REVIEW | Kernel Hearts - De Argentina, con amor

Ephemera Games debuta con un roguelike cooperativo que combina la narrativa de un JRPG con un sistema de combate rápido y jefes espectaculares

Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.
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El primer juego de un estudio independiente suele ser un proyecto de pasión, atravesado por las influencias y gustos de sus creadores. Son años de trabajo y esperanzas, se intenta incluir una cantidad abrumadora de ideas y a veces hace falta pulirlas más allá del lanzamiento inicial. Ephemera Games consigue hacer que su título debut, Kernel Hearts, se presente como una propuesta sólida y concreta. A simple vista es evidente el amor y el cuidado con el que fue desarrollado. Se nota en las animaciones, cuando nos adentramos en la historia, los diálogos y en la idea de hacer algo distinto combinando elementos familiares: un roguelike de acción ágil que ofrezca una experiencia cooperativa divertida sin dejar de lado el costado narrativo.

Kernel Hearts nos pone en la piel de cuatro chicas mágicas que deben escalar la Torre de Babel, enfrentando ángeles, deidades y todo tipo de criaturas de la mitología abrahámica ¿Por qué? Porque la humanidad está diezmada, desde que apareció la torre una lluvia de ceniza comenzó a borrarle la memoria a la gente y sólo el proyecto M.A.H.O.U. puede evitar la extinción. A diferencia de otros exponentes del género, el juego de Ephemera Games se toma en serio su apartado narrativo, que avanza a fuerza de cinemáticas al mejor estilo anime y diálogos entre una docena de personajes bien escritos.

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Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

Luego de la introducción animada conoceremos a Fernet, la protagonista con la que pasaremos las primeras horas del juego. Ella ataca con una espada y puede invocar criaturas para ayudar en batalla, una de las cuales se llama Koka y “siempre van juntas” como reza la descripción de la habilidad. Sin embargo no estará sola, a medida que avanzamos en la torre iremos desbloqueando a las otras tres “chicas mágicas” y cada una tiene su propio estilo de combate. Las conoceremos desde el inicio ya que están dando vueltas por el pueblito que hace las veces de hub social, pero al desbloquearlas podremos ver que tienen armas, combos y habilidades únicas exclusivas.

Una vez que desbloqueamos a todas las protagonistas el juego abre un abanico de posibilidades más interesante. Más allá del diseño, que siempre es genial, cada una tiene su propia arma, combos y habilidades propias. En un momento de la historia desbloquearemos la habilidad de transformarnos en una “versión definitiva” que ostenta un traje distinto y nos vuelve extremadamente poderosas. No sólo en lo que respecta a las estadísticas, sino que las habilidades especiales también se potencian. El skin de Fernet en Fortnite es justamente ese diseño y las tres protagonistas restantes tienen uno diferente. Esa habilidad límite marca un antes y un después en la progresión porque, si hacemos las cosas bien, es posible dar vuelta una batalla casi perdida en cuestión de segundos.

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Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

A la hora de la acción, Kernel Hearts es un hack ‘n slash ágil que nos da herramientas simples y efectivas para que despachemos a cientos de enemigos por run sin preocuparnos por gestionar recursos. No hay barra de stamina, pero quedamos bloqueados en el lugar mientras atacamos. Esta forma de concebir el combate penaliza un poco a quien machaca los botones, pero no demasiado ya que el tiempo de recuperación cuando dejamos de atacar es bastante generoso. Podemos esquivar varias veces sin esperar un cooldown y, si lo hacemos en el momento adecuado, es posible aprovechar los frames de invulnerabilidad para esquivar la mayoría de los ataques. Hay excepciones, por supuesto, pero se nota que la idea es que nos enfoquemos en sobrevivir y subir de nivel sin importar las formas.

La progresión roguelike implica perder lo obtenido en cada partida, pero en este caso podremos quedarnos con todos los objetos y recursos. Eso sí, deberemos empezar cada run desde el primer mapa y ascender la torre completa sin importar hasta donde llegamos. Las monedas de los cofres sirven para desbloquear habilidades pasivas que fortalecen a nuestro personaje, por suerte la grilla es compartida entre todas pero el ritmo de desbloqueo puede resultar lento y bastante grindero. El resto de los ítems que conseguimos sirve para incrementar la afinidad con un puñado de NPC importantes que, a cambio, desbloquearán ventajas y nos regalarán un pedacito más del interesante trasfondo narrativo.

Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

Cada piso de la torre tiene una temática y un mapa fijo. Los cofres e ítems de progresión (almas, experiencia) están siempre en la misma ubicación porque tenemos un límite de tiempo para explorar. Esto significa que habrá que correr a toda velocidad mientras juntamos la mayor cantidad de recursos para subir de nivel y desbloquear habilidades pasivas, encontrar reliquias y fortalecernos de cara al jefe. Si nos quedamos sin tiempo un ángel, que parece sacado de una pesadilla del mismísimo Shinji Ikari, nos atacará drenando nuestros puntos de vida en cuestión de segundos. Para evitar la muerte deberemos encontrar a un NPC con apariencia de ascensorista que nos llevará instantáneamente al jefe del nivel.

La acción es simple y los enemigos suelen ser esponjas de daño. En especial los que vienen con un escudo que protege su barra de vida. La dificultad del juego reside en dos factores: el apuro con el que exploramos y la cantidad de enemigos que iremos acumulando. Podemos correr de una punta a la otra del mapa sin pelear, pero iremos recolectando el aggro de una docena de ángeles pequeños listos para reventarnos apenas dejemos de correr. Para ganar habilidades pasivas hay que purificar ángeles, eso requiere invertir almas para abrir un ataúd y eliminar un puñado de enemigos que aparecen en la zona. Al cumplir la meta nos darán a elegir entre tres habilidades pasivas al azar que pueden ser mejoradas por el mismo método, de la sinergía entre éstas, las reliquias y las magias dependerá el éxito de nuestro run.

Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

Los jefes son, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes de la propuesta. Son pocos pero están muy bien diseñados. Cada uno tiene patrones de ataque que habrá que aprender si pretendemos alcanzar la cima. A veces bastará con mirar las marcas del piso que adelantan la zona de daño del próximo ataque, pero más adelante habrá que esperar el momento justo para atacar o sufrir las consecuencias. El segundo jefe ya es una buena muestra de lo que nos espera más adelante. Técnicamente es posible derrotarlos sin subir de nivel, y seguramente si tenemos la grilla de programas maximizada sea un desafío interesante, pero salvo que sean algún tipo de prodigio del joystick es recomendable llegar siempre lo más fortalecido posible.

La progresión es un tema aparte porque depende de los recursos obtenidos en cada run. La forma más rápida de fortalecernos es comprando “programas” que mejoran las estadísticas de nuestras protagonistas. Más daño, magia o defensa son las primeras pero a medida que incrementamos la afinidad de los NPCs iremos encontrando mejores. Eso sí, por más que las hayamos desbloqueado a través de la historia o afinidad tendremos que comprarlas con monedas y son realmente escasas. Además, tenemos un límite de memoria que sólo se puede expandir si mejoramos el vínculo con el “Creador”, que es el primer personaje con el que hablamos luego de cada intento fallido. Esto hace que la dificultad inicial sea bastante elevada, las mejoras más relevantes tardarán en aparecer, el tiempo de exploración es corto y el segundo jefe será una verdadera prueba de paciencia y perseverancia.

Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

Por supuesto, todo esto es relativo a la propia habilidad y experiencia dentro del género. También depende de si estamos jugando en solitario o en cooperativo con varios amigos. En solitario la experiencia se siente desbalanceada y, al menos durante las primeras horas, el loop de jugabilidad se vuelve reiterativo. El tener que superar cada uno de los pisos anteriores mientras farmeamos recursos para llegar fortalecidos al jefe se vuelve tedioso, en especial cuando te pueden matar en cuatro o cinco golpes bien puestos. Si jugamos en solitario la dificultad “normal” comienza accesible y se vuelve realmente severa a partir del tercer jefe. Eventualmente terminaremos arrasando los primeros niveles y jefes, ese momento llega, pero si no tienen amigos para jugarlo el camino será largo y repetitivo.

La disparidad entre el costado jugable y el apartado narrativo es algo a lo que no termino de acostumbrarme. Por un lado tenemos una historia cuidada, con personajes bien escritos y todo te lleva a querer sentarte tranquilo a leer los diálogos, aprender el lore y entender bien qué pasó para que la humanidad esté al borde de la extinción. Por el otro, una jugabilidad que invita a jugar a toda velocidad, sin un minuto libre para apreciar el diseño de los escenarios ni pensar exactamente qué combos estamos haciendo. En la batalla entre la variedad y lo efectivo, al menos en este caso, siempre gana el combo que más enemigos controla por más repetitivo que resulte.

Kernel Hearts, de Ephemera Games.
Kernel Hearts, de Ephemera Games.

Las partidas son largas, llegar hasta los últimos pisos de la torre nos llevará más de media hora de farmeo constante, y cuando la dinámica está más exigida comienza a sufrir por algunas decisiones de diseño. La ciudad en el cielo, por ejemplo, tiene una progresión vertical y deberemos ir ascendiendo para llegar al NPC que nos enviará al jefe. Si nos caemos al “vacío” nuestra protagonista saldrá disparada hacia arriba para que podamos subirnos una vez a una plataforma. La altura del salto automático no suele ser suficiente y, si nos caemos al inicio del nivel, quedamos trabados en este loop una y otra vez. La solución es ir planeando de a poco hasta alcanzar una plataforma más baja, sobre el centro del mapa, pero mientras tanto vamos perdiendo tiempo preciado para explorar y levelear. Lo mismo sucede cuando hace falta saltar entre plataformas rápidamente sin caerse, como en uno de los últimos mapas. Una vez ejecutado es difícil corregir la dirección del salto, si vamos corriendo es aún peor y, como jugamos contrarreloj, siempre estamos apurados.

Kernel Hearts es un buen juego y un gran debut para Ephemera Games, con varios aspectos a mejorar pero con una propuesta sólida de base. El sistema de combate brilla en los jefes pero la acción parece balanceada especialmente para jugar en cooperativo. La experiencia para un jugador sufre por el ritmo de progresión lento, las partidas largas y la dificultad elevada hacen que cada derrota duela el doble. El modo “fácil” lleva las cosas al otro extremo, reduciendo la cantidad de enemigos y transformando la exploración casi en un paseo. El apartado artístico y narrativo compensa los traspiés, nos mantendrá jugando para desbloquear a todas las protagonistas y conocer el trasfondo de todos los NPC. Los pequeños bugs, el ritmo de progresión y el balance se pueden pulir en las próximas actualizaciones. De buenas a primeras, Kernel Hearts es un roguelike divertido para jugar con amigos y, si el estudio argentino lo sigue actualizando, puede llegar a ser el inicio de una saga más que interesante.

7
Para jugar con amigosKernel Hearts es divertido, vistoso, y se disfruta más jugando en cooperativo. El diseño es genial y la historia es interesante, como un RPG. El loop del juego es largo y puede resultar tedioso en solitario.
Revisado en PlayStation 5
Plataformas:
PCPlayStation 5Xbox Series SXbox Series XNintendo Switch 2

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