Los bebés ya saben qué esperar de sus padres a partir del primer año de vida, revela un estudio

Los niños cuyas madres atienden con sensibilidad su llanto desarrollan seguridad y confianza hacia sus padres

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Una madre abraza a su
Una madre abraza a su bebé (AdobeStock)

Con solo un año de vida, los bebés todavía no pueden hablar, pero ya han aprendido lo suficiente para saber relacionarse en cierta medida: repiten sonidos o balbucean para llamar nuestra atención, se muestran tímidos con personas que no conocen, tienen juguetes favoritos y lloran cuando sus padres se van. A pesar de todo el desarrollo que tienen aún por delante, a esta edad los bebés ya han formado ciertas expectativas sobre sus padres.

Un reciente estudio de la Universidad Reichman de Israel ha descubierto que desde el primer año de vida los bebés ya saben qué pueden esperar de sus padres ante sus propias acciones, como el llanto. Los resultados revelan que un bebé que, cuando llora, recibe atención y consuelo por parte de sus padres de forma constante, tiende a esperar ayuda y desarrollar un sentido de la seguridad. Por el contrario, si el bebé se acostumbra a respuestas inconsistentes por parte de sus cuidadores, experimentará un sentimiento de incertidumbre y aprenderá a ser más independiente.

La investigación ha sido publicada en la revista Attachment & Human Development y ha analizado el comportamiento de 72 madres con sus bebés durante el primer año de vida. Cuando los pequeños tenían cuatro meses, se registraron las interacciones en el hogar para examinar cómo respondían las madres al llanto de sus bebés, ya sea estando presentes y tranquilizándolos o manteniéndose distantes.

Una madre jugando con su
Una madre jugando con su bebé (AdobeStock)

Seis meses después, cuando los bebés cumplieron diez meses, se les enseñó una breve función de marionetas que representaba un oso de peluche que acudía al llanto de un bebé oso. La primera vez lo hizo de forma cariñosa; la segunda vez fue frío e indiferente. Al monitorear las reacciones de los bebés para comprobar si correspondía con sus propias experiencias, observaron un patrón: los bebés cuyas madres habían acudido a su llanto con calma esperaban que el oso de peluche cuidador actuara igual, de forma comprensiva. Sin embargo, los niños cuyas madres se comportaban de forma distante a su llanto se mostraron indiferentes con el oso de peluche cuidador.

Los bebés forman expectativas sobre sus padres

Después de la función, los investigadores les ofrecieron a los niños jugar con los osos de peluche. En este momento, también se identificó un patrón que coincidía con la experiencia registrada cuatro meses atrás. Los bebés con madres comprensivas y cariñosas eligieron jugar con el oso de peluche receptivo, mientras que los niños con madres distantes optaron por el oso de peluche insensible.

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Las conclusiones de la investigación muestran que las expectativas de los niños hacia el comportamiento de sus padres son el reflejo de experiencias pasadas. Esto pone de manifiesto que, ya en edades muy tempranas, los bebés tienen una opinión más o menos formada sobre qué pueden esperar de sus padres.

“Los resultados transmiten un mensaje alentador para los padres: el primer año de vida es un período particularmente significativo, durante el cual las interacciones diarias sientan las bases de la resiliencia emocional del niño. Las respuestas constantes, atentas y de apoyo moldean la sensación de seguridad del bebé y su confianza fundamental en el mundo que lo rodea“, concluye la doctora Tahli Frenkel, psicóloga clínica y profesora titular de la Escuela de Psicología Baruch Ivcher de la Universidad Reichman.