
La carrera de Manny Pacquiao no solo se forjó en los cuadriláteros, sino también en los entrenamientos diarios que marcaron su disciplina. En cada una de esas jornadas lo acompañó un aliado muy especial: su perro Pacman.
El can, de la raza Jack Russell terrier, llegó a su vida en 2006 y, desde entonces, se convirtió en parte esencial de su preparación, corriendo a su lado cada mañana y acompañándolo durante más de una década como un símbolo de ánimo y lealtad.
Pacman, que recibió su nombre en honor al apodo de su dueño, permaneció junto al púgil filipino hasta los 14 años de edad. Su presencia no solo era parte de la vida personal de Pacquiao, sino también de su imagen pública, ya que en diversas ocasiones fue fotografiado corriendo a su lado mientras se preparaba para enfrentamientos internacionales.
El 27 de junio de 2020, la vida del perro terminó trágicamente tras un accidente ocurrido en la propiedad del boxeador en General Santos, Filipinas. El hecho marcó el final de la historia de quien había sido considerado la “mascota oficial” del excampeón mundial.
El accidente que terminó con la vida de Pacman

De acuerdo con GMA News, el sabueso fue atropellado por un vehículo dentro de la residencia de Pacquiao en General Santos. El automóvil era conducido por David Sisson, integrante del equipo cercano del boxeador. El propio Sisson relató a los medios locales: “Ni siquiera lo vi. Los guardaespaldas del jefe dijeron que había salido de la nada y que ya era demasiado tarde”.
Tras el impacto, Pacman fue trasladado de inmediato a un veterinario, aunque los esfuerzos por salvarlo no tuvieron éxito. Según declaraciones recogidas por los medios, Sisson explicó: “Si tuviera unos siete años, podría haberlo logrado, según el veterinario”.
El campeón del mundo y su esposa Jinkee aceptaron el hecho como un accidente inesperado. Sisson añadió que ambos comprendieron la situación y que fue algo fortuito. Un día después, el boxeador organizó el entierro de su mascota en su propiedad en General Santos City.
La huella de Pacman en la carrera de Pacquiao

El vínculo entre el boxeador y su mascota comenzó en 2006, cuando Pacman apareció en la vida del peledor mientras se preparaba para su tercera pelea contra el mexicano Erik Morales. Desde entonces, el perro acompañó al púgil en entrenamientos tanto en Filipinas como en Estados Unidos, convirtiéndose en una figura recurrente en la rutina del ocho veces campeón mundial.
A lo largo de los años, Pacman no solo fue parte de la disciplina deportiva de Pacquiao, sino también un símbolo de lealtad que reforzaba la imagen del boxeador fuera del ring. Su presencia en las sesiones de preparación era considerada una motivación extra para el púgil, quien lo integró a su vida familiar y profesional durante más de una década.
El fallecimiento de Pacman puso fin a una etapa que, para Pacquiao, trascendía lo deportivo. El recuerdo del Jack Russell terrier permanece como parte de la historia personal del excampeón y de las memorias que marcaron sus años de actividad en el boxeo.
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