¿Se puede cobrar la pensión de viudedad estando divorciado?: un abogado lo aclara

Durante el pasado mes de febrero, el Gobierno repartió 2,34 millones de pensiones de este tipo, con una cuantía media de 932 euros mensuales

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Procurador de Millennials Abogados (@millennialsabogados
Procurador de Millennials Abogados (@millennialsabogados en TikTok)

La pensión de viudedad es una prestación contributiva a la que pueden acceder los cónyuges de una persona cuando esta fallece, con el objetivo de brindarles un respaldo financiero por haberse quedado viudas. Durante el pasado mes de febrero, el Gobierno repartió 2,34 millones de pensiones de este tipo, con una cuantía media de 932 euros mensuales, según los últimos datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

Para que el cónyuge viudo pueda acceder a esta ayuda, es necesario cumplir ciertos requisitos:

  • La persona fallecida debía estar afiliada al régimen general de la Seguridad Social, recibir una pensión contributiva o una pensión por incapacidad permanente. En caso de no estar en alta o en una situación asimilada, debía haber cotizado al menos 15 años.
  • Si el fallecimiento fue debido a una enfermedad, se exige que el fallecido haya cotizado un mínimo de 500 días en los cinco años previos al deceso. En cambio, si la muerte fue consecuencia de un accidente, no se requiere acreditar un período mínimo de cotización.
  • La pareja debía haber estado casada durante más de un año. También se acepta acreditar una convivencia de al menos dos años o tener hijos en común.

Esta pensión es de carácter vitalicio, pero puede extinguirse si el beneficiario se casa de nuevo, registra una pareja de hecho, o si el matrimonio fue anulado (por divorcio o separación) y el beneficiario contrajo matrimonio nuevamente. No obstante, existen excepciones en las que es posible mantener la pensión de viudedad incluso tras un nuevo enlace.

Cómo cobrar la pensión de viudedad si se estaba divorciado

Como explica uno de los procuradores expertos del bufete Millennials Abogados, es posible cobrar la pensión de viudedad después de un divorcio siempre que se cumplan una serie de requisitos.

“En primer lugar, no debes de haber contraído matrimonio con otra persona o haberte constituido como pareja”, explica el abogado. No obstante también existe una excepción. Y es que, como explica la Seguridad Social, se puede mantener la pensión después de haber contraído una nueva unión si en el nuevo matrimonio los ingresos anuales, incluyendo la pensión, no superan el doble del salario mínimo interprofesional (SMI) en un año.

“También tienes que ser beneficiario de una pensión compensatoria por parte de tu ex cónyuge y en el momento del fallecimiento de este podrás cobrar una pensión de viudedad”, argumenta y añade que “En todos los casos, también puedes cobrar una pensión de viudedad, siempre y cuando puedas acreditar que durante el momento del divorcio has sido víctima de violencia de género“.

Qué pasa con la pensión de viudedad cuando fallece la persona que la recibía.

La seguridad social establece, además, que pueden percibir esta prestación si la persona beneficiaria es mayor de 61 años o aunque sea menor de esa edad, tiene reconocida una pensión por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, así como si acredita una discapacidad igual o superior al 65%. Además, es necesario demostrar que la pensión de viudedad representa la principal fuente de ingresos, lo cual implica que la cuantía anual de la pensión, incluido el complemento por mínimos, debe constituir al menos el 75% del total de sus ingresos anuales.

Cómo se divide la pensión entre la persona viuda y las exparejas

De acuerdo con el Instituto de Pensiones de BBVA, cuando una persona ha tenido más de un cónyuge y todos cumplen los requisitos para recibir la pensión, esta no se multiplica, sino que se reparte entre los beneficiarios.

La distribución se realiza en proporción al tiempo que cada cónyuge convivió con la persona fallecida. Para calcularlo, se toma en cuenta el período desde el inicio de la relación con la primera pareja hasta el fallecimiento. Además, se considera no solo el tiempo de matrimonio, sino también el de convivencia previa.

El último cónyuge cuenta con ciertas ventajas, como poder sumar los períodos en los que el fallecido no convivió con nadie y recibir la parte correspondiente a otros beneficiarios en caso de que estos fallezcan.