
La Ciudad de Panamá fue sede de una cumbre que consolidó a la región como centro de debate internacional. Entre el 27 y el 30 de enero, el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 congregó a ocho jefes de Estado, cientos de empresarios, referentes multilaterales y miles de asistentes en una serie de jornadas que, según la organización, superaron los 6.500 participantes. De acuerdo con la información oficial de la CAF, el foro reunió a líderes de más de 70 países y se posicionó como el mayor encuentro regional de los últimos años. La cifra incluyó a más de 4.300 personas solo el miércoles y marcó un récord para este tipo de eventos en la región.
El foro, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), experimentó un salto respecto a su primera edición de 2025, cuando solo dos presidentes acompañaron el lanzamiento. Un año después, la escena cambió por completo: presidentes y primeros ministros como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), José Raúl Mulino (Panamá), Gustavo Petro (Colombia), Bernardo Arévalo (Guatemala), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Andrew Holness (Jamaica) y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, se sumaron a la convocatoria y debatieron sobre los desafíos que enfrenta la región.
Según la CAF, el foro recibió a más de 6.500 líderes y tomadores de decisión, y contó con la participación de más de 150 panelistas en distintas sesiones plenarias, talleres, diálogos temáticos y actividades paralelas. La diversidad de los asistentes incluyó presidentes, ministros, empresarios, académicos, representantes de organismos multilaterales y miembros de la sociedad civil. El evento sirvió de punto de encuentro para funcionarios, empresarios, académicos y representantes de la sociedad civil, y la edición 2026 también sumó una Rueda de Negocios que, de acuerdo con voceros de la organización, reunió a empresas de toda la región con potenciales compradores y socios estratégicos internacionales.

Tensiones y matices
El foro permitió analizar las tensiones y matices que atraviesan a América Latina y el Caribe en un contexto global complejo. El clima de los pasillos mostró a ministros y líderes conversando sobre oportunidades de cooperación, pero también sobre las diferencias entre modelos de desarrollo y estrategias nacionales. El formato plural y abierto del evento funcionó como espacio para el diálogo directo entre jefes de Estado y sectores productivos.
Uno de los momentos destacados ocurrió cuando Philippe Aghion, Premio Nobel de Economía 2025, participó como invitado especial y analizó los retos para la innovación en la región. En su intervención, Aghion puso el foco en la “necesidad de reducir la burocracia y la corrupción” para crear un entorno más favorable al desarrollo de empresas y la adopción de tecnología. El economista francés utilizó el caso de Argentina como ejemplo de cómo las trabas institucionales pueden frenar la innovación y valoró los cambios impulsados por el actual gobierno.
Respecto a la presencia argentina, la agenda reveló la ausencia de funcionarios nacionales de alto rango. La embajadora Sandra Pitta, a cargo de la representación diplomática en Panamá, tuvo un rol activo en la vinculación de empresarios locales con potenciales compradores para exportaciones argentinas. Fuentes del foro subrayaron la importancia de este trabajo de articulación, aunque la falta de ministros o secretarios limitó el peso político de la delegación argentina frente a la de otros países.
La agenda de seguridad también ocupó un lugar relevante. El tema surgió en los discursos de mandatarios como Noboa, Kast y Holness, quienes coincidieron en la necesidad de una cooperación más estricta y acciones coordinadas frente al avance del crimen organizado. La seguridad se ubicó como una de las pocas áreas donde hubo consenso transversal, en contraste con otros debates más ideologizados.
La integración regional y el pragmatismo marcaron la tónica del foro. El evento funcionó como plataforma para que América Latina y el Caribe proyecten una agenda común ante el mundo, en especial en áreas como comercio, conectividad y transición energética. Presidentes y ministros remarcaron la importancia de avanzar en acuerdos multilaterales y de fortalecer la voz regional en espacios globales. El presidente panameño, Mulino, remarcó la neutralidad del Canal de Panamá y su papel en la estabilidad de la economía global.
Oportunidad tecnológica

El foro también se destacó por la presencia de figuras internacionales como Michio Kaku, físico y divulgador, quien expuso sobre la revolución tecnológica y el potencial de la región para sumarse a las nuevas tendencias en inteligencia artificial y digitalización. Kaku afirmó que América Latina “puede sumarse a la próxima revolución tecnológica sin grandes recursos”, siempre que logre reducir barreras y mejorar la formación de talento.
El encuentro incluyó actividades culturales y exposiciones paralelas, entre ellas el Festival CAF “Voces por nuestra región: Cultura que mueve el mundo”. Según la CAF, el festival buscó visibilizar la diversidad cultural de América Latina y su aporte al desarrollo económico y social.
En el plano económico, la CAF presentó su estrategia de crecimiento para los próximos cinco años. La entidad espera aprobar operaciones por cerca de 83.835 millones de euros hasta 2031 y crecer su cartera en un 70%. El presidente ejecutivo de la CAF, Sergio Díaz-Granados, sostuvo en su discurso de apertura que la institución “aspira a consolidarse como la principal ventanilla de financiamiento en desarrollo de América Latina y el Caribe”.

El cierre del foro estuvo marcado por la Rueda de Negocios y la firma de acuerdos estratégicos, con el objetivo de transformar el diálogo político en resultados concretos para la región. Empresarios y cámaras destacaron la oportunidad de participar en negociaciones directas con compradores extranjeros, en sectores como alimentos, tecnología, energía y servicios.
La diversidad de voces y la pluralidad de enfoques caracterizaron las discusiones, según los balances oficiales de la organización y testimonios de asistentes. El foro permitió observar los matices entre proyectos políticos, desde los que priorizan la integración pragmática hasta los que promueven una agenda más ideológica. El giro político que dejó el foro apunta a un mayor pragmatismo y al fortalecimiento de las alianzas público-privadas.
La edición 2026 demostró una fuerte convocatoria y un avance institucional, con una agenda que abarcó innovación, desarrollo sostenible, seguridad, cultura y negocios. Panamá ratificó su lugar como sede de referencia para el diálogo latinoamericano y caribeño, y la CAF reforzó su rol como articuladora de consensos y promotora de la cooperación regional.
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