La atípica temporada de gripe puede adelantar el “colapso sanitario” a Navidad: “Es posible que haya profesionales que tengan que descansar”

Se prevé que la precoz llegada de la epidemia alcance su pico a final de año, coincidiendo con las vacaciones de buena parte de la plantilla sanitaria

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Imagen de archivo de trabajadores
Imagen de archivo de trabajadores sanitarios en un hospital. (SATSE)

La gripe ya es epidemia en España. El último informe de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda del Instituto de Salud Carlos III indica que la tasa de contagios es de 40,1 casos por cada 100.000 habitantes frente a los 35,2 de la semana anterior. La precoz llegada de la gripe responde a un comportamiento inusual de una variante de la que alertan las autoridades sanitarias.

A finales de la semana pasada, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) recomendó la vacunación “sin demora” a todos los grupos de riesgo ante el atípico adelanto de la temporada de gripe, que ha comenzado entre cuatro y seis semanas antes de lo habitual. La responsable de esta propagación tan precoz como rápida del virus es una nueva cepa, la llamada subclade K del gen A (H3N2), que ya está causando un número de contagios superior al usual en comparación con las dos últimas temporadas de gripe.

La llegada prematura del virus aparece tras una estabilización en los últimos años, en el que los casos aumentaban coincidiendo con las fiestas de Navidad y la cresta de la ola epidémica se alcanzaba a finales del mes de enero o principios de febrero. Sin embargo, el adelanto de este año “indica que el pico máximo de incidencia se va a producir a final de año”, cuenta en declaraciones a Infobae España el doctor José María Molero, médico de familiar y miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).

No obstante, el médico llama a la calma, pues una alta capacidad de infección no tiene por qué estar relacionada con una mayor agresividad. “En principio se sabe que solamente es más infectiva porque tenemos menor protección frente a ella y hasta ahora los casos de hospitalizados no demuestran que sea una capa más agresiva”.

Para la doctora Susana Monge, investigadora de la gripe, Covid-19 y otros virus respiratorios en el Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, la situación actual y futura “no es para alarmarse ni mucho menos”. Aunque la variante K domina Europa, Japón y otros países del hemisferio norte, “los estudios del efecto clínico real muestran que las vacunas siguen siendo efectivas”, asegura a Infobae España.

Una persona se vacuna de
Una persona se vacuna de la gripe en un centro médico en Bilbao. (H.Bilbao/Europa Press)

En este caso, no se trataría realmente de “una situación extremadamente atípica en la epidemiología de la gripe como para causar una alarma innecesaria”. Según cuenta Monge, este nuevo clado K “entra dentro de la variabilidad propia de este virus que es la gripe, que tiene una gran variación de una temporada a la siguiente en cuanto a la temporalidad, intensidad, tipos, subtipos... que circulan”.

La variante H2N3 de la gripe, a la que pertenece esta subclade K, afecta particularmente a los pacientes más vulnerables, fundamentalmente personas de una edad avanzada, con enfermedades crónicas o niños. El doctor Molero explica que “si tenemos una cepa que circula más fácilmente, estas personas tienen más probabilidades de tener una infección, pero no quiere decir que sea más grave”.

La Navidad, época crítica para el colapso sanitario

Desde la SEMFYC prevén que el pico epidémico, que el año pasado alcanzó el máximo de casos, con cuatro de cada 1.000 personas —y en 2023 con cinco de cada 1.000—, supere los límites hasta sobrepasar las seis personas por cada 1.000 habitantes. Aunque no se sabe con certeza, la planificación de los servicios asistenciales se orienta en función a estas previsiones.

“Siempre hay riesgo de que la infección pueda producir una complicación en la que el paciente requiera el uso de los servicios sanitarios. Es lógico que pueda plantearse una congestión del sistema sanitario en una época que es final de año”, narra el doctor Molero. Estas fechas coincidirían con la Navidad, “un periodo donde también es posible que haya profesionales que tengan obligatoriamente que descansar”.

La reducción de la plantilla sanitaria durante las vacaciones se suma al incremento de contagios del virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta mayoritariamente a niños y produce un cuadro muy parecido a la gripe o el Covid-19. Además, se espera que el VRS también alcance su pico de infecciones en diciembre, lo que provocaría una congestión del sistema sanitario. “Es un escenario no descartable que a final de año nos encontremos en la máxima incidencia de gripe y virus respiratorio sincitial”.

La OMS publica datos de Covid-19 cinco años después del primer caso: más de 7 millones de muertes.

Por qué este año se ha adelantado la gripe

En los últimos años, las autoridades sanitarias detectaron una estabilización de los picos epidémicos de la gripe, con excepción del periodo de la pandemia. Los motivos de esta precoz temporada se explican por varios factores, que van desde el tipo de virus y la exposición de la población a la infección o factores sociales o climatológicos que aumenten la posibilidad de transmisión.

Dentro de la cepa H3N2, es habitual que el virus de la gripe se someta a una serie de cambios antigénicos que lo diferencian del año anterior. “Hay hasta siete cambios estructurales importantes en la parte más externa del virus, que es la que le sirve a nuestro sistema inmunitario para detectarla y actuar contra ella”, explica el doctor. Es probable que sean estas alteraciones las que hacen que el virus tenga mayor facilidad para infectar, puesto que “nuestro sistema inmune no reconoce” esta gripe.

El coronavirus, el virus a raya

Frente al aumento de contagios por gripe y VRS, el coronavirus se mantiene en una tasa baja. El último informe del SCIII recogía que el proxy de incidencia del Covid estima una incidencia de 4,2 casos por cada 100.000 habitantes. Además, la tasa de hospitalización no llega a un caso (0,6) por cada 100.000 habitantes.

La incidencia de coronavirus se reduce tanto a nivel de circulación en la población como en las consultas de atención primaria o las hospitalizaciones. “La previsión es que la circulación siga siendo baja en las próximas semanas y meses”, asegura Monge, “que es lo que venimos viendo las temporadas anteriores” de virus respiratorios.