El emérito no tiene remordimientos aunque confía en que los españoles le perdonen y ve a Felipe VI un "buen rey"

Juan Carlos I afirma que asume sus acciones, recalca su tranquilidad tras el cierre de investigaciones y expresa su esperanza de que los ciudadanos comprendan su papel histórico mientras destaca el liderazgo y la responsabilidad de Felipe VI en tiempos complejos

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Durante una entrevista con el canal francés France 3, Juan Carlos I abordó temas referentes a las investigaciones judiciales que le han afectado en los últimos años y expresó su tranquilidad tras el cierre de los procedimientos en su contra. Explicó que, aunque ha cometido errores en su vida personal, no siente remordimientos y confía en que los ciudadanos españoles puedan perdonarle. El antiguo monarca, que reside en Abu Dabi desde agosto de 2020, habló también sobre el papel de su hijo, Felipe VI, y valoró positivamente el desempeño del actual jefe del Estado en tiempos que considera especialmente complejos para la monarquía y para el país.

Según publicó France 3, la conversación con Stéphane Bern formó parte de una programación dedicada a la promoción de “Reconciliación”, las memorias del rey emérito editadas recientemente en Francia. A lo largo de la entrevista, Juan Carlos I hizo un repaso a su trayectoria desde su llegada a España pasando por su relación con Francisco Franco, la transición a la democracia, los años posteriores y su salida de la jefatura del Estado. Defendió que durante sus 39 años de reinado sirvió a España en circunstancias difíciles y subrayó el valor de la Constitución de 1978, “el logro del que me siento más orgulloso”, según citó el medio francés.

Preguntado sobre episodios concretos de su vida privada y de gestión económica, el exjefe de Estado aludió al impacto que tuvieron informaciones referidas a cuentas en Suiza, su vínculo con Corinna Larsen y su viaje de caza a Botsuana. Ante las críticas surgidas en los últimos años, Juan Carlos I dijo: “Estoy acostumbrado a escuchar de todo y cada persona puede pensar lo que quiera”. Añadió que “todo está arreglado, todo ha terminado y estoy tranquilo”, en referencia a que las investigaciones judiciales en su contra fueron archivadas por falta de pruebas. Según consignó France 3, el emérito aseguró que tanto las cuestiones económicas como las personales pesan en la percepción pública, pero opinó que “el dinero es más importante” en el caso de España.

Al ser interpelado sobre si se arrepiente de algo, el monarca respondió de forma negativa: “No”. Del mismo modo, negó sentir remordimientos e indicó que procura no tenerlos. Matizó, sin embargo, que si pudiera volver atrás trataría de actuar “más cuidadosamente”. En términos de autobalance, afirmó que durante su reinado se volcó en el servicio a España y a su pueblo, aunque eso implicara menos atención a su familia. Expresó su deseo de que los españoles comprendan lo que ha hecho y lleguen a perdonarle por sus errores.

France 3 también reflejó las reflexiones del emérito sobre la transición hacia la democracia después de la dictadura franquista. Juan Carlos I relató que Francisco Franco conocía su intención de instaurar una democracia cuando llegara el momento, aunque no existió un plan preestablecido y las decisiones se tomaron conforme avanzaban los hechos, en colaboración con Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez. El rey jubilado puso en valor el cuidado con que se desarrolló el proceso y destacó la aprobación de la Constitución como uno de los grandes hitos de su mandato.

Durante el diálogo, abordó el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, refiriendo que su formación militar en los tres ejércitos le otorgó “autoridad moral” frente a los mandos militares implicados. Reconoció el alivio de haber superado el episodio y evitado consecuencias graves para el país.

El medio francés se detuvo en la descripción del vínculo actual entre Juan Carlos I y su hijo, el rey Felipe VI. El emérito relató que su abdicación y salida hacia Emiratos Árabes Unidos se debieron a problemas de salud y al convencimiento de que un monarca debe mantenerse fuerte físicamente. Consideró prioritario “dejar a mi hijo libre, dejarle tranquilo para que hiciera su trabajo y reinara”, y confesó que quería evitar convertirse en un obstáculo para el reinado de Felipe VI. Aseguró sentir plena confianza en la labor del actual rey y mostró satisfacción con la gestión que ha venido realizando, según recogió France 3.

Desde una perspectiva personal, Juan Carlos I manifestó sus deseos de reencontrar a sus hijos y nietos con mayor frecuencia, en especial a la princesa de Asturias y la infanta Sofía. Más allá de los lazos familiares, recalcó su valoración de Felipe VI como un “buen rey”, aunque la coyuntura política complica su desempeño. Enfatizó la importancia de brindar apoyo al monarca y atribuyó la dificultad del actual contexto a la situación política global.

Respecto a sus expectativas para el futuro, el rey emérito compartió que confía en que su hijo alcance el éxito como dirigente y que España logre una gestión eficaz. En cuanto a la posibilidad de retornar a España de manera definitiva, indicó que su situación actual en Abu Dabi es estable y que un eventual regreso dependerá de los acontecimientos y circunstancias futuras.

France 3 también recogió pasajes de la vida personal del emérito vinculados a su padre, el Conde de Barcelona. Juan Carlos I reconoció que en su momento percibió que aceptando convertirse en heredero bajo el mando de Franco traicionaba a su progenitor. Más adelante, describió a don Juan como un “consejero fantástico y un amigo”, y expresó su profundo afecto. Además, remarcó que, aunque su padre no llegó a ser rey, será enterrado en el Panteón de Reyes en el Palacio de El Escorial, junto a los monarcas de la familia.

En la entrevista difundida por France 3, Juan Carlos I reiteró su nostalgia hacia España y reconoció que viaja una vez al mes para asistir a competiciones náuticas. Señaló que la decisión sobre un eventual retorno definitivo permanece supeditada a la evolución de la situación personal y política. Insistió, por último, en la relevancia de su legado institucional, en particular el establecimiento del marco constitucional y la consolidación de la democracia en el país.