Rafael Rodríguez, psiquiatra: “Una persona muy extrovertida podría ser autista”

El especialista explica las dificultades que experimentan las personas extrovertidas con TEA

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El especialista explica las dificultades
El especialista explica las dificultades que experimentan las personas extrovertidas con TEA. (@nosolopastillas/Tiktok)

El trastorno del espectro autista (TEA) es una afección relacionada con el desarrollo cerebral que afecta a la socialización. Las causas todavía se desconocen, pero las consecuencias parecen claras: en mayor o menor intensidad, las personas autistas presentan dificultades en el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, comportamiento inflexible e intereses repetitivos.

A lo largo del tiempo, estas particularidades han originado una serie de estigmas y estereotipos en torno a las personas con autismo. Buena parte de estos prejuicios se han reforzado mediante representaciones culturales imprecisas, que muestran a quienes viven con TEA como individuos aislados o incapaces de establecer vínculos. Pero por mucho que se mire a los afectados como personas solitarias y encerradas en sí mismas, el psiquiatra Rafael Rodríguez aclara que “una persona que es muy extrovertida podría ser autista”.

El especialista explica en sus redes sociales (@nosolopastillas) que estas personas, denominadas como active but odd (activo, pero extraño), “buscan la interacción, pero con un estilo bastante extravagante: contacto visual distinto, turnos de palabra peculiares, hiperfoco en temas...”.

El deseo de establecer relaciones sociales por parte de personas con TEA en ocasiones no se ve correspondido con la reciprocidad esperada, ya que descifrar las reglas implícitas de la interacción social puede representar un gran desafío: “No va a garantizar que tú sepas descifrar las reglas implícitas de esa interacción. Pero nada es imposible”, indica Rodríguez. En palabras del psiquiatra, este esfuerzo puede convertirse en lo que denomina “peajes”, es decir, los costes emocionales y cognitivos que implica enfrentarse a la socialización.

Extrovertidas, pero con dificultades para socializar

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Las personas con TEA y extrovertidas desean interactuar con la gente, pero no siempre lo realizan de la manera adecuada. Según Rodríguez, “el afecto que puedes expresar es real. Otra cosa es que la expresividad sea la adecuada”. Así que te puedes mover entre lo sutil y lo efusivo. Las manifestaciones pueden oscilar entre lo excesivo y lo sutil, generando en ocasiones extrañeza en el entorno. Eso sí, “sabes que tienes un pensamiento por patrones, así que las reglas explícitas las vas a conocer: cómo empezar una conversación y cómo acabarla; guiones mentales que se repiten”, asegura Rodríguez.

Junto a las dificultades comunicativas, influyen factores sensoriales. El exceso de estímulos, como el ruido, la luz o los olores, puede resultar abrumador para quienes tienen TEA, condicionando su experiencia social. Rodríguez advierte que tras un encuentro social intenso puede presentarse una especie de “resaca neurosensorial”, producto del esfuerzo sostenido para sobrellevar el cúmulo de estímulos recibidos.

Las personas con autismo, además, sufren comúnmente ansiedad generalizada, que les hace prever situaciones que “podrían pasar y al final no pasan. Pero a veces pasan”, dice el psiquiatra. El especialista comenta que “si es predecible, no hay problema”, porque la persona autista ya intuía lo que iba a pasar. “El problema son las situaciones caóticas que sí que te van a dar problemas”, indica.

Para evitarlos y saber manejarse en situaciones incómodas o difícil, “lo que sí que funciona son el entrenamiento en habilidades sociales. Tener pares seguros y sobre todo intereses especiales como puente”, concluye.