Dos amigas quieren hacer el viaje de sus sueños a Costa Rica, pero por un error acaban a 4.000 kilómetros de distancia: “Nos equivocamos”

Las turistas estadounidenses se equivocaron al comprar los billetes de avión y no fueron conscientes del fallo hasta que llegaron al destino

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Dos turistas estadounidenses quieren viajar
Dos turistas estadounidenses quieren viajar a Costa Rica y se confunden de destino (Montaje Infobae con imágenes de Adobe Stock y @legendarylynne/TikTok)

Los días previos a embarcarte en un viaje conviene ir tachando los puntos de la lista de tareas: hacer la maleta y revisar que en su interior hemos guardado todo lo imprescindible, comprobar el tiempo que va a hacer en nuestro destino para no confundirnos con la ropa, asegurarnos de que la reserva del alojamiento se ha realizado correctamente y tenemos la documentación necesaria para el check-in y verificar que nuestros billetes de avión indican con exactitud el destino al que queremos llegar.

Este último paso puede parecer inútil, pero puede salvar nuestra vacaciones por completo. Parece algo inverosímil e improbable, pero son muchas las personas que, por no revisar correctamente el destino de su avión, han acabado a miles de kilómetros del lugar en el que tenían planeadas sus vacaciones.

Esto fue precisamente lo que les ocurrió a Lynne y Kira, dos amigas de Estados Unidos que planearon el viaje de sus sueños. Decidieron irse a Costa Rica para poder disfrutar de sus playas paradisíacas, la belleza de sus paisajes y el clima caribeño. Sin embargo, un error en los billetes de avión les llevó a 4.000 kilómetros de distancia de su destino soñado.

“La cagamos”

Lynne y Kira compraron los vuelos pensando que aterrizarían en San José, la capital de Costa Rica. Llegaron al aeropuerto La Guardia (Nueva York) y se montaron en el avión. Tal y como señala el New York Post, pronto una de las jóvenes comenzó a sospechar: el pasajero que iba sentado a su lado le comentó que iba a mudarse a San José porque era “la capital mundial de las empresas tecnológicas emergentes”.

Una vez llegaron al destino, Kira se percató de que algo no había salido según lo previsto: estaban en San José, pero no en Costa Rica, sino en California. Rápidamente escribió a su amiga por mensaje de texto, que se encontraba un poco alejada de ella en el avión: “La cagamos. Muy mal. Espero que no te estés asustando. Comprueba tu mapa”. Al hacerlo, Lynne se dio cuenta de que seguían en su país, pero que habían cruzado el territorio de punta a punta, algo con lo que solo pudo reírse.

Lynne y Kira acaban en
Lynne y Kira acaban en California en lugar de en Costa Rica (@legendarylynne/TikTok)

Sin embargo, su Airbnb sí se encontraba en Costa Rica, por lo que ahora se encontraban a varios miles de kilómetros de su alojamiento. “Consideramos ir a Hawái, pero luego nos dimos cuenta de que, con todo el dinero que habíamos invertido, si sumábamos los alojamientos de Hawái, acabaría siendo mucho más caro”, explica la joven en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@legendarylynne).

Así que las dos estadounidenses reservaron un motel en la zona, exploraron los bares de San Francisco e hicieron tiempo hasta poder montarse en los nuevos vuelos, que esta vez sí les llevaría hasta Costa Rica. Pese al contratiempo, las jóvenes reconocen que han sido “las mejores vacaciones de sus vidas”: “Aunque suene a cliché, los viajes más difícil pueden conducir a las experiencias más gratificantes”.

De Bulgaria a Ucrania, unas españolas se confunden de destino

La experiencia se convirtió en una anécdota para Lynne y Kira, que no son las únicas que se han enfrentado a este tipo de situaciones. La similitud o identidad de los nombres de distintos lugares hace que varias personas al año tomen un vuelo equivocado. Suele ocurrir, por ejemplo, entre Bucarest (Rumanía) y Budapest (Hungría) o Sydney (Canadá o Australia).

Recientemente un grupo de jóvenes españolas protagonizaron una historia parecida. Querían viajar a Sofía, la capital de Bulgaria; sin embargo, cuando ya se encontraban en el destino y quisieron comprobar en Google Maps cómo llegar hasta el alojamiento que habían alquilado, descubrieron que se habían confundido: el Airbnb estaba en Sofiya, Ucrania, a 1.000 kilómetros de distancia.