La sencilla ruta de Cantabria que es perfecta para hacer en familia: un bonito recorrido por un hayedo y maravillosas cascadas

Este sendero es ideal para una escapada y descubrir los encantos de esta región

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Ruta a las cascadas de
Ruta a las cascadas de Esles, en Cantabria (Wikiloc).

Entre una imponente costa acantilada y grandes montañas, Cantabria emerge como un destino que sorprende a todo aquel que la visita. Sus playas paradisiacas y sus extensos valle verdes combinan a la perfección con pequeños pueblos rurales que ofrecen una experiencia única. Así, todos estos encantos se pueden descubrir gracias a las rutas que recorren estos parajes, convirtiendo a la comunidad en un lugar ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza.

Uno de estos enclaves es el pueblo de Esles, una pequeña localidad cántabra que cuenta con una ruta ideal para descubrir las maravillosas cascadas que llevan su nombre. Conocidas también como las cascadas Gamoneo, este sendero es uno de los más bonitos de la región y es perfecto para realizarlo en compañía de la familia y amigos, pues su dificultad es baja a excepción de un pequeño tramo de desnivel. Así, se puede disfrutar de una maravillosa caminata de carácter circular en mitad de un entorno maravilloso que cuenta con una distancia de poco más de nueve kilómetros de longitud y una duración que ronda las cuatro horas.

Un lugar ideal para relajarse

El punto de partida de la ruta de las cascadas de Esles es el propio pueblo de Esles. Aquí el viajero puede estacionar el vehículo y comenzar el sendero, que tras contemplar el valor histórico y cultural de la localidad, se adentra en un hayedo. Estos acompañan el trayecto con su sombra y frescor, especialmente en los meses de verano. A medida que se avanza, el murmullo del agua se hace cada vez más presente, anticipando la llegada a las cascadas.

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Ruta a las cascadas de Esles, en Cantabria (Wikiloc).

Durante el camino, los excursionistas pueden observar una gran variedad de flora y fauna autóctona. Entre los árboles centenarios, es posible encontrar líquenes y musgos que tapizan las rocas, creando un paisaje de cuento. En primavera y otoño, el sendero adquiere una tonalidad especial, con la floración y el cambio de color de las hojas, respectivamente. El tramo final del recorrido lleva hasta las cascadas de Esles, un conjunto de saltos de agua que descienden entre las rocas formando pozas cristalinas.

Dependiendo de la época del año, el caudal del agua puede variar, siendo más abundante tras las lluvias de otoño e invierno. En verano, las pozas se convierten en una tentadora opción para refrescarse, aunque se recomienda precaución debido a la posible presencia de rocas resbaladizas. La belleza del enclave invita a la contemplación y al descanso. Muchos senderistas aprovechan este punto para hacer una pausa, disfrutar de un picnic o simplemente dejarse llevar por la armonía del lugar. La presencia de pequeños puentes de madera y pasarelas facilita el acceso a diferentes puntos desde los que admirar la cascada desde distintos ángulos.

Cabe destacar que la reciente intervención de las autoridades turísticas ha dotado a la ruta de una señalización adecuada, facilitando el recorrido incluso para aquellos menos experimentados en el senderismo. Igualmente, se aconseja a quienes deseen realizar la ruta equiparse con calzado adecuado y llevar agua, especialmente durante los meses más cálidos. Además, es recomendable informarse sobre las condiciones meteorológicas antes de iniciar el recorrido, ya que el clima puede influir en la dificultad del trayecto.

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Cómo llegar

Desde Santander, el viaje hasta Esles es de alrededor de 30 minutos por la vía CA-142. Por su parte, desde Santoña el trayecto tiene una duración estimada de 45 minutos por la carretera A-8.