Cómo una pareja de 74 y 75 años ha convertido su jubilación en viajes gratis por Europa y ahorra 5.000 euros al año cuidando casas

Gracias a una plataforma de cuidado voluntario, este matrimonio combina turismo y estancias sin pagar alojamiento ni servicio

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Dos ancianos paseando (Eduardo Parra
Dos ancianos paseando (Eduardo Parra / Europa Press)

La jubilación es el momento de descansar para muchas personas, pero otras aprovechan para conocer mundo. Es el caso de Claudine y Jean Louis Munar, una pareja de jubilados de Aveyron, en el sur de Francia. Tienen 74 y 75 años y llevan ya 12 viajando gracias a una actividad que descubrieron casi por casualidad y que hoy se ha convertido en su modo de disfrutar las vacaciones.

Están registrados en DomSitting, una plataforma de voluntariado para el cuidado de casas, dirigida exclusivamente a personas retiradas y que les permite alojarse gratis en viviendas a veces excepcionales a cambio de encargarse de las tareas básicas durante la ausencia de los propietarios.

“Sin DomSitting, simplemente no podríamos irnos”, resume a Le Figaro Claudine. Jean-Louis es un excarnicero que dejó su tienda para trabajar como conserje poco antes de jubilarse. Juntos reciben una pensión de 2.400 euros al mes, una cantidad insuficiente para permitirles viajes frecuentes. Hasta que unos amigos les descubrieron esta práctica con la que pueden viajar hasta tres y cuatro veces al año.

El método de pago son las tareas domésticas

Para inscribirse, solo se pide no tener antecedentes penales y disponer de un seguro a todo riesgo. Una vez aceptados los términos, los usuarios pueden elegir la casa donde desean realizar la estancia, desde pequeñas viviendas rurales de Francia hasta destinos más lejanos como Países Bajos o Suiza.

“Cuando aceptamos una asignación, firmamos un contrato que explica qué podemos y qué no podemos hacer. Por ejemplo, no se permite recibir invitados. Solemos llegar un día antes para que los dueños nos expliquen la casa y compartimos una comida antes de que se marchen”, cuenta Claudine en Le Figaro.

Las tareas son simples y no van más allá de las rutinas diarias, que son cuidar de gatos o perros pequeños, regar plantas, recoger el correo y garantizar que la vivienda se mantenga en buen estado. El resto del tiempo se dedica a disfrutar del entorno. Con los años, algunas casas se han convertido casi en un segundo hogar para la pareja.

Imagen de un hombre realizando
Imagen de un hombre realizando las tareas domésticas (Freepik)

El ahorro económico es significativo. No pagan alquiler, ni calefacción, ni luz, ni agua, ni gastos asociados a su propia vivienda durante el periodo en el que están fuera. Solo afrontan gasolina y comida. “En Estrasburgo estuvimos cinco semanas. Solo el alojamiento habría costado varios cientos de euros. Así podemos destinar ese dinero a otras cosas o simplemente ahorrarlo”, explica Claudine. Calculan que evitan al menos 5.000 euros al año en gastos.

Además, este sistema les permite ver a familiares y amigos que viven repartidos por toda Francia. Ya han estado en Bretaña, País Vasco y otras regiones. Para ellos ,el balance es claro: “Cuidar casas es sencillo y nos permite viajar y vivir experiencias que nunca habríamos podido permitirnos. Seguiremos mientras tengamos salud”.

El caso de España

En España existen plataformas de cuidado de viviendas y mascotas que funcionan con un modelo parecido. Permiten alojarse de forma gratuita a cambio de hacerse cargo de la casa y del animal durante la ausencia del propietario. Aunque no son exclusivas para jubilados, muchos pensionistas las utilizan para abaratar sus vacaciones.

Estudios demuestran que esto sucede debido a que la esperanza de vida aumenta

En destinos como Baleares, Cataluña o la Comunidad Valenciana, un alojamiento equivalente durante varias semanas podría superar los 1.500 euros, dependiendo de la temporada y el tipo de vivienda. Sin embargo, la diferencia principal con el modelo francés es que, en España, estas plataformas suelen operar de forma internacional y exigen el pago de una cuota anual que oscila entre los 80 y 120 euros. A cambio, ofrecen viajes de larga duración al extranjero con un coste mínimo.