Francia y Alemania presionan a las empresas del caza europeo que preparan con España: condenadas a entenderse tras recibir una fecha límite

Según ‘Reuters’, los dos gobiernos elaboraron una “hoja de ruta de decisiones” para forzar el avance

Guardar
Emmanuel Macron y Friedrich Merz
Emmanuel Macron y Friedrich Merz (REUTERS/Yves Herman/File Photo)

El Futuro Avión de Combate Europeo (FCAS) está siendo una obra faraónica. Lo que comenzó como un ambicioso proyecto se ha convertido en un quebradero de cabeza para los implicados. Si sale adelante, sigue siendo una apuesta importante y que puede acabar dando buenos frutos, pero, de momento, las dudas frenan su desarrollo. España sigue convencida de la idea, mientras que Alemania y, especialmente, Francia han mostrado cierto recelo.

Emmanuel Macron y Friedrich Merz se reunieron la pasada semana para tratar diversas cuestiones. La defensa se ha convertido en un pilar de las agendas de los dos líderes. Ambos han anunciado la creación de un servicio militar voluntario en las últimas semanas. Por ello, en este encuentro, uno de los principales temas de conversación fue la situación del caza europeo.

Según Reuters, los dos gobiernos elaboraron una “hoja de ruta de decisiones” que exigen a las compañías, a las que les han puesto una fecha límite en el próximo mes de diciembre. El proyecto lo comparten diversas empresas del sector, lo que ha complicado el reparto de poderes y tareas, provocando más problemas que beneficios a pesar de tener la posibilidad de centrarse cada uno en una cuestión concreta.

Montaje de la maqueta del caza europeo en el Cuartel General del Ejército del Aire (Airbus)

Dudas con el proyecto FCAS

Las conversaciones por el proyecto se encuentran estancadas por la desconfianza entre Dassault, fabricante del Rafale, y Airbus, que representa los intereses de Alemania y España. El principal punto de fricción se enquistó por la exigencia de Dassault de liderar el diseño y desarrollo del caza principal, con el argumento de su experiencia en el sector y la falta de determinación de las distintas responsabilidades.

Airbus rechaza esta postura, señalando que contradice los acuerdos iniciales, los cuales establecen igualdad en la toma de decisiones entre las naciones participantes. Las tensiones han aumentado, con ambas compañías advirtiendo que podrían retirarse si no se respetan sus condiciones y reafirmando su disposición a continuar el desarrollo por separado. Según la agencia de noticias, Dassault habría exigido el 80% del proyecto, provocando el enfado de los otros implicados.

Con este contexto, entran en la materia los gobiernos, que no quieren saber nada de la disputa empresarial de las compañías. Las empresas están condenadas a entenderse para sacar adelante el proyecto o, de lo contrario, perderán el apoyo estatal, fundamental en clave de subvenciones o préstamos sin intereses al tratarse de proyectos de interés nacional.

Ilustración del FCAS (Ministerio de
Ilustración del FCAS (Ministerio de Defensa)

Cómo será el FCAS

El FCAS, el caza europeo de sexta generación que tienen planeado desarrollar España, Francia y Alemania, está destinado a reemplazar a los Eurofighter y Rafale a mediados de este siglo. No es solo un avión, sino un “sistema de sistemas” que integrará cazas tripulados, drones, satélites y unidades terrestres y navales, todos conectados en red para maximizar capacidades y operar de forma coordinada.

Incorporará inteligencia artificial, sensores avanzados, capacidades furtivas, simuladores de última generación y una nube de combate para gestión de datos. El primer prototipo volará en 2029 y se espera que esté operativo hacia 2040, revolucionando la defensa aérea europea con tecnología disruptiva y colaboración multinacional.