
Mario Vargas Llosa dedicó su ficción a indagar en el impacto de las fuerzas de la historia y la política sobre la vida privada de la gente, como parte de una generación fundamental de escritores del llamado boom que reclamó para los latinoamericanos el derecho a contar su propio relato frente a las narraciones “falseadas” del poder político, según dijo el novelista colombiano Juan Gabriel Vásquez.
Vásquez (1973, Bogotá), que junto a otros escritores participa como invitado en el festival literario Centroamérica Cuenta en Guatemala, señaló que mediante la ficción, el premio nobel Vargas Llosa (1936-2025) “excavó en todos los mecanismos de nuestra sociedad, de nuestras vidas sociales y políticas que, de alguna manera, sufren el impacto de las fuerzas de lo público”.
“Dedicó su ficción a explorar ese terreno donde las fuerzas de la historia, las fuerzas de la política, invaden las vidas privadas de la gente y las modifican. Eso es lo que ocurre en Conversación en la catedral (1969), por ejemplo, que para mí es una de sus dos o tres grandes novelas”, afirmó Vásquez.
El autor de El ruido de las cosas al caer (Premio Alfaguara 2011) añadió que allí es que cobra importancia el epígrafe de Conversación en la catedral que sale de Honoré de Balzac y su obra Pequeñas miserias de la vida conyugal (1846): “Hay que haber profundizado en toda la vida social para ser un verdadero novelista, ya que la novela es la historia privada de las naciones”.

El novelista colombiano observa que ese epígrafe de Conversación en la catedral “podría ser un epígrafe de toda la obra de Vargas Llosa”, incluso reconoce que “es una de esas brújulas que a mí me sirven para orientarme, que me ha servido siempre para orientarme en mi propia ficción”.
Es así que Vásquez, con dos libros de relatos a cuestas, Los amantes de todos los santos (2008) y Canciones para el incendio (2018), entiende la ficción como “el ámbito donde contamos lo que la historia oficial, lo que la historia pública no cuenta, como el ámbito donde la historia oficial está callando, (la manera como) exploramos las mentiras de la historia o los falseos de la historia”.
Y afirma que “eso es fundamental en un país como el Perú”.
Pero inmediatamente corrige: “No, no, mentira, en un continente como el nuestro, marcado por los falseos de la historia, las mentiras de la historia oficial, las distorsiones, las versiones interesadas de nuestro pasado que intentan imponernos los poderes políticos, en un continente atravesado por la mentira oficial como manera de contar el mundo”.
“El derecho a contar nuestra propia historia”
En esa misma perspectiva, Juan Gabriel Vásquez, autor de la novela Historia secreta de Costaguana (2007), señala que Vargas Llosa perteneció junto a Gabriel García Márquez (1927-2014), Carlos Fuentes (1928-2012) y Julio Cortázar (1914-1984) a esa “fundamental” generación de narradores que formaron parte del llamado boom latinoamericano.

Ellos, con sus novelas, “reclamaron para nosotros, ciudadanos latinoamericanos, el derecho de contar nuestra propia historia frente a las narraciones mentirosas o falseadas de los poderes políticos, de las dictaduras que pululaban por el continente en esa época, de tantos narradores interesados”.
Recordó que las “narraciones falseadas habían dominado lo que podemos llamar el relato latinoamericano durante décadas”, pero entonces llegaron estas novelas del boom “a decir no, los ciudadanos latinoamericanos vamos a usar la ficción para recuperar el derecho de contar nuestra propia historia”.
“Entonces, por todo eso, yo creo que es una generación fundamental (la del boom latinoamericano) que se cierra con la muerte del más joven de todos ellos, que era Mario Vargas Llosa”, fallecido a los 89 años en Lima, Perú, el 13 de abril pasado, apuntó.
Fuente: EFE.
[Fotos: EFE/ Mariano Macz]
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