'Operación Casatshock’ recupera en un cómic los años más duros del Madrid de la Transición

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Javier Picazo Feliú

Madrid, 1 abr (EFE).- “Moncloa era el rompeolas del oeste de Madrid”. Así de contundente arranca ‘Operación Casatshock’, nueva novela gráfica que viaja al Madrid de la Transición (1975-1978), para recuperar la tensión política y la agitación callejera, y el renacer de un nuevo aire de libertad en plena ebullición de los barrios más castizos y el trasfondo de dos protagonistas empeñados en descifrar un crimen del fascismo.

El cómic (Editorial Silex), gira en torno al inspector Zamorano, acérrimo seguidor del Atlético de Madrid y asiduo de los bares y billares del barrio madrileño de Moncloa, quien, durante una protesta, salva de ser golpeada por un antidisturbios a Julia, una estudiante de derecho y militante de izquierdas, con la que se unirá para investigar la desaparición de un joven miliciano durante la Guerra Civil.

“Ella está investigando un crimen olvidado en la Guerra Civil y quizás por amor a ella y por abrir su mente, el inspector se involucra. La historia política es un trasfondo. Para que no pesara tanto la historia política recreamos la historia de aquellos años a través de la vida en el barrio”, destaca a EFE Rafael Rodulfo, encargado del dibujo y coautor y guionista de la novela junto a su hermana Belén y su primo Juan.

Rodulfo (Madrid, 1965), pintor de profesión, se encargó principalmente de realizar las ilustraciones y el arte de la novela gráfica: “Es un homenaje en blanco y negro, porque era una España en blanco y negro. Un dibujo realista y con bastante toque 'años 70', como dibujaban los maestros con los que me crié”, asegura.

El cómic, basado en la novela de Juan Rodulfo, requirió cerca de 3 años de trabajo, dos años y medio para realizar las ilustraciones: “Es un trabajo laborioso, solitario. Hay que documentarse bien. Porque un desfase en algún coche, un cigarrillo, un reloj… es un cante que te delata y demuestra que no has trabajado bien. A partir de la novela original hemos guionizado y traspasado al lenguaje del cómic”.

El ritmo de la obra es trepidante gracias a un dibujo que es, en sí mismo, una obra de arte con un guion repleto de humor y guiños históricos que conforman un cuadro costumbrista que hará las delicias de los conocedores de la zona y el Madrid de la época.

Un cómic y viñetas transformadas en obras de arte que, hasta el 5 de abril, se expondrán en la galería Captaloona Art de Madrid. Las ilustraciones, muchas de las cuales han sido elaboradas en óleo sobre papel a color, cuelgan de la sala para mostrar el proceso de elaboración del cómic, desde los bocetos a lapicero hasta las planchas entintadas.

“Es algo diferente. Algo intermedio entre la creación pura y la obra del artista Rafael Rodulfo. El cómic llega más rápidamente a la gente. Da vida a través de imágenes a una obra escrita”, asegura por su parte a EFE Claudio Fiorentini, director de la sala de exposiciones.

La acción transcurre por el barrio de Chamartín, el estadio Vicente Calderón, Tetuán, los patios de Aurrerá o la zona de Bravo Murillo, y en locales ya olvidados como la cafetería Galaxia, el Moly o la discoteca New Sunset.

“Tiene costumbrismo. Algo que la gente recuerda con cariño. Tenemos lo que no ves en un libro: el ambiente de los bares, las patatas bravas, el pantalón de campana, todas esas cosas sí las ves en el cómic.  Es ese ejercicio de recuerdo que a la gente le gusta”, añade Rodulfo.

La novela muestra con maestría la pulsión de ese cambio tras la dictadura: “Es el barrio universitario. La gente llegaba a Moncloa en ese aluvión desde las facultades (...) era un ambiente cargado, pero al mismo tiempo muy ilusionante, todo nuevo, libertario. Muy bonito”, concluye. EFE

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