
Abril estuvo marcado por la incertidumbre que generó la salida del cepo cambiario, con todo lo que eso implica. La liberación del tipo de cambio oficial, la posibilidad de acceder al mercado formal y la modificación de las tasas de interés de los bancos cambiaron las reglas de juego para los inversores.
¿Quién ganó en medio de esos cambios? ¿Cuál fue la mejor inversión en ese escenario? Comenzando por el dólar, se debe recordar que a principios de abril sólo se podía acceder a los tipos de cambio alternativos (dólar MEP y libre). Por eso, se deja fuera del análisis del dólar oficial.
De acuerdo a los valores históricos, el dólar libre cotizaba a $1.315 el primer día de abril, lo que significa que, con $1 millón, por ejemplo, se podían adquirir USD 760,4. Al cierre del mes, el blue cotizó a $1.185. Eso quiere decir que los USD 760,4 iniciales pasaron a ser equivalentes a $901.704. En síntesis, el ahorrista que compró dólares informales en abril sufrió una pérdida de 9,82% en el transcurso del mes.
Fue similar el caso del MEP, cuya cotización cayó 10% en el período analizado, pasando de $1.313,552 a $1.182,14.

En lo que respecta a los plazos fijos, a comienzos del cuarto mes del año la mayoría de los bancos pagaban tasas que rondaban el 30%. Por lo tanto, una persona que depositó un millón de pesos el 1° de abril, a fin de mes obtuvo un retorno de $24.657, lo que equivale a un rendimiento mensual nominal de 2,46%.
Se debe aclarar en este punto que actualmente las entidades financieras tienen libertad para ofrecer la tasa de interés que crean conveniente, por lo que las opciones son muy variadas. De todas formas, la tasa del 30% estaba entre las más altas al comenzar abril. Hoy, en varios casos superan el 35%.
Bonos y acciones
Más allá de las alternativas tradicionales como el dólar o los plazos fijos, existen otras herramientas de inversión que, aunque suelen recibir menos atención, cuentan con una fuerte demanda. Un ejemplo claro son los bonos que se negocian en el mercado bursátil local.
Entre ellos, uno de los más representativos es el AL30 en su versión en pesos, que durante el mes mostró una baja del 4,7%. En contraste, su contraparte en dólares (AL30D) evidenció una mejora del 5,7%, lo que refleja comportamientos divergentes según la moneda en la que se invierte.
En cuanto al desempeño de las acciones, los resultados fueron dispares, con resultados destacados entre los papeles de empresas líderes. Por ejemplo, Banco Macro anotó un alza del 5,7% en los últimos 30 días. También mejoraron las acciones de Supervielle (2%), Transener (1,5%) y Grupo Financiero Galicia (0,8%), entre otros.
Por el contrario, cayeron con fuerza las acciones de Sociedad Comercial del Plata (-27,1%), Ternium (-26,3%) y Aluar (-26%), entre muchos otros ejemplos.
En ese marco, muchos optan por alternativas más conservadoras, como el dólar o los plazos fijos, buscando preservar el valor de su dinero. Sin embargo, hay quienes eligen asumir un mayor riesgo, apuntando a activos con posibilidad de generar ganancias más significativas, como acciones o bonos.
Lo cierto es que, a la luz de lo ocurrido en abril, los mejores resultados nominales los obtuvieron quienes invirtieron los plazos fijos tradicionales (dieron una ganancia de 2,46%) quienes apostaron a las acciones ganadoras y quienes compraron el bono AL30D. Ahora bien, eso no garantiza necesariamente que le hayan ganado a la inflación. Habrá que esperar a que el Indec de a conocer el IPC del cuarto mes del año para tener una certeza de qué ahorristas e inversores le ganaron a las subas de precios. Por lo pronto, las consultoras privadas anticipan que el IPC fue inferior al 3,7%.
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