
Parecía un disco destinado a ser el pop que conquistó el mundo en pleno 2014, similar a 1989 —y que contenía los mismos productores, Max Martin y Shellback—. Parecía que iba a estar lleno de brilli-brilli y muchas plumas. Y parecía también que, al asegurar la propia Taylor Swift que se trataba de un álbum con “contagiosas melodías pop, sin perder la calidad narrativa de folklore” —uno de sus dos trabajos estrenados en 2020 y el mejor valorado de su carrera hasta la fecha—, muchos estaban convencidos de que sería otro pelotazo.
Ya ha pasado una semana de su lanzamiento, el pasado viernes 3 de octubre, y tanto la crítica como el público lo tuvieron claro casi de inmediato. Las 12 canciones que forman The Life of a Showgirl parece ser que ni son de un pop tan contagioso ni tiene tanto del storytelling que recordaba a su octavo álbum. El mismo que le dio su tercer Grammy a Mejor Álbum del Año.
La expectativa era máxima y, sin embargo, el recibimiento ha sido más gélido. No aún así para las ventas. Swift, que en los últimos tres años ha puesto su máquina empresarial a trabajar como nunca, ha visto en ese esfuerzo una recompensa. No fallan, por supuesto, los millones y millones de fans que siguen a la artista en todo el mundo. Según datos de Billboard y Luminate, el disco ha alcanzado 3,5 millones de unidades equivalentes en Estados Unidos durante su primera semana. De ellas, 3,2 millones son ventas tradicionales —en formato físico y digital—, mientras que unas 300.000 corresponden a reproducciones en plataformas de streaming. Una cifra arrolladora que sitúa a Swift por delante de Adele, aunque con un pero.
Las mil y una ‘versions’
El récord desde que Luminate comenzó a recopilar datos en 1991 —que la empresa ya denomina como “era moderna” porque se comenzó a contabilizar las compras por internet— lo tiene el álbum 25, que la cantante británica estrenó en 2015, con 3,378 millones de copias vendidas en siete días, todas ellas puras ventas físicas o digitales. Swift, en cambio, rompe la barrera en unidades equivalentes, pero no ha logrado todavía desbancar a Adele en ventas puras. A fecha del jueves 9 de octubre, una semana post lanzamiento y según Luminate, Taylor necesitaría sumar unas 178.000 copias más para superarla en ese frente.

Sin embargo, esto solo señala lo mucho que la industria musical ha cambiado en apenas una década. En 2015, Spotify apenas despuntaba y Adele ni siquiera permitió que su disco estuviera en la plataforma hasta siete meses después de su lanzamiento. En 2025, el escenario es completamente distinto y es el streaming el que reina.
No obstante, el verdadero secreto detrás del tsunami de ventas de The Life of a Showgirl está en la estrategia de marketing. El duodécimo álbum ha salido al mercado con nada menos que 29 ediciones distintas: 23 físicas (CD, vinilo y casete) previas al lanzamiento y seis más añadidas durante la primera semana, incluyendo portadas alternativas, canciones exclusivas y hasta un video extra en la versión digital de iTunes. Hace unos días anunció cuatro variantes deluxe más, así como otras cuatro versiones acústicas.
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