
Uno de los ejes de campaña del Gobierno de Javier Milei en su camino para ganar la presidencia de la Nación, fue prometer que cerraría los Registros de la Propiedad Automotor y crearía un “registro remoto, abierto, estandarizado y accesible”, con la doble misión de simplificarle la vida a los usuarios reduciendo trámites y costos, y de terminar con una histórica “caja de la política” que perduró en el tiempo sin que nadie pudiera desmantelar su funcionamiento.
Para llevarlo a cabo hubo proyectos de ley como el que presentó oportunamente la diputada Patricia Vázquez (Pro), que no llegaron a tratarse ante las urgencias que tenía el Gobierno en su primer año de mandato, con lo que incluso perdió estado parlamentario.
Sin embargo, una transformación como la que se pretende hacer desde el Ministerio de Justicia, requiere lograr que décadas de registros en papel se conviertan en archivos digitales, como paso necesario e inevitable para poder poner en funcionamiento cualquier tipo de sistema remoto y online para dar de alta, transferir o dar de baja un automotor.
Aunque se haya intentado hacer en el menor tiempo posible, el funcionamiento del sistema registral automotor está articulado dentro de un esquema que incluye una interacción, pero sobre todo una dependencia, con el ente cooperador Acara (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina), entidad cuestionada por su rol de administrar recursos, recaudar millonarias sumas de dinero por la venta de formularios y distribución de material registral que debería corresponder al Ministerio de Justicia y por pagar los famosos “sobresueldos de Acara” a empleados de diversos organismos, incluido el mismo ministerio.

Actualmente, cada dependencia del Registro Automotor tiene en su poder y archivo los legajos de cada vehículo, sea auto, moto o transporte pesado, que se tramitó en su jurisdicción. Esa es una de las mayores dificultades que tiene el Gobierno para convertir el sistema como habían planificado incluso en la letra del DNU 70 de fines de 2023.
Por ese motivo, después de haber cerrado e intervenido más de 40 dependencias de los Registros del automotor, de resolver el desfasaje que había en la producción de chapas patente, y de reestructurar el plantel de empleados de la Dirección Nacional de Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA), ahora parece posible avanzar a mayor velocidad sobre el “nudo” del problema: los legajos de más de 15.000.000 millones de vehículos (parque circulante actual) que todavía son carpetas archivadas en estanterías.
Ayer lunes, a través de la disposición 58/2026 del Ministerio de Justicia publicada en el Boletín Oficial, se dio el primer paso de ese proceso que también será lento, pero que además debe atravesar la “resistencia” de quienes tienen el poder de la documentación original de cada transacción automotor.
Cada dependencia de un Registro Automotor tendrá un lapso de 15 días a partir de una comunicación detallada que recibirán de la propia Dirección Nacional, para separar y enviar los Legajos de dominio de automotores que no hayan tenido ningún movimiento en los últimos quince años a la propia DNRPA.
Así, aquellos automotores o motocicletas cuyos dueños no hayan solicitado una reimpresión de patentes, informe de dominios, cédulas de conductores autorizados (ex cédula azul), y que, por supuesto, tampoco hayan registrado la venta y transferencia de los vehículos entre otros trámites registrales, pasarán a integrarse a un archivo centralizado único para todo el país.

La razón por la cual se empezó por los registros más antiguos y sin actividad, radica en que ese es el mejor modo iniciar una digitalización, dada su propia condición de no “tener movimientos” que pueda generar más complicaciones para los usuarios, y mantenga más activos a los Registros del Automotor.
Pero además, paralelamente se creó el RUNA (Registro Único Nacional Automotor), pensado como la herramienta que permita que todas las nuevas altas de autos y motos puedan realizarse completamente digitales y en línea en la propia concesionaria donde se compra el vehículo. Así, atacando el sistema anterior por dos frentes, los más nuevos y los más viejos, se espera que sea posible adelantar el proceso de transformación hacia el ecosistema digital prometido.
“No todos los Registros trabajamos igual, pero no es están ganando por cansancio. La creación del RUNA, fue un doble golpe. Porque no funciona bien, y porque nos quita trabajo real. Perdemos más tiempo arreglando lo que las concesionarias no hacen y deberían hacer, que registrando trámites nuestros. Cerraron varios Registros y otros redujeron su personal, porque no dan las cuentas”, contó un titular de una dependencia del Noroeste argentino a Infobae este martes.
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