
El 6 de abril de 1943, se publicó en Estados Unidos la primera edición de Le Petit Prince. Antoine de Saint-Exupéry, responsable de esta historia sobre el encuentro entre un aviador perdido y un niño explorador de planetas, se encontraba por aquel entonces exiliado en Nueva York, razón por la que su libro no vería la luz en su país natal hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Han pasado ochenta años desde entonces, y hoy El Príncipito es uno de los libros más queridos por lectores de todas las edades. Convertido en clásico moderno, a día de hoy se venden cinco millones de ejemplares cada año en todo el mundo, según datos de la Fundación Antoine de Saint-Exupéry por la Juventud, responsable de la monitorización del legado del escritor.
Sin embargo, un nuevo factor está a punto de transformar (y, muy probablemente, multiplicar) la presencia de El Principito dentro y fuera de los libros: la expiración de los derechos de autor. Un hito que, ya en España, ha venido acompañado de nuevas ‘versiones’ del famoso personaje, ya sea en forma de nuevas historias, nuevos formatos o, incluso, nuevas apariencias, tal y como ha ocurrido con otros clásicos como Alicia en el país de las maravillas, Drácula o Frankenstein, entre muchos otros.

El ‘nuevo viaje’ de El Principito: empieza la cuenta atrás en España
Los derechos de autor de El Príncipito y de cualquier otra obra no están sujetas a las mismas reglas en todos los países. En Estados Unidos, por ejemplo, duran 95 años, mientras que en Francia, al igual que en la mayoría de países europeos, estos expiran 70 años después de la muerte de su autor. Sin embargo, el país galo alberga una excepción: si el fallecimiento se produce “por Francia”, es decir, por razones de guerra, se añaden otros treinta años de protección de los derechos, lo que daría un total de 100.
Esta es la razón por la que en España, donde los derechos duran 80 años, El Principito dejará de estar, a partir del 1 de enero de 2025, sujeto a los derechos de autor, unas dos décadas antes que en el país en el que se publicó por primera vez o en el país del que era originario su autor. Sin embargo, justo antes de esa fecha límite, el famoso personaje ya ha tomado un nuevo rumbo con la publicación (autorizada) de El nuevo viaje de El Principito, una secuela firmada por el autor superventas Eloy Moreno.

“¿Qué pasó con El Principito después de desaparecer en el desierto?“, esta es la pregunta que el autor pretende responder con esta nueva historia que también incluye nuevas ilustraciones, realizadas por el artista David Sierra. Se trata de la primera continuación autorizada de este clásico literario, razón por la que el libro no está pensado como una simple prolongación de la historia, sino como un texto que dialoga con el original y respeta su espíritu, algo que ha sido destacado incluso por los propios representantes familiares y culturales del autor.
‘El Principito’ robot y... ¿una película de terror?
La autorización del proyecto de Eloy Moreno no es casual, ya que a partir del 1 de enero proliferarán todo tipo de nuevas versiones de El Principito. En algunos países, como Italia o Alemania, donde los derechos expiraron en 2015, se pueden comprobar fácilmente las consecuencias: numerosas editoriales lanzaron sus propias versiones con traducciones alternativas, prólogos, notas críticas o incluso enfoques editoriales para todo tipo de públicos; se hicieron proyectos educativos, obras de teatro, versiones online y hasta festivales dedicados a su figura.
En Japón, donde los derechos expiraron también hace diez años, el estudio Jammsworks Inc. lanzó el videojuego Escape Game: The Little Prince, basado en buscar objetos, resolver diferentes puzzles y lograr escapar a lo largo de diferentes niveles. En el país nipón, de hecho, se creó incluso el proyecto de un robot capaz de reproducir frases de El Principito, desarrollado para acompañar a personas con dificultades para salir de su casa, ya fuera por cuestiones físicas o psicológicas.

Quién sabe qué más ocurrirá con El Principito en los próximos años, sobre todo cuando, primero en Estados Unidos y más adelante en Francia, expiren los derechos de autor. Puede que, incluso, la famosa productora de cine Jagged Edge Productions, especializada en convertir clásicos infantiles en historias de terror, haga de las suyas y lance una película sobre el famoso personaje, tal y como ya ha hecho con Winnie-the-Pooh, Bambi, Peter Pan o, este 2026, con Pinocho. Sea como sea, el niño que un día imaginó Antoine de Saint-Exupéry seguirá con nosotros, y solo es cuestión de tiempo descubrir la forma.
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