Este rasgo de la personalidad se asocia con un coeficiente intelectual mayor, según un estudio

Una investigación concluye que la soledad se relaciona con una mayor capacidad de resolver problemas y una menor necesidad de interacciones sociales

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Un estudio relaciona la soledad
Un estudio relaciona la soledad con la inteligencia (Freepik / Montaje Infobae)

Un reciente estudio publicado en el British Journal of Psychology ha encontrado una relación significativa entre el coeficiente intelectual (CI) y los niveles de soledad en individuos jóvenes. La investigación, realizada por los psicólogos británicos Norman P. Li y Satoshi Kanazawa, ha involucrado a más de 15.000 participantes de entre 18 y 28 años y sugiere que las personas con un CI más alto pueden experimentar una mayor tendencia a la soledad debido a su capacidad para resolver problemas de forma independiente.

El estudio de Li y Kanazawa se centra en cómo las personas con un CI elevado podrían adaptarse a entornos sociales de una manera diferente a las que tienen un CI más bajo.

Los investigadores plantean que las personas con un CI superior tienen una mayor capacidad para resolver problemas complejos por sí mismas, lo que puede llevarlas a necesitar menos interacciones sociales para satisfacer sus necesidades emocionales o de bienestar.

Menor dependencia de interacciones sociales

Este hallazgo se alinea con la teoría de la sabana, que sugiere que el cerebro humano está diseñado para adaptarse a entornos sociales relativamente simples, como los que existían en el contexto ancestral africano, donde la supervivencia dependía de las interacciones sociales. En la sociedad moderna, con su mayor densidad de población y estructuras sociales más complejas, las personas más inteligentes podrían percibir la interacción social como menos crucial para su bienestar.

El estudio, que se basa en el concepto de que el cerebro humano responde de manera similar a los desafíos sociales tanto en el pasado como en el presente, encontró que, en general, las personas tienden a sentirse menos satisfechas en entornos de alta densidad poblacional.

Sin embargo, para aquellas con un CI más alto, este efecto negativo es significativamente menor o incluso se invierte. Esto sugiere que las personas más inteligentes son menos susceptibles a los efectos adversos de la soledad, ya que pueden encontrar satisfacción en su independencia y en la resolución de problemas de manera autónoma.

Según Kanazawa, el cerebro humano “reacciona en gran medida al entorno actual como si se tratara del entorno primitivo”, lo que implica que las adaptaciones psicológicas que favorecieron la supervivencia en la sabana africana no siempre se traducen bien en el contexto social moderno. En este sentido, las personas con un CI más alto podrían estar mejor equipadas para navegar la complejidad social sin depender de la interacción constante con otros.

¿Cuáles fueron las conclusiones del estudio?

Los resultados de este estudio plantean una nueva perspectiva sobre la relación entre inteligencia y soledad, sugiriendo que los individuos con mayor CI podrían encontrar su bienestar fuera de los círculos sociales tradicionales, lo que podría influir en la forma en que entendemos la interacción entre la inteligencia y la satisfacción personal en la sociedad contemporánea.

El artículo enfatiza que comparar la vida social con la de los demás resulta engañoso, ya que la imagen de felicidad en redes sociales o agendas repletas no garantiza satisfacción genuina.

En resumen, la investigación de Li y Kanazawa no solo aporta una nueva comprensión sobre cómo la inteligencia influye en las relaciones sociales, sino que también invita a reflexionar sobre cómo adaptarse a un mundo cada vez más complejo y diverso, donde la soledad y la necesidad de interacción social siguen siendo factores clave en la vida de los individuos.