El dueño de El Ventorro habla de cómo fue la actitud de Mazón el día de la DANA: se fueron los empleados y seguía con Vilaplana en el reservado

Según su testimonio, la jornada transcurrió de modo habitual. “Fue como un día normal, un día más”, remarcó el hostelero ante la jueza en su declaración

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Reservado de 'El Ventorro', donde
Reservado de 'El Ventorro', donde comieron Mazón y Maribel Vilaplana el día de la DANA.

Al concluir la comida del 29 de octubre de 2024, el propietario de El Ventorro no percibió en Carlos Mazón ninguna muestra de inquietud ni apresuramiento. Así lo manifestó ante la jueza de Catarroja el pasado 21 de noviembre, en el marco de la investigación sobre la gestión de la dana que devastó la provincia y provocó la muerte de 229 personas, según ha informado Europa Press. Según su testimonio, la jornada transcurrió de modo habitual. “Fue como un día normal, un día más”, remarcó el hostelero ante la magistrada, detallando que vio al presidente de la Generalitat relajado al despedirse.

El relato del restaurador precisa que Mazón llegó sobre las 14:00 horas y entró solo y sin la compañía de escoltas. Aproximadamente un cuarto de hora más tarde, Maribel Vilaplana se sumó a la mesa. El servicio, tal como relató el dueño, lo prestó exclusivamente él. “Atendí personalmente la comida del señor Mazón”, explicó, especificando que ningún otro empleado intervino y que entró al reservado entre siete y ocho veces durante toda la cita.

Señaló además que, durante esas entradas, no observó a Mazón utilizando su teléfono, ni a Vilaplana trabajando con un ordenador. Describió la sala como rectangular y de tamaño reducido; aunque consideró posible que se pudiera oír una conversación telefónica, no pudo confirmarlo.

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El testimonio ante la jueza añade que el grupo permaneció en el restaurante hasta las 18:30-19:00 horas, pero nunca más allá. “Más tarde de las siete no se fueron”, aclaró, poniendo como referencia que a esa hora ya se habían marchado los trabajadores y él se ocupó de tareas propias, como revisar facturas y repasar cámaras, durante aproximadamente tres cuartos de hora. “Es muy común en muchas mesas que se hagan las 18:30 o 19:00 porque están de tertulia, no es cuestión de consumos”, valoró el empresario. Así, justificó la duración del encuentro señalando que “no hubo nada extraño en la duración de la comida”.

Sobre el desarrollo de la comida, el responsable del establecimiento calculó que el almuerzo se extendió entre una hora y media y dos horas, desde aproximadamente las 15:00horas hasta alrededor de las 16:45. No pudo precisar el momento exacto en que se sirvieron los postres o el café y subrayó que la charla posterior en las mesas es una costumbre extendida en su negocio.

La llamada de la Generalitat

Otro aspecto destacado en su testimonio fue el procedimiento seguido durante la visita: confirmó que, tras una llamada desde la Generalitat, recibió un sobre con documentos que Mazón debía firmar. Cumplió la gestión acercando el sobre al president, quien tras firmarlo le pidió que lo entregara al mensajero.“Dáselos que ya están firmados”, le transmitió, según quedó recogido en la declaración.

Respecto a la reserva, el hostelero aclaró que esta se formalizó “unos dos o tres días antes”, contactado por una persona de la Generalitat, aunque no pudo concretar quién. Señaló que esa práctica es habitual, ya que el establecimiento emite facturas tanto a la Generalitat como al Partido Popular, según las indicaciones recibidas. En esta ocasión, la factura fue destinada al PP y abonada posteriormente por transferencia bancaria, aportando incluso la documentación correspondiente a la causa.

A lo largo de toda la jornada, afirmó el propietario, no se vivió ninguna situación inusual: cada diez o quince minutos, accedía al reservado para verificar que todo estuviera en orden, sin advertir alteraciones en el comportamiento de los comensales. Insistió en que la reunión transcurrió con total normalidad y que el ambiente fue el que suele imperar “cuando están a gusto o están con sus cosas”.

Subrayó que en la tarde en la que Mazón y Vilaplana compartieron mesa en El Ventorro no se registró ninguna circunstancia fuera de lo común, ni en la duración, ni en las formas, ni en las actitudes observadas.