
Si eres dueño de una mascota, lo más probable es que siempre busques lo mejor para ella. Por eso, si tienes un perro, es completamente normal que te preocupes tanto por su bienestar como por mantenerlo entretenido. De hecho, para cubrir sus necesidades sociales, muchas personas optan por comprarles juguetes para que puedan jugar y pasar el tiempo.
Marcos, un médico que publica contenido en redes sociales relacionado con las mascotas, ha explicado un detalle muy importante en uno de los últimos vídeos que ha subido a su cuenta de TikTok (@marcosconecta). “Si le compras un juguete rojo a tu perro estás cometiendo un error”.
La importancia del color del juguete de tu perro
Lo que muchos dueños desconocen es que los perros no perciben los colores igual que los humanos. Mientras que las personas pueden distinguir una amplia gama cromática, los perros ven el mundo con una paleta mucho más limitada.
Esto provoca que un juguete rojo, que para nosotros es algo muy llamativo, lo vean apagado y poco atractivo, parecido a un tono grisáceo. Por eso, cuando corren detrás de una pelota roja en el parque o en el césped, no siempre la encuentran con facilidad, simplemente porque su visión no les permite distinguirla bien.
Si quieres que tenga un juguete que le resulte muy llamativo, la mejor opción es un objeto que combine el azul y el amarillo. Estos colores generan un contraste que les permite localizarlo con rapidez, seguirlo durante el juego e interactuar con él de manera más estimulante.
Esto también significa que, a la hora de comprar, no es necesario dejarse llevar por diseños vistosos pensados para atraer al dueño. Lo realmente útil es fijarse en cómo percibe el mundo el propio perro.
Entender esta diferencia visual ayuda a mejorar la experiencia de juego, favorece la estimulación física y mental del animal y evita la frustración durante actividades como buscar objetos o aprender comandos.
Cómo elegir juguetes que realmente estimulen a tu perro
Además del color, existen otros aspectos del juguete que pueden marcar una gran diferencia en la calidad del juego y en el bienestar del animal. Uno de ellos es la textura. A los perros les encanta morder y manipular objetos con la boca, por lo que materiales como el caucho flexible, los peluches o la cuerda trenzada mejoran la experiencia.
También es importante considerar el tamaño. Un juguete demasiado pequeño puede representar un riesgo de atragantamiento, mientras que uno demasiado grande puede resultar incómodo o difícil de manejar. Elegir una medida adecuada al peso, la mordida y la edad del perro asegura que pueda interactuar con él de forma segura.
Otro factor clave es la función del juguete. Algunos favorecen el ejercicio físico, como las pelotas o frisbees, mientras que otros estimulan la mente, como los juguetes rellenables con comida, los rompecabezas o los dispensadores que liberan premios poco a poco. Alternar entre ambos tipos contribuye a mantenerlo activo, entretenido y cognitivamente despierto.
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