España llama a la calma y al diálogo tras el golpe de Estado en Guinea Bissau

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha mostrado inquietud por la inestabilidad en Guinea Bissau, destaca la importancia del respeto institucional y anuncia seguimiento de la situación de ciudadanos españoles mientras se evalúa la reactivación de vuelos en el país africano

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El Ministerio de Asuntos Exteriores ha comunicado que la Embajada de España en Guinea Bissau mantiene una vigilancia activa sobre la situación de los ciudadanos españoles residentes en el país, calculados en torno a 400 personas. Según detalló la Embajada en un mensaje reciente en la red social X, la normalización de los vuelos desde y hacia el Aeropuerto Internacional Osvaldo Vieira en Bissau podría concretarse próximamente, motivo por el cual recomendó a los viajeros contactar previamente con sus compañías aéreas para acceder a información actualizada sobre las operaciones aéreas. En este contexto, la atención del Gobierno español se centra tanto en el desarrollo del escenario político en Guinea Bissau como en la seguridad y protección de sus nacionales en el territorio africano.

De acuerdo con lo publicado por distintos medios, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España manifestó este jueves su «preocupación» tras el golpe de Estado liderado por fuerzas militares en Guinea Bissau, ocurrido el miércoles anterior, y que supuso el derrocamiento del presidente Umaru Sisoko Embaló. El Ministerio difundió un comunicado en el que hizo un llamamiento a la calma y al diálogo entre los actores políticos, instando al «respeto de las normas democráticas y constitucionales» del país. España enfatizó además su «firme compromiso con la democracia en Guinea-Bissau» y expresó su esperanza de que la normalidad institucional se restablezca a la mayor brevedad posible, pues esto permitiría la reanudación del proceso electoral interrumpido tras las elecciones celebradas el domingo 23 de noviembre. El pronunciamiento oficial, aunque no mencionó de forma explícita la asonada militar, reflejó el respaldo a los mecanismos constitucionales y el rechazo a alteraciones del orden democrático.

El golpe de Estado tuvo lugar un día después de los comicios presidenciales, cuando tanto el presidente Embaló como el principal candidato opositor, Fernando Dias da Costa, se adjudicaron la victoria. Según consignó el medio, Dinis N’Tchama, portavoz del Ejército, argumentó que la intervención militar respondió a la existencia de un «plan de desestabilización en marcha». La operación militar condujo al arresto de Embaló y de otras figuras políticas, en medio de una tensa disputa por los resultados electorales y presuntas irregularidades.

El jueves, el hasta entonces jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra de Guinea Bissau, Horta N’Tam, se autoproclamó presidente interino. Su mandato provisional contempla un periodo de transición que se extenderá por doce meses, mientras se resuelven los procedimientos institucionales y se define el futuro político del país. Según publicó la prensa, la prolongación de la inestabilidad institucional conllevó una alerta especial tanto dentro del país como en el ámbito internacional.

El medio añadió que la reciente asonada militar en Guinea Bissau se enmarca en una serie de golpes de Estado que han afectado a la región desde el año 2020, con antecedentes en Malí, Burkina Faso, Níger y Guinea. La reiteración de rupturas institucionales en estos países del África occidental ha suscitado preocupación entre organismos internacionales y gobiernos extranjeros.

La comunidad internacional respondió con voces de condena. Mahmoud Ali Youssouf, presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), condenó el golpe de Estado de «forma inequívoca» y demandó la liberación inmediata del presidente Embaló y del resto de las personas detenidas por los militares rebeldes, de acuerdo con el reporte del medio. Youssouf solicitó el respeto pleno al orden constitucional y el rápido retorno a la estabilidad democrática en el país, alineando así la postura de la Unión Africana con la de otros actores internacionales, incluido el Gobierno de España.

El seguimiento de la situación por parte de las autoridades españolas implica la coordinación constante con la Embajada en Bissau y la evaluación permanente de las condiciones de desplazamiento y seguridad para los ciudadanos españoles que todavía residen o transitan por Guinea Bissau. El Ministerio de Asuntos Exteriores español reiteró que tomará las «medidas oportunas en función de la evolución de los acontecimientos», en tanto continúe la incertidumbre sobre el curso político en el país africano.

Ante la eventualidad de la reactivación de vuelos programados en el aeropuerto internacional, la Embajada española difundió instrucciones adicionales para que los ciudadanos mantengan contacto directo con las compañías aéreas y se mantengan informados respecto a posibles cambios en la operativa. La incertidumbre sobre la apertura total del aeropuerto permanece, condicionada al desarrollo de la situación sobre el terreno y a la consolidación de garantías institucionales.

España, siguiendo la evolución de los hechos, ha reiterado el papel central que asigna al restablecimiento de la legalidad democrática, la celebración transparente de elecciones y el respeto a los derechos fundamentales en Guinea Bissau, en línea con los posicionamientos de organismos y socios internacionales. La crisis política y militar, junto a la situación de los ciudadanos españoles afectados, continuará bajo supervisión directa del Gobierno y los servicios consulares, a la espera de resolución de la transición política impulsada por el nuevo liderazgo provisional instaurado por las Fuerzas Armadas de Guinea Bissau.