
Tener la piel azul no fue una metáfora para las familias Fugate y sus descendientes en las montañas Apalaches de Kentucky. Entre los siglos XIX y XX, en la zona de Troublesome Creek, varios integrantes de esta comunidad comenzaron a exhibir un tono azul característico en la piel. El fenómeno afectó a integrantes de familias con apellidos como Fugate, Smith, Combs, Ritchie y Stacy, y se mantuvo durante generaciones.
Todo comenzó en 1820, cuando Martin Fugate, inmigrante francés, llegó a Estados Unidos y se estableció junto a su esposa, Elizabeth Smith, detalló History Extra.
De sus siete hijos, cuatro nacieron con la peculiar coloración azul. A pesar del aspecto, los niños crecieron sanos y sin enfermedades visibles. Durante décadas, la particularidad se mantuvo en secreto, protegida por el aislamiento del área y la escasa llegada de forasteros al inaccesible terreno.

La remota ubicación de Troublesome Creek impidió que otras familias se asentaran en la región. La combinación de aislamiento geográfico y un pequeño grupo inicial fomentó la endogamia. Así, los hijos azules de Martin y Elizabeth y sus descendientes mantuvieron el gen responsable entre la comunidad, concretando cada generación nuevos casos de piel azul.
Un misterio médico revelado
En 1960, más de un siglo después del nacimiento de la primera generación azul, la condición llamó la atención de la medicina moderna. El hematólogo Madison Cawein, de la Universidad de Kentucky, junto a la enfermera Ruth Pendergrass, decidió investigar el fenómeno. El trabajo de ambos fue clave, aunque el principal obstáculo surgía de la dificultad para localizar a miembros de las familias azules.
La investigación avanzó cuando dos hermanos, Rachel y Patrick Ritchie, se presentaron espontáneamente en la clínica donde trabajaba Pendergrass. Esta oportunidad permitió analizar a los pacientes afectados. Según Cawein, la posible causa era methemoglobinemia, un trastorno hereditario de la sangre que limita el transporte de oxígeno al impedir que la hemoglobina funcione normalmente.

De acuerdo con los estudios médicos, difundidos por History Extra, tanto Fugate como Smith llevaban el gen recesivo que desencadenó la condición. Mientras la mayoría de las personas tiene menos del uno por ciento de methemoglobina en la sangre, en los llamados “Blue People” los niveles alcanzaban entre el diez y el veinte por ciento. Este aumento no causaba síntomas graves, pero sí oscurecía la sangre y, en consecuencia, la piel adoptaba un tono azul grisáceo.
El diagnóstico resolvió dudas históricas y sociales. Además, históricamente no se habían registrado complicaciones graves entre los afectados; la longevidad de muchos integrantes resultó similar a la media de la región, pese al color inusual de la piel.
Solución médica y extinción gradual del fenómeno
El tratamiento propuesto por Cawein consistió en la administración de Methylene Blue, un medicamento que logró revertir rápidamente la pigmentación azulada. En pocos minutos, la inyección de este compuesto devolvió a los hermanos Ritchie un tono rosado normal. Posteriormente, el uso de comprimidos logró mantener la coloración bajo control en los casos detectados.

Durante los años siguientes, la notoriedad y el avance de la medicina llevaron a una disminución del fenómeno. Los registros médicos aún señalan un caso en 1975, cuando nació Benjy Stacy con piel de tono violáceo.
Los médicos identificaron de inmediato la herencia genética y pudieron tratarlo sin dificultad. Con el tiempo, la piel de Benjy regresó a un color común, aunque sus labios y dedos aún se tornaban azules en situaciones de frío, enojo o estrés.
Según los investigadores, la principal explicación científica apunta a la combinación de herencia genética recesiva y aislamiento social. La methemoglobinemia, aunque rara, se expresó con claridad en Troublesome Creek debido a la consanguinidad entre descendientes de las mismas familias fundadoras.
Con el paso de las décadas, el acceso a parejas externas y la introducción de tratamientos permitieron que el grupo de los “Blue People” prácticamente desapareciera. Hoy, la historia de los Fugate y sus descendientes es citada como uno de los casos médicos genéticos más singulares de Estados Unidos.
El enigma de los “Blue People” muestra cómo el entorno, la historia social y la genética pueden combinarse para generar condiciones extraordinarias. La saga de los Fugate es un ejemplo notable de persistencia genética en un grupo humano aislado, y también una muestra del impacto positivo de la ciencia cuando logra desentrañar los mayores misterios de la naturaleza.
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