
La noticia cayó como una bomba y por varios motivos. Primero, porque se da al instante que finalizó la huelga de guionistas y con la de actores todavía en negociación; segundo, porque es un proyecto en el que varias miradas están puestas. Estamos hablando de la decisión de Marvel y Kevin Feige de despedir a todo el equipo de guionistas de la serie en desarrollo Daredevil: Born Again.
Ya habían finalizado nueve episodios, con cuatro terminados por completo, y al ver los resultados la plana mayor decidió que no era el camino correcto (se rumorea que luego de cuatro episodios casi no veíamos a Charlie Cox / Matt Murdock con su traje). Esto lleva a una tabula rasa completa, a barajar y dar de nuevo. Pero esto no es la primera vez que sucede.
El modelo actual en el subgénero de superhéroes (que tan redituable es) responde a las fórmulas. Eso performó correctamente al principio cuando el tono se estaba definiendo, pero cuando evoluciona y madura se comienzan a necesitar visiones particulares que exploren otras cosas.
Sucedió con la primera parte de Ant-Man: el Hombre Hormiga (2015), que aparece con el nombre de Peyton Reed en la dirección; lo cierto es que no fue completamente suya la película. La mitad de la cinta fue dirigida por Edgar Wright, conocido por la trilogía del cornetto (Shaun of the Dead / Hot Fuzz / The World’s End), Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños (Scott Pilgrim vs. the World, 2010) o Baby: el aprendiz del crimen (Baby Driver, 2017).
Su estilo de montaje rápido y con fuente en el humor le pareció muy extremo a Kevin Feige, que decidió quitarlo de la dirección por “diferencias creativas”. Muchos soñamos con lo que podría haber sido una película 100% humorística y suya, ya que lo mejor que tiene es cuando se inclina hacia las risas. Con el plan de ser la coda de la Fase 2 del MCU debía responder mejor al tono general y no parecía posible para los jefes del estudio.

Algo similar ocurrió con Doctor Strange en el Multiverso de la Locura (Doctor Strange in the Multiverse of Madness, 2022), que iba a ser dirigida por Scott Derrickson -el mismo de la primera- para convertirla en la primera película de horror del MCU. Viendo sus trabajos (Sinister, The Black Phone, The Exorcism of Emily Rose) se entiende que Feige haya temido porque sea demasiado fuerte. En su lugar colocaron a Sam Raimi, un conocedor de mixturar el terror con el humor.
Pero en la competencia sucedió algo similar: es el caso de Batgirl, película realizada para la plataforma de streaming HBO Max y dirigida por Adil El Arbi y Bilall Fallah (directores de la serie de Ms. Marvel) quienes la terminaron completa y no les permitieron estrenarla. Con Leslie Grace como la heroína, J. K. Simmons como James Gordon (retomando su papel en Justice League de Zack Snyder), Michael Keaton como Batman y Brendan Fraser como el villano Firefly, es una lástima no haber tenido la posibilidad de vivir la experiencia de amarla u odiarla. Los cambios de planes de la compañía la escondieron para siempre.
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