Adiós a las bañeras: esta será la nueva tendencia en los baños en 2026

Las duchas sin juntas ganan terreno frente a las bañeras tradicionales, adaptándose a las nuevas rutinas y estilos de vida

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Imagen de una bañera (Freepik)
Imagen de una bañera (Freepik)

Durante décadas, la bañera fue un símbolo de la relajación en el hogar. Sin embargo, las nuevas tendencias en diseño de interiores han dado un gran giro. El cambio de hábitos, el ritmo acelerado del día a día y la búsqueda de espacios más cómodos han provocado que las duchas a ras de suelo sin juntas se conviertan en la gran protagonista de los baños modernos.

Los propietarios que antes soñaban con baños largos y tranquilos, ahora prefieren la rapidez y practicidad, y eso se nota en las nuevas obras y reformas. La comodidad, el ahorro de espacio y la estética minimalista se han convertido en los principales motivos por los que las duchas están reemplazando a las bañeras en miles de hogares.

Las duchas a ras de suelo ofrecen una sensación de amplitud y un aspecto contemporáneo que se adapta perfectamente a las viviendas actuales. Los diseñadores de interiores coinciden en que esta tendencia no solo ha llegado para quedarse, sino que seguirá creciendo durante 2025.

Las duchas sin juntas crean una imagen uniforme y elegante, además de facilitar la limpieza, ya que el agua se escurre rápidamente y no se acumula suciedad entre las baldosas. Además, los platos de ducha extraplanos y los sistemas de drenaje integrados permiten una transición fluida entre el suelo del baño y la zona de ducha, eliminando los escalones y mejorando la accesibilidad.

Ahorro de agua y mayor seguridad

El cambio de bañera por ducha no solo se trata de razones estéticas o de espacio. También tiene un impacto directo en el consumo de agua. Una ducha corta con un cabezal eficiente puede gastar menos de la mitad de agua que un baño completo, lo que se traduce en ahorros significativos en la factura y un menor impacto ambiental.

Por otro lado, la seguridad es otro de los factores más valorados. Las duchas a ras de suelo eliminan bordillos y escalones, lo que reduce el riesgo de tropiezos y caídas, algo especialmente importante en hogares con personas mayores, niños o personas con movilidad reducida. Ya no se trata solo de diseño, sino también de confort y prevención. Un baño debe ser bonito, pero también seguro.

Ducha a ras de suelo
Ducha a ras de suelo (Freepik)

Las bañeras, un lujo que resiste

A pesar de su declive, las bañeras no desaparecerán del todo. Muchos hogares siguen valorando tener al menos una, especialmente las familias con niños pequeños, que necesitan ese espacio para el baño diario. Además, los baños con bañera siguen siendo un refugio de relajación, ideales para aliviar tensiones musculares o desconectar del estrés.

Por ello, las viviendas de mayor tamaño o los proyectos de lujo continúan reservando espacio para una bañera, aunque esta ya no sea el foco central.

El equilibrio perfecto: ducha y bañera separadas

De cara a 2026, los estudios de interiorismo prevén que la combinación de ducha y bañera separadas se convertirá en una de las fórmulas estrella para quienes dispongan de espacio suficiente. Esta opción permite disfrutar de la rapidez y funcionalidad de la ducha sin renunciar al placer relajante del baño ocasional.

La disposición más práctica, según los expertos, es colocar la bañera al fondo y la ducha justo antes, aprovechando la profundidad del baño y manteniendo un diseño equilibrado.

El baño, que antes era un espacio funcional, se ha convertido en un rincón de bienestar y diseño. Las duchas a ras de suelo sin juntas reflejan esa nueva mentalidad: hogares más prácticos, sostenibles y cómodos, pensados para adaptarse a las rutinas actuales.

En definitiva, la idea es clara: más amplitud y más comodidad. Y aunque las bañeras seguirán teniendo su lugar en algunos hogares, el futuro del baño moderno pasa, sin duda, por la ducha.