con la persona fallecida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con National Geographic, los animales en estado salvaje suelen presenciar el deceso de sus compañeros o crías, lo que les permite desarrollar cierta comprensión instintiva del fenómeno, sin embargo, en el entorno doméstico, las mascotas raramente están presentes en el momento en que una persona o un animal cercano fallece, por eso, “su reacción no es tanto a la muerte en sí, como a la ausencia repentina y permanente de un individuo”.

La capacidad de un perro para entender que una persona ha fallecido depende, en gran medida, de si ha tenido contacto con el cuerpo sin vida. En palabras del medio citado, si el ‘lomito’ tiene la oportunidad de “ver a la persona una vez fallecida, la reconoce y entiende perfectamente que ya no está viva”.

Gracias al sentido del olfato, identifican a quien ha muerto, y si perciben que “no respira ni desprende calor corporal, y no reacciona a los estímulos”, son capaces de asumir que ese estado es irreversible.

Si no lo ha visto, es probable que simplemente perciba que la persona ha desaparecido, lo que puede provocar confusión, ansiedad y signos de estrés, especialmente si se trata de alguien con quien compartían un vínculo fuerte.