“Me encantan las películas, pero mi trabajo es arruinarlas”: llega la comedia perfecta para sacar a la luz las miserias de Hollywood

Creada por los autores de ‘Supersalidos’, ‘The Studio’ funciona como una sátira certera sobre la situación actual de la industria con todas sus miserias y contradicciones

Guardar
En The Studio, Seth Rogen interpreta al recién nombrado director de un estudio de cine, Continental Studios. Desesperado por conseguir la aprobación de las celebridades, él y su equipo de ejecutivos de Continental Studios deben hacer malabarismos entre las exigencias corporativas y las ambiciones creativas mientras intentan mantener las películas vivas y relevantes. El estudio cuenta con un reparto repleto de estrellas encabezado por Catherine O'Hara, ganadora de los premios Emmy, SAG y Globo de Oro, Kathryn Hahn, nominada al Emmy, Ike Barinholtz y Chase Sui Wonders. Bryan Cranston, nominado al Oscar y ganador de un Emmy, Keyla Monterroso Mejía y Dewayne Perkins también son protagonistas.

A lo largo de su historia, Hollywood ha intentado comprenderse a sí misma a través de ejercicios autocríticos y cinematográficos. Esto es algo que lleva ocurriendo prácticamente desde sus inicios, desde la ensoñadora fascinación de Buster Keaton y Charlie Chaplin, el escapismo de Cantando bajo la lluvia, el cinismo de películas como El crepúsculo de los dioses o Cautivos del mal o incluso la historia ficcionada de Érase una vez en Hollywood o Los Fabelman. En una industria que cada cierto tiempo parece quedarse sin ideas, es normal recurrir a la carta de mirarse a sí misma, pero quizá nunca lo había hecho de una forma tan mordaz y certera como lo ha hecho ahora con The Studio, la nueva serie de Apple TV que mete el dedo en la llaga de la meca del cine.

Me encantan las películas, pero ahora tengo este miedo de que mi trabajo sea arruinarlas”, dice el protagonista de The Studio al final del primer episodio. Una frase que Seth Rogen, protagonista, cocreador productor y máximo responsable en última instancia de la serie recogió de un productor real de Hollywood hace años, y que se le quedó grabada para siempre hasta que ha podido volcarla finalmente como la gran premisa de su nueva serie. “Fue un momento muy humanizador, en cuanto a experiencias con ejecutivos”, admite el cómico, quien sabe bien lo que es estar a ambos lados, tanto como creador como en la piel de la persona encargada de poner el dinero y dar luz verde o, por el contrario, echar tierra a los sueños de una vida.

En The Studio, Seth Rogen da vida a Matt Remick, un productor más en Continental Studios —una empresa ficticia que bien podría ser Warner, Sony o Universal— al que de la noche a la mañana ascienden a máximo responsable del estudio, con todo el poder pero también todas las responsabilidades que ello conlleva. Para un cinéfilo como él, que lleva años queriendo devolver Hollywood a la época de La semilla del diablo, El exorcista o Annie Hallpero sin que “estén dirigidas por pervertidos”, en palabras de Matt— es la oportunidad perfecta. Pero pronto se da cuenta de que todo es mucho más difícil de lo que parece, y que detrás de cada proyecto hay una gran espiral de superficialidad, bienquedismo, hipocresía y mucha, muchísima frustración acumulada.

Imagen de 'The Studio'.
Imagen de 'The Studio'.

El juego de Hollywood

Rogen admite que la idea deriva en gran medida de la película de los años 90 El juego de Hollywood, pero que realmente se basa en todas las experiencias que ha tenido en más de 20 años junto a Evan Goldberg. Ambos llegaron juntos a Hollywood y despegaron a partir del éxito de Supersalidos, pero también han vivido malos momentos, como el fracaso de The Green Hornet o el escándalo de The Interview, la película con la que Sony sufrió un gran ataque informático y que en gran medida le costó el despido a Amy Pascal. La mención a esta histórica productora no es baladí, ya que Catherine O’Hara interpreta en gran medida a un trasunto de esta.

“Fue una de las primeras personas a las que enviamos la serie cuando la terminamos, y le encantó. Creo que, de nuevo, muchas de las dinámicas se basan en personas que conocemos, pero su tutoría y su orientación... La llamamos hace tres días para pedirle consejo sobre algo a lo que nos enfrentábamos y no sabíamos qué hacer. Así que, a día de hoy, es alguien a quien recurrimos en busca de orientación”, confirmaba Rogen. Algo que tienen en común todos los referentes de The Studio es que, de una manera u otra, sus personajes viven en una época dorada. Los productores de esta serie, no.

“Cuando hicimos The Green Hornet, nos dimos cuenta de lo atados de pies y manos que estábamos por las cosas que tenían que estar en ella. En aquel momento, éramos un poco ingenuos en cuanto a lo restrictivo que era. Yo tenía que trabajar en un periódico. Tenía que tener una secretaria que se llamara así. Tenía que tener un tipo llamado así que era mi malvado jefe. Ninguna de esas eran ideas a las que hubiéramos llegado por nuestra cuenta”, cuenta Rogen en una entrevista, una de las muchas experiencias que se ven reflejadas en la serie, con productores creyéndose mucho más inteligentes y profundos que los propios cineastas y actores, y cuando no justificando todo por “hacer dinero”.

Imagen de 'The Studio'.
Imagen de 'The Studio'.

Un plano secuencia de planos secuencia

The Studio no se limita a encadenar diálogos enrevesados en los que pueda verter su sátira, también propone una puesta en escena a aquello que exige en Hollywood. La serie está conformada por una serie de planos secuencia, dando un ritmo y agilidad envidiables y sobre todo planteando un juego de espejos con lo que sucede en la trama, tanto metafóricamente (el estrés y frenetismo de las llamadas y los encuentros cruzados) como lo literal, pues hay un capítulo enteramente dedicado al rodaje de un plano secuencia en una ficticia película.

Otro episodio va sobre negociar una película con Martin Scorsese para luego decirle que nunca harán esa película, otro sobre darle una “pequeña indicación” a Ron Howard con su película más personal... con los directores interpretándose en gran medida a sí mismos, y un gran reparto de cameos que van de Charlize Theron a Anthony Mackie pasando por Olivia Wilde o el mismísimo CEO de Netflix, Ted Sarandos. Una forma realista de presentar muchas de las problemáticas de forma fidedigna, pero sin por ello renunciar al tono sardónico que impera a lo largo de los diez episodios de la serie.

Con respeto hacia fenómenos paralelos como el de Adolescencia en Netflix, puede que The Studio sea ya una de las grandes producciones de este 2025, mucho más si tenemos en cuenta que es una serie que profundiza en el estado actual del cine. Que lo hace con humor pero con acidez, con clase pero siendo certera, y que en apenas una semana parece haber predicho ya varios de los eventos que tienen y tendrán lugar en los próximos años. Se estrenaba el mismo día que Marvel anunciaba su nuevo reparto en una interminable hilera de sillas que desesperó a muchos fans, y en un momento en el que autores como Paul Thomas Anderson tienen problemas para sacar adelante películas ya terminadas como la que tiene con DiCaprio, o mientras Netflix rescata un proyecto de Tarantino. No sabemos si habrá segunda temporada de The Studio, pero parece que a Seth Rogen y Evan Goldberg no tendrían que esmerarse mucho. Les están cayendo ideas del cielo.