
Dragon Quest es una saga legendaria del género JRPG reconocida tanto por sus exponentes como por el trabajo de Akira Toriyama en el diseño de muchos de sus personajes y monstruos. Este 5 de febrero es el lanzamiento de Dragon Quest VII Reimagined, una remake de la séptima entrega del título que salió para PlayStation en el año 2000. Cabe destacar que este título ya tuvo una remake lanzada para Nintendo 3DS pero, esta vez, llega con un cambio total en su diseño artístico y retoques en su historia y jugabilidad.
Dragon Quest VII es reconocido popularmente por sus fanáticos por ser una entrega que tiene mucha duración, incluso para un género acostumbrado a eso. Por este motivo, una de las cuestiones que más llamó la atención fue cuando se anunció la decisión de retirar algunas islas de su aventura y añadir otros contenidos para traer la experiencia a los tiempos que corren actualmente.

Siempre es importante señalar en estos tipos de análisis desde dónde se parte y debo decir que, por más de que soy un entusiasta del género, no jugué al título original por lo que mi experiencia con Dragon Quest VII Reimagined es la de alguien nuevo en el título y no podría brindar un juicio de valor comparándolo con el juego original sino más bien, sobre cómo fue jugar a esta entrega por primera vez en 2026.
A grandes rasgos, disfruté mucho de jugar Dragon Quest VII Reimagined y, si tengo que destacar un solo apartado, es su estilo artístico. La esencia principal del juego es vivir una aventura en toda regla y los gráficos 3D que simulan ser un diorama calzan perfecto en un juego lleno de color donde nunca dejé de estar sorprendido con lo bonito que luce su mundo, sus islas, los personajes y las cinemáticas.

La historia nos pone en la piel de un jóven hijo de pescador que, junto a su amigo y amiga de la infancia, se embarcan en una aventura que termina definiendo el futuro del mundo. Al momento de comenzar la aventura, el mundo que nos presenta el juego consta de una única isla donde se encuentran nuestros protagonistas. El pescador del pueblo, el padre del protagonista, pasó toda su vida pescando en diferentes rincones del océano y nunca encontró ninguna otra tierra.
Sin embargo, la curiosidad de nuestra simpática tripulación los lleva a resolver los misterios de un santuario y a encontrar diferentes fragmentos de tablillas que, al reunirse, dan acceso a un mundo nuevo. De esta forma, se generan unos portales que nos llevan a distintas islas en el pasado. Cada una de ellas tienen alguna problemática puntual que nuestro héroe y sus amigos buscarán resolver.

Una vez que salvamos a cada pueblo en el pasado, regresamos al presente y nos encontramos que dicha isla emergió. De esta forma, la mecánica principal de Dragon Quest VII Reimagined consiste en viajar al pasado para explorar y salvar islas para restaurarlas en el presente y volverlas a explorar para conocer sus cambios e historia. El mundo que estaba conformado por una sola isla se termina agrandando mucho con el paso de la aventura.
La narrativa nos lleva siempre por dos caminos diferentes. Por un lado, las historias y problemáticas independientes de cada isla que encontramos y, por otro, una historia principal que se cocina a fuego lento que explica el por qué tantas islas tuvieron una tragedia en el pasado que las borró de la existencia. Desde ya, algunas historias son mucho más interesantes y están mejor desarrolladas que otras pero siempre es atractivo visitar cada una de ellas y conocer sus problemas.

Algo curioso que ocurre con Dragon Quest VII Reimagined es que tiene traducción a español de latinoamérica y me encontré con que muchas de las islas tienen su propio regionalismo cambiando por completo el tipo de diálogo y términos utilizados en cada isla. Incluso, en una de ellas se encuentra Argentina donde la traducción hace mucho uso de terminologías como “che”, “pibe” y hasta menciones recurrentes al mate y choripan.
Saliendo del apartado narrativo, Dragon Quest VII Reimagined es una JRPG por turnos hecho y derecho y muy clásico en su propuesta. Más allá de los cambios en el apartado visual y actualización de sus mecánicas para hacerlo menos frustrante con la posibilidad de realizar combates automáticos y sacando los combates aleatorios, sigue siendo un título perteneciente al género con todo lo bueno y malo que se le pueda achacar.

Por este motivo, los jugadores que sepan que el JRPG por turnos no es su género favorito, éste no va a ser la excepción mientras que quienes son aficionados del género y no tuvieron experiencia con este título, se pueden encontrar con un juego visualmente precioso, una historia que se cocina lentamente y que presenta personajes e historias con mucha personalidad.
Eso sí, es un juego que al principio puede resultar lento ya que toma esta idea de mundo e historia que se presenta pequeña y que va escalando y escalando hasta que se unifica en algo mucho más épico y abarcativo. Incluso, muchas de sus mecánicas principales como la combinación de jobs entre personajes se desbloquean recién pasadas las 10 horas de juego dando comienzo a combates más tácticos y con mayor profundidad.

Sobre este punto quiero mencionar que completar el juego me llevó alrededor de 40 horas en la dificultad normal y, en toda la aventura, no tuve ningún tipo de sobresaltos en cuanto a la dificultad. Por más de que en el último tramo de Dragon Quest VII Reimagined los enemigos son más temibles, los pude sobrepasar de manera tranquila sin mucho exceso de grindeo y armando en equipo equilibrado en sus jobs.
Dragon Quest VII Reimagined no es un juego que quiera ser restrictivo en su puerta de entrada y se nota en su linealidad ya que los objetivos principales como la ubicación de los fragmentos de la tablilla se nos muestra en el mapa. Asimismo, el selector de dificultad nos permite personalizar la partida cambiando el daño que hacemos, el oro y la experiencia que recibimos y hasta la fuerza de los enemigos por lo que la experiencia se puede amoldar bastante a cada jugador.

Entiendo que la linealidad en las misiones puede ser algo molesto para los fanáticos del juego original ya que saber a dónde debemos dirigirnos quita cierta exploración obligatoria. De todas maneras, yo no lo sentí como algo negativo sino más en sintonía con lo que esta reimaginación busca ser. Aún sin ser obligatorio o sin estar perdido, hablé con la mayor cantidad posible de NPCs en todas las islas simplemente porque quise conocer más de cada lugar.
Dragon Quest VII Reimagined es un título que disfruté mucho, que enamora con su apartado gráfico y que nos presenta una aventura de fantasía donde hacemos el camino del héroe y, si bien algunas historias son más serias y crudas que otras, la esencia central de la entrega es presentar un mundo bonito, esperanzador, y, quizás, hasta un poquito ingenuo. En esa mezcla entre la oscuridad que acecha el mundo, la bondad y la perspectiva de los niños protagonistas con su pureza y curiosidad es donde Dragon Quest VII encuentra su esencia.

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