Ni la Gran Vía ni Diagonal: esta es la calle más larga de España que está entre dos mares

Esta avenida cuenta con casi 20 kilómetros de longitud y destaca por su infinidad de atractivos

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La Manga, en Murcia. (Adobe
La Manga, en Murcia. (Adobe Stock)

España cuenta con algunas de las calles más emblemáticas y reconocidas del mundo, como la Gran Vía de Madrid o la Diagonal de Barcelona, que destacan por su monumentalidad y su vitalidad urbana. Sin embargo, la calle más larga del país no se encuentra en ninguna de estas dos grandes ciudades, sino en el sur de España, en la Región de Murcia. Se trata de la Gran Vía de La Manga, una arteria única que se extiende a lo largo de 19 kilómetros, uniendo el mar Mediterráneo con el Mar Menor, y creando una de las rutas más espectaculares y singulares del territorio español.

Con una longitud de 19 kilómetros, la Gran Vía de La Manga no solo destaca por su tamaño, sino por su ubicación privilegiada. Esta vía se extiende a través de un estrecho brazo de tierra conocido como La Manga, que separa el mar Mediterráneo del mar Menor, la laguna salada más grande de Europa. Este escenario natural, moldeado a lo largo de millones de años por la acción de los elementos, ha convertido a la Gran Vía de La Manga en un lugar único, donde el agua, la arena y el paisaje se fusionan para crear un entorno cautivador.

La creación de esta vía no es tan antigua como la geografía que la sustenta. Si bien la zona fue habitada desde tiempos remotos debido a su ubicación estratégica, fue en la década de los 60 cuando comenzó a configurarse como un destino turístico de renombre, gracias a la visión de la familia Maestre, que impulsó el desarrollo residencial en este idílico rincón del sureste español. Desde entonces, la Gran Vía de La Manga ha sido testigo de la transformación de esta franja de tierra en uno de los destinos turísticos más visitados de la Región de Murcia.

Un recorrido por la Gran Vía de La Manga

La Manga, en Murcia. (Adobe
La Manga, en Murcia. (Adobe Stock)

Adentrarse en la Gran Vía de La Manga es hacerlo en un paisaje fascinante que parece separar dos mundos: el Mediterráneo y el Mar Menor. La ruta comienza en el extremo sur, junto a Cabo de Palos, un lugar famoso por su faro y por ser un paraíso para los amantes del buceo. A medida que se avanza por la Gran Vía, las playas doradas como las de las Amoladeras, el Barco Perdido y Marchamalo se suceden a lo largo de la costa, ofreciendo vistas impresionantes y accesos directos al mar.

A lo largo del recorrido, las palmeras se alinean a ambos lados de la vía, creando una sensación de frescura y exotismo. Estas palmeras se mezclan con las grandes construcciones en tonos claros, que albergan apartamentos, hoteles y restaurantes, haciendo de esta gran vía un auténtico escaparate del estilo de vida costero. La vegetación silvestre también se hace presente, con pequeños canales que cruzan bajo los puentes y las islas dispersas que emergen del lado de la laguna, aportando un contraste con el bullicio de la vida urbana.

Un viaje hacia el paraíso

La Manga, en Murcia. (Adobe
La Manga, en Murcia. (Adobe Stock)

A medida que la Gran Vía de La Manga avanza en dirección norte, la carretera se desdobla y se intensifica la actividad en su tramo más populoso. Alrededor de la vía, los turistas pueden encontrar una gran variedad de alojamientos y restaurantes donde disfrutar de los sabores de la cocina murciana, famosa por sus pescados y mariscos frescos. La cercanía al mar y la laguna hacen que los menús locales estén marcados por los productos del mar, ofreciendo desde arroces hasta pescados a la sal o mariscos a la parrilla.

En el camino, se encuentran algunos puntos de interés, como el mirador de Monte Blanco, un lugar privilegiado para admirar las vistas panorámicas de la costa y el paisaje que rodea La Manga. Los kilómetros de la Gran Vía se suceden, y la zona comienza a estrecharse mientras se deja atrás el puerto deportivo y se avanza hacia los tramos finales de la vía. A medida que se acercan al norte, el verde de la vegetación se abre paso y el entorno natural se va imponiendo sobre las construcciones.

La pequeña playa rodeada de acantilados y coronada por un castillo que es una de las más bonitas de Girona.

En su tramo final, la Gran Vía de La Manga llega a la urbanización Veneziola, un punto de conexión con uno de los paisajes más serenos de la zona, compuesto por golas e islotes. Este rincón tranquilo ofrece una visión única del Parque Natural Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, un espacio protegido que alberga una gran diversidad de fauna y flora, incluidos molinos y aves acuáticas que habitan la laguna.