La prohibición de teléfonos celulares transforma la dinámica escolar en una secundaria de Virginia

La política busca reducir distracciones, limitando el uso de dispositivos móviles durante todo el horario escolar

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Estudiantes de Wakefield experimentan nuevas
Estudiantes de Wakefield experimentan nuevas dinámicas sociales tras prohibición de celulares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la Escuela Secundaria Wakefield, ubicada en Arlington, Virginia, los estudiantes han comenzado a experimentar un cambio significativo en su vida académica y social tras la implementación de una normativa que restringe el uso de teléfonos celulares durante el horario escolar.

Según informó CNN, esta medida forma parte de un programa piloto que busca reducir las distracciones en el aula y fomentar un entorno educativo más saludable. La iniciativa, que comenzó en septiembre de 2024, obliga a los estudiantes a guardar sus dispositivos en fundas con cierre magnético al inicio del día, las cuales solo pueden desbloquearse al final de la jornada escolar.

Esta política responde a una orden ejecutiva emitida en julio de 2024 por el gobernador republicano de Virginia, Glenn Youngkin, quien instó a los distritos escolares del estado a avanzar hacia una “educación sin teléfonos” para 2025.

Según detalló Youngkin en su comunicado, el objetivo principal es promover un entorno más enfocado y saludable para los estudiantes. Aunque la medida ha generado cierta resistencia inicial, tanto estudiantes como docentes han comenzado a notar cambios positivos en la dinámica escolar.

Un inicio complicado, pero con resultados prometedores

La medida surge de una
La medida surge de una orden ejecutiva emitida en julio de 2024 por el gobernador republicano de Virginia, Glenn Youngkin. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los primeros días de la implementación, los estudiantes mostraron resistencia a desprenderse de sus dispositivos. Según relató Lucas López, estudiante de tercer año, el ambiente en la cafetería era tenso, con muchos golpeando las fundas magnéticas en un intento de abrirlas.

Para Greg Cabana, profesor de gobierno en Wakefield, esta resistencia inicial evidenció la magnitud de la dependencia de los jóvenes hacia sus teléfonos, comparándola con una adicción.

De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., entre julio de 2021 y diciembre de 2023, la mitad de los adolescentes de entre 12 y 17 años reportaron pasar al menos cuatro horas diarias frente a una pantalla, aunque muchos estudiantes de Wakefield admitieron que su tiempo de uso era considerablemente mayor antes de la prohibición.

Sin embargo, tras un periodo de adaptación, los resultados han comenzado a ser evidentes. Alex Heaton, otro estudiante de tercer año, describió la experiencia como “liberadora”, al notar que podía concentrarse más en sus clases sin la constante tentación de revisar su teléfono.

Impacto en la socialización y el ambiente escolar

Gabrielle Harber describe como positiva
Gabrielle Harber describe como positiva la socialización en almuerzos libres de teléfonos móviles. (Imagen ilustrativa Infobae)

Uno de los cambios más notables ha sido la mejora en la interacción social entre los estudiantes. Gabrielle Harber, estudiante de último año, destacó que la ausencia de teléfonos ha eliminado la “excusa para aislarse”, lo que ha llevado a que los alumnos conversen y pasen tiempo juntos durante el almuerzo, algo que describió como “adorable”.

Además, la violencia interpersonal ha disminuido significativamente, con reportes de que no se ha registrado ni una sola pelea en lo que va del año escolar.

Aunque aún es temprano para medir el impacto de esta política en el rendimiento académico, Cabana expresó su confianza en que los resultados serán positivos.

Según comentó a CNN, la eliminación de distracciones ha permitido que tanto estudiantes como docentes se enfoquen nuevamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje, dejando atrás el constante conflicto por el uso de dispositivos en clase.

Un fenómeno en expansión y con apoyo bipartidista

Organismos bipartidistas apoyan restricciones tecnológicas
Organismos bipartidistas apoyan restricciones tecnológicas para combatir problemas entre adolescentes. (Imagen ilustrativa Infobae)

La prohibición de teléfonos en las escuelas no es exclusiva de Virginia. Según reportó CNN, al menos ocho estados en Estados Unidos han implementado políticas similares, mientras que otros quince, junto con el Distrito de Columbia, han promulgado leyes para restringir el uso de dispositivos móviles en los centros educativos.

Las normativas varían entre estados, desde prohibiciones completas durante el horario escolar hasta excepciones para actividades específicas aprobadas por los docentes o para estudiantes con necesidades especiales.

Este tema ha logrado un inusual consenso bipartidista, con líderes de ambos partidos políticos justificando las restricciones como una medida para proteger la salud mental de los jóvenes. Gavin Newsom, gobernador demócrata de California, afirmó que el uso excesivo de teléfonos inteligentes está vinculado a un aumento en la ansiedad y la depresión entre los adolescentes.

Por su parte, Sarah Huckabee Sanders, gobernadora republicana de Arkansas, señaló que el acceso irrestricto a las redes sociales ha contribuido al incremento de problemas de salud mental en la última década.

Críticas y desafíos en la implementación

Expertos critican la prohibición de
Expertos critican la prohibición de celulares por excluir enfoques de alfabetización digital y escuelas con menos recursos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de los beneficios reportados, no todos los expertos en educación están de acuerdo con estas políticas. Brandon Cardet-Hernández, exdirector de escuela pública y asesor educativo, argumentó que prohibir los teléfonos ignora su integración en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

Según explicó, en lugar de eliminarlos, las escuelas deberían enfocarse en enseñar habilidades de alfabetización digital para que los estudiantes aprendan a usar las redes sociales de manera responsable.

Otro punto de controversia es el impacto de estas medidas en las escuelas con menos recursos. Cardet-Hernández señaló que muchos estudiantes de bajos ingresos dependen de las escuelas para acceder a una conexión Wi-Fi confiable, lo que podría complicarse con la prohibición de dispositivos.

Además, algunos padres han expresado preocupación por la falta de comunicación en caso de emergencias, un tema que también ha sido debatido en Wakefield.

A pesar de estos desafíos, Cabana se mostró optimista sobre el futuro de esta política. Según comentó a CNN, la eliminación de los teléfonos ha permitido que los docentes se concentren nuevamente en su labor principal: enseñar. “Ya no estamos constantemente vigilando y reprendiendo a los estudiantes por usar sus teléfonos. Hemos vuelto a involucrarnos”, concluyó.

La experiencia de Wakefield podría servir como modelo para otras escuelas en el país, mientras el debate sobre el equilibrio entre tecnología y educación continúa evolucionando.